4. PROYECTO MIKEZUMA.

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El tiempo en ese lugar pasaba rápido. Había cambios nuevos, algunos que beneficiaban y otros que no. Todo evoluciona con el paso de los años, pero Lina parecía no cambiar en nada, seguía siendo arrogante y de carácter ácido con las personas de su comunidad.

La base militar donde estaban Lina y su padre no era la mejor de todas, pero contaba con equipos científicos y militares más avanzados que otras instalaciones. Aun así, la calidad de vida era baja para las personas comunes o los soldados con poco rango, y nadie parecía dispuesto a cambiarlo. La jerarquía lo era todo, y el bienestar dependía del lugar que ocuparas en esa pirámide.

El coronel Willson había presentado a sus superiores la idea de un proyecto dos años atrás. Tal vez, si lograban obtener pruebas más profundas y resultados concretos, podrían finalmente encontrar una forma de frenar el exterminio de la humanidad. La aprobación no fue inmediata. tomó meses de evaluaciones, discusiones y desconfianza. Sin embargo, al final entendieron que era la única opción real que les quedaba.

En la base existían muchos tipos de tareas. Más de la mitad de la población estaba compuesta por civiles o personas sin rango militar que cumplían funciones básicas: agricultura, mantenimiento, limpieza a la base, crematorio o apoyo logístico. Los soldados, en cambio, tenían la responsabilidad de revisar constantemente los alrededores de los cultivos y asegurar que los caminos “secretos” permanecieran transitables. Debían vigilar que no hubiera animales salvajes, saqueadores y, sobre todo, extraterrestres.

La mayoría de los de bajo mundo los llaman alienígenas, aliens o extraterrestres. Los científicos y soldados “Scars”, ese nombre científico fue colocado debido a los pliegues que tenían en las orillas del hocico, similares a cicatrices profundas.

Esos caminos eran vitales, permitían transportar comida, armas, materiales, y mover personas entre bases. Sin ellos, la comunidad quedaría completamente aislada.

Desgraciadamente, el avance tecnológico, tal como se conocía antes del colapso, se había ido perdiendo con los años. Muchas herramientas dejaron de fabricarse, otras se dañaron sin posibilidad de reparación. Por eso no podían instalar cámaras de seguridad en la base, dependían únicamente de vigilancia humana y radios de comunicación.

Incluso cosas tan básicas como toallas higiénicas, jabón, shampoo o ropa eran difíciles de conseguir. Cuando lograban adquirir esos suministros, eran distribuidos primero entre los rangos militares más altos. Solo si quedaban excedentes, se repartían entre los demás, siguiendo estrictamente la escala jerárquica. Nadie del bajo mundo lo cuestionaba abiertamente, pero el resentimiento existía.

Hasta ese momento, la base no solía recibir misiones importantes más allá de rescatar personas para recuperación médica o para asegurar la reproducción y continuidad de la población. Sin embargo, con el nuevo proyecto impulsado por el coronel, todo estaba a punto de cambiar.

Ahora tendrían que prepararse mejor que nunca. No solo dependería de la tecnología que pudiera llegar gracias a la comunicación por radio con otras bases, sino también necesitaban de la fortaleza física de sus soldados. El entrenamiento se duplicaría. La exigencia sería mayor.

AÑO 2133

Lina veía a su padre trabajar día y noche en aquel proyecto, junto con otros tres coroneles. Enviaba cartas a oficiales de su mismo rango y a superiores de otras estaciones para mantenerlos informados, además de reportes constantes a los generales para cumplir con el papeleo diario.
Solicitaba los permisos necesarios para conseguir materiales y procuraba no faltarles el respeto, temía que, por cualquier descuido, cancelaran su proyecto o se lo asignaran a otro.

El plan requería construir un laboratorio científico más grande, criar ganado en grandes cantidades, conseguir cadenas gruesas y, además, establecer una especie de reserva natural lo suficientemente amplia, con vegetación adecuada. Willson estaba decidido a capturar un espécimen y mantenerlo bajo control humano para investigarlo y encontrar, por fin, una debilidad que pudiera salvar a la humanidad. Por eso mismo, hacia diseños pilotos y

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