26- TACTO EXTRAÑO

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Maicol y Lina descansaban cómodamente en las bancas del gran laboratorio. Sus cabezas reposan una contra la otra, compartiendo un raro momento de tranquilidad. Sin un espécimen que atrapar o vigilar, sus responsabilidades se reducían en un 60%, lo que se traducía en más tiempo de descanso.

Maicol se separó despacio, con un movimiento suave para no incomodar. —Oye hermana...— habló Maicol sereno.

Lina frunció levemente el ceño, extrañada por la repentina distancia, pero no le dio mucha importancia —Dime— Respondió.

—¿Que te enseña Laura a todo esto?— Pregunto algo curioso.

—Cuando estaba en el hospital, ella me enseñaba cosas básicas que debe saber un sargento sobre su cargo— dijo tras una breve pausa —Ahora me enseña a torturar y matar— agregó con una sonrisa inocente, como si fuera lo más normal del mundo.

—Eso es bastante grandi...— Se detuvo Analizó, pensó y quedó mínimo común múltiplo —¿Que te enseña qué cosa?— Exclamó con los ojos abiertos casi saliendo de sus órbitas.

Lina comenzó a mover los pies como una niña traviesa, jugueteando con el aire. —¿Gracioso, verdad?— dijo con tono juguetón

—¡¡Noooo!!... ¡¿Cómo puedes decirlo tan tranquila?!— Exclamó entrando en pánico. —Ya estas bastante mal de la cabeza como para que encima te vuelvas una asesina serial—

Odiaba que su hermano se preocupara demasiado —No mataré a nadie inocente Maicol, Tranquilo— Quiso tranquilizarlo.

—Ese no es el punto tonta— Golpeo su frente con uno de sus dedos.

Lina no evitó quejarse con una mueca  por el pequeño golpe, No le hacía gracia ser golpeada y menos por su hermano que cada vez era más irrespetuoso con ella, Se estaba convirtiendo en rebelde.

"Se está convirtiendo en un monstruo... Ya me da miedo hasta mirarla. Tiene esa mirada... como si necesitara asesinar a alguien", pensó Maicol, mirándola con una mezcla de tristeza y temor.

"Maicol debería ir a revisarse la cabeza... Está algo fallado. Pero así lo quiero", pensó Lina mientras observaba a su hermano con una sonrisa tenue.

[DIA TRES DE LA SEMANA]

Lina había sido ignorada desde el momento que puso un pie dentro del  santuario de la Alien. Por primera vez no fue tirada al suelo, ni asfixiada por las grandes manos, ni amenazada con garras en su cuello, ni acorralada o golpeada con la larga cola. No es que la humana quisiera revivir esos momentos donde la lizard era incapaz de controlar su agresividad.

Zuma permanecía sentada sobre una roca, inmóvil, con la espalda encorvada y la mirada clavada en algún punto invisible. Parecía una estatua, No gruñía, no la acechaba, ni siquiera se dignaba a mirarla.  Odiaba la indiferencia, ese silencio ensordecedor la hacía sentir inquieta pero no con miedo, Le incomodaba que no se viera como la cosa sin consciencia devora animales que era. Esa calma silenciosa la perturbaba.

Lina no iba aguantar esas actitudes, dió un paso adelante tratando de romper el silencio —¿Qué te pasa? Desde que llegué me has evitado la mirada— preguntó curiosa al ver que la ignoraban... y seguían ignorando.

Lina espero una respuesta, una señal. Nada. No hubo ningún movimiento brusco o gruñido amenazante.

—Lagartija— soltó Lina al fin, cruzándose de brazos con un suspiro de fastidio—. Esto es igual de difícil para las dos. Si no me dices lo que pasa, no voy a saber nada.

Zuma giró apenas la cabeza, lo suficiente para que su mirada rasgada con pupilas tan delgadas como una serpiente le recorriera de pies a cabeza con lentitud.

DAMN LIZARD Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora