La parte más difícil de una relación es la confianza, es sencillo mostrar la mejor versión de uno mismo, pero cuando uno comienza a revelar su mala cara es cuando la relación se tambalea. Pero y si dicha relación no es común, Luzu creyó que sería mucho más sencillo tener que soportar a aquel omega, no sentían nada el uno por él otro, pero nunca esperó que ver cómo en realidad era dicho omega y no solo que parecía ser, fue como si hubiera descubierto algo más.
Algo que creía que había perdido hace tiempo. No le sorprendía que sus hijos se encariñaron con el chico, había recibido por informes de Fit, incluso había escuchado los comentarios de su primo, diciéndole que aquel chico, quien no debería importarle tanto si tenía una buena o mala relación con sus hijos, se encontraba esforzándose. Había intentado cocinar para Chayanne, le enseñaba a cómo mejorar el piano a Leo, incluso con Bobby había intentado cansarlo con diferentes juegos físicos, Richard le había regalado un libro de pinturas y a Tilin intentaba motivarla a que continuará desarrollándose de manera sana.
Aquello no era parte del acuerdo, el acuerdo fue sumamente diferente, pero Córdoba no pudo evitar sentirse aliviado, de ver cómo sus hijos habían comenzando a ser feliz y todo gracias a aquel chico. No sabía porque siempre le causaba curiosidad, siempre deseaba conocer que había más de aquella actitud orgullosa, poder conocer a un Quackity que tal vez nadie había sido capaz de ver. Y aunque no fuera parte del trato, escuchar a su hermano, a su abuelo e incluso a más personas hablar tan mal de aquel alegre chico, hacia que perdiera el control, recordando como casi había mandado al hospital a uno de sus trabajadores, cuando escuchó como había dicho que su hermano menor estudiaba en la misma clase de Quackity, llamando un chico sencillo que cualquiera se llevaría a la cama.
Su mejor amigo Vegetta había intervenido para evitar que matara a aquel pobre chico, mientras le amenazaba de volver hablar así de su omega.
–Madre mía, apestas a desesperación y enojo.
–¿Qué quieres Vegetta?
–Vine porque me dijeron que no pueden soportar tu mal humor, ¿qué sucede? ¿Problemas con tu relación perfecta?
–Sabes que solo es un acuerdo.
–Porque así quieren, pero te aseguro que si al menos abrieras tu corazón.
–No Vegetta, esto es solo un negocio, es por el bien de mis hijos. Además no nos gustamos.
–¿Entonces qué te trae mal? ¿Acaso una de tus elegidas ya no te complace?
–No las he necesitado.
–Vaya, eso sí es... inusual.
–Terminé mi trato con él.
Vegetta se sorprendió.
–¿Hablas en serio?
–Si, bueno en realidad... Él lo terminó, me dio el anillo –lo saco mostrándo lo en aquella caja, mientras el contrario abría la caja– Me preguntó sobre Lana.
–Creo que ya se por donde va el asunto, no pudiste serle sincero.
El mayor gruño en signo de advertencia.
–Entiendo que aún te importe Lana.
–No me importa, hace tiempo que ya no la recordaba. Es por el bien de mis hijos, sabes que Chayanne sufrío demasiado cuando paso, pero ahora él simplemente terminó con todo.
–¿En serio es por lo que sucede con tu hijo o por otra cosa?
–No quiero que vuelva a pasar por lo mismo Vegetta, suficientes problemas hemos tenido con mi padre, solo creí que... él era diferente.
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Oh Mr Córdoba
Fiksi PenggemarDicen que las mejores historias inician con una inesperada sorpresa. Quackity adoraba las historias, amaba conocer cada aspecto de ellas, como si viviera en otra realidad, soñando que algún día dichas historias fueran protagonizadas por él mismo, al...
