3. JANA Y LINA.

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AÑO 2132

En la oscura habitación se escuchaba la respiración lenta y profunda de Lina, quien por poco se quedaba dormida en el regazo de su figura paterna, o mejor dicho, la persona que era legalmente su padre. Este la adoptó un tiempo después de que Lina llegará a la estación militar y empezó a entrenarla personalmente para que se convirtiera en una gran militar, para que en un futuro pudiera tomar su lugar o incluso llegar más lejos. Solo en el caso de que el apocalipsis continuará, ella podría seguir intentando acabar con los Scars o mejor dicho, con los extraterrestres.

El hombre mayor acariciaba la cabeza de su hija con mucho cuidado, sin arrancar ningún cabello de más, mientras la chica apoyaba su cabeza en el pecho de su querido padre.

—¿Ricardo te volvió a acosar?— preguntó con su voz profunda, aguantando la rabia.

La pregunta hizo que la pequeña Lina empezara a temblar involuntariamente. Ella solo asintió lentamente con la cabeza mientras hundía aún más su rostro en el gran pecho del coronel, esa era su forma de sentirse segura.

—Lo siento por no poder sacarlo de esta estación. Como consecuencia, debes empezar a ser más fuerte y enfrentar los problemas, aunque te duela— El padre adoptivo de Lina empezó a mecerse en la silla, tratando de evitar que sus palabras le dolieran aún más a su hija.

De nuevo estaba poniendo su deber como coronel primero antes que a su hija.

A los segundos de procesar todas las palabras, Lina solo volvió a asentir. Sintió un nudo en la garganta y bastó con un abrazo más fuerte de su padre para que las lágrimas brotaran, acompañadas de leves sonidos entrecortados. Tenía un fallido intento de callar las gotas que salían de sus ojos para evitar que su padre se preocupara más.

Poco a poco, las pulsaciones aceleradas de la pequeña hicieron que el collar que tenía en el cuello empezará a brillar repetidamente, y con ello, una pulsera que llevaba el padre de Lina comenzó a sonar en la habitación oscura, creando un ambiente que podía dejarte pensando.

RELATO DE HACE 8 AÑOS ATRAS

Ese mismo día, después de perder a mi hija biológica a manos de un alienígena que parecía un monstruo con tentáculos, como un maldito calamar, me volví a enlistarme en el ejército de Canadá.

No lo hice por patriotismo como antes.
Lo hice porque ya no me quedaba nada.

El ejército necesitaba soldados con urgencia para contrarrestar las bajas masivas, y entre todos los candidatos disponibles me ofrecieron una transferencia a una base militar dedicada exclusivamente a investigar a esas criaturas. Los científicos las llaman Scars. Yo los llamaba malnacidos del infierno.

Como ya no tenía familia a la que proteger, preferí alejarme del caos civil y retomar mi carrera militar. Años atrás la había congelado, a pesar de mi talento natural para ascender de rango. Me retiré para pasar tiempo con mi hija… que ahora estaba muerta por no saber defenderla, una decisión que ahora me pesaba como una sentencia de muerte.

Para mi desgracia, esas cosas extrañas no estaban confinadas a un solo lugar, me arruinaron todos mis planes de evitar el caos civil. Al principio se pensó que se trataba de simples avistamientos aislados de vida alienígena. Nada serio de qué preocuparse, nada que justificara el pánico. Nadie imaginó que su objetivo era apoderarse de todo el maldito planeta.

Nadie lo veía posible debido a que es un planeta enorme, hostil, lleno de climas extremos y terrenos imposibles, sin contar la contaminación y las enfermedades… pero eso no los detuvo, ellos lo superan como si fuera nada. Todo era confusión, ningún humano sabía cómo cómo vencerlos, tampoco se podían investigar. Era imposible saber si se adaptan o evolucionan. Nos estaban extinguiendo lentamente.

DAMN LIZARD Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora