Aquella mañana todo parecía transcurrir con normalidad, lo único diferente era el supuesto cortejo de aquel alfa. Sus clases transcurrían con normalidad, así como en su trabajo parecía que nada había sido alterado.
–Quackity.
O tal vez hablo demasiado pronto, al notar como el omega más popular y primo revoltoso del Señor Córdoba aparecía sumamente feliz de verlo, llamando la atención de todos los presentes. Claro que muchos alfas de su clase no dudaron y fueron a intentar hablar con el castaño, pero este simplemente se negó a sus coqueteos con aquel tono alegre. El más bajo quería que se lo comiera la tierra, no quería recibir tanta atención, suficiente había sido en aquel baile.
–Lo siento chicos, pero estoy aquí por Quackity.
–¿Y por qué vienes por él? ¿Acaso no sabes lo que dicen? Se acuesta con los profesores por...
Roier esparció sus feromonas en tono agresivo haciendo intimidar a los demás, ya que el chico era un omega puro.
–Por favor abstenganse de hablar mal así de él, está mal que hablen de esa manera de un omega, es una falta de respeto, lo que haga cada uno con su cuerpo es responsabilidad de uno mismo.
El pelinegro se detuvo mirando sorprendido a aquel castaño, nunca nadie lo había defendido, tan solo Spreen, pero le había pedido dejar de hacerlo, ya que solo le traería problemas a él.
–Además, Quackity nunca sería capaz de hacer eso, porque mi primo lo está cortejando.
Soltó de lo más normal, causando que el futuro omega abogado se levantara corriendo hacia él y tómalo de su brazo, corriendo lejos de un todos los alfas que lucían impresionados. No había nadie en la escuela que no conociera a Roier y su familia, mucho menos que no conociera el nombre de Luzu.
–¿Se puede saber porqué se te ocurrió decirles eso?
El castaño le miró inocente, como si no hubiera hecho nada malo.
–¿No debia?
–Por supuesto que no, acabas de cometer el peor error de todos. Ahora ellos le dirán a sus amigos de otras carreras y ellos a los demás.
Comenzó a mover sus manos nervioso, dejando salir aquellos toques agrios, Roier le dedicó una sonrisa tomando sus manos.
–Quackity –le llamó calmado, provocando que el chico se detuviera mirándole– Tranquilo, nada pasara te lo prometo.
–Pero Roier...
–Es mejor que se enteren, esos feos rumores de ti se deben terminar.
–No me molestan porque son falsos.
–Se que lo son, tú no eres esa clase de chico.
Quackity se quedó en silencio un tanto sorprendido, al escuchar la seguridad del primo de Córdoba.
–Eres el futuro prometido de mi primo, te volverás parte de la familia Córdoba y no lo digo porque manches el apellido, de hecho da igual creeme, cuando Eder y él tenían nuestra edad hacían cosas más cuestionables.
–¿Eder?
Roier se quedó en silencio, sonriendo amargado.
–Parece que no te ha contado, creo que no me toca a mí decírtelo. Pero estoy seguro que cuando esté listo te lo dirá. Lo que importa ahora es, que dejen esos rumores de ti, no pasará mucho hasta que la gente sepa oficialmente las intenciones de mi primo por ti.
–No se si quiera esa clase de atención...
–Temo que es un poco tarde para darte cuenta de eso, sabes.
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Oh Mr Córdoba
FanfictionDicen que las mejores historias inician con una inesperada sorpresa. Quackity adoraba las historias, amaba conocer cada aspecto de ellas, como si viviera en otra realidad, soñando que algún día dichas historias fueran protagonizadas por él mismo, al...
