15. Solo un error

705 76 43
                                        

–¿Y de qué quieres hablar?

Luzu miró a su primo, suspirando. Habían dos semanas desde el regreso del chico, quien comenzó a vivir con sus hijos y él, al principio pensó que la molestia de Quackity bajaría conforme pasaran los días, pero no fue así. Usualmente regresa a casa para comer con sus hijos, quienes lo reciben con normalidad. Hasta que notaba el rechazo constante del chico ignorando o saludando cuando no tenía opción, algo que descubrió fue que el pelinegro era muy buen actor frente a sus hijos, fingiendo que nada pasa entre ellos y cuando nadie los veía volvía a su actitud fría y renuente.

No importaba los regalos costosos que quisiera hacerle, el chico siempre terminaba votandolos o regalandolos, aquellas actitudes volvían loco a Córdoba, nunca antes nadie había sido así con él. Pero al final termino colmando su paciencia cuando un día regresó el chico de la universidad usando una de las chamarras de Lacis, aquel alfa amigo del chico comenzaba a interponerse, ya que incluso descaradamente llenaba al menor de su aroma, provocando que su alfa se sintiera amenazado. Porque para su alfa, Quackity ya era parte de su familia, tener que soportar el aroma de otro alfa y que el chico lo aceptara y no a él era frustrante. Por ese motivo y muy a su pesar aprovechando que el chico se encontraba afuera, le había pedido venir a su primo.

–He estado pensando, que últimamente has pasado mucho tiempo con Quackity y eres un omega como él.

–Pero mira que observador, que bueno que notaras diferencia entre un omega de betas y alfas.

Luzu gruñó por el sarcasmo y burla de su primo, intentando calmarse.

–Roier deja tus burlas de lado.

–¿Qué se siente?

–¿Qué Roier?

Su primo se inclinó mirándole divertido.

–Que se siente que exista un omega que no te pele, ni te mire como si fueras el único alfa de su mundo.

–Creo que no entiendo a qué va ese comentario.

–Estás frustrado, se nota cuando lo estás y te conozco. Además las flores ya no funcionan, ¿cierto? Es extraño que a él le regales tus flores favoritas, usualmente eran rosas.

–Roier...

–Pero ni siquiera eso te sirve cierto.

–Solo quiero que me ayudes.

–Me niego.

–Ni siquiera me dejaste explicarte con que.

–Se bien con que te refieres ayudar y no pienso hacerlo, jodete Luzu. Quackity no es como tus tantas conquistas que puedas mentirle, hablarle bonito y después simplemente botarlo.

–¿Quién dijo que haría eso? Nos vamos a casar, solo quiero poder formar un lazo amistoso con él y más importante sabes que me gustan las mujeres.

–No te esforzarías tanto por un lazo de amistad, lo que pasa es que no soportas la idea de que te haya humillado de esa forma, por no tener el control sobre él. Pero Luzu, te repito Quackity no es como tus putas baratas, él es mucho para un alfa como tu.

–Es simplemente tu amigo, por eso hablas así.

–Es mi amigo eso es verdad, pero yo se reconocer cuando alguien vale y te aseguro que él es demasiado omega para un alfa tan mierda como tu. No pienso ayudarte, sufre lo que tengas que sufrir. No se porque Quackity volvió contigo, tal vez le diste lastima, pero de lo que estoy seguro es que adoro como es con los niños. Buena charla primo, nos vemos después.

Luzu suspiro frustrado, mandandole un mensaje a Fit sobre el chico, este le envió fotos tensando más las emociones del alfa castaño. Ya que en las fotos se encontraba el omega hablando animadamente con Spreen, incluso abrazándolo, a pesar de que el alfa parecía querer alejarlo en tono de broma.

Oh Mr CórdobaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora