30. Mis tres alfas y omega.

984 82 71
                                        

–¿Deseas ser un Córdoba?

Pregunto una vez más aquel alfa mayor, mientras Quackity se detuvo mirándole para pasar a ver a Luzu, quien lucía serio, pero muy adentro estaba ansioso.

–Si.

El abuelo Córdoba sonrió divertido.

–Entonces no me queda más que decirte bienvenido a la familia querido nieto, espero grandes cosas de ambos. Y que mis bisnietos sigan creciendo y siendo unos niños muy felices.

–Padre, eso es...

–James, tu y yo discutiremos seriamente de esto, pero si me vuelvo a enterar que intentas meterte en las decisiones del heredero y del omega de la familia, considerate fuera de la familia, Roi.

–Sí abuelito.

–Quiero que me mantengas al tanto de lo que haga tu tío por lo mínimo, he significa que sea.

–¿Y de la tía?

–De cualquiera de ambos, no confíe nunca en ellos.

–Claro abuelito, ¿quieres que te acompañe a casa?

–No, deja que tu tonto tío lo haga.

El padre de Luzu gruñó, acompañando al anciano, una vez que se quedaron los tres solos, Luzu se acercó hasta el chico.

–Quackity...

Sin embargo antes de que pudiera decir algo más, fue abrazado por este ocultando su rostro en su pecho, dejando salir el temor y todas esas emociones, causando que Córdoba sonriera correspondiera el abrazo.

–No te soltare.

–No lo hagas –alzó su rostro, mientras el mayor limpiaba aquella lágrima con su pulgar– Yo lo siento...

–No es tu culpa.

–Lo es, debí ser honesto, no debí decirte eso, pero yo...

–Shh yo lo sé, también fue mi culpa. No tenía que dejarte ir otra vez, pero lo prometo no lo haré ni ahora, ni nunca. Porque yo te amo.

Los ojos del menor se iluminaron al escuchar por primera vez aquellas palabras del hombre, plantándole un beso que fue correspondido por este.

–Que hermoso es el amor.

Ambos se separaron recordando a Roier, quien sonreía divertido.

–¿No tienes que ir con tu prometido? –Gruño el castaño mayor, haciendo reír a su primo.

–Pero que amargado eres, atrapa.

El hombre atrapó aquello que Roier le había lanzado, notando una cajita azul de terciopelo.

–Supongo que es para el anillo.

–No, la verdad esa reliquia me tiene sin cuidado.

–Ella lo uso así como yo...

–En ese entonces te lo había dado para que continuaremos con esa farsa, solo quería un esposo. Pero esta vez es muy diferente.

Luzu se separó hincándose ante el chico, quien le miró confundido.

–¿Lusu?

–Toda mi vida he vivido pensando que el hecho de amar a otros no sería para mi, hasta que conocí a mis hijos, creí que ese sería el único sentimiento que podría encontrar hasta que llegaste tu a mi vida, enseñándome lo que se trataba de amar de verdad y vivir. Yo no quería un esposo, solo quería a alguien que llenara ese título, pero tu no solo llenaste ese nombre, sino que le diste significado de lo que era, le diste sentido a mi vida entera. Por eso ahora sé bien lo que quiero, quiero un esposo real, un compañero, un amigo, mi otra mitad, alguien que me ame sin importar mis defectos, pero que también me diga cuando estoy mal, alguien como tu. Te quiero a ti Quackity.

Oh Mr CórdobaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora