Si tuviera una charla con su yo más pequeño y le dijera sobre el matrimonio, su respuesta absoluta sería de rechazo. Quackity desde joven a diferencia de su hermano, no deseaba casarse, eso lo tenía muy claro, después de presenciar las constantes peleas de sus padres, hasta llegar aquel día cuando su madre tomó todo lo que consideraba de valor e irse de su casa.
Pero ahí ahora estaba en la cocina del que iba a ser su futuro esposo, sumamente pensativo. Era sábado y había pedido vacaciones de su trabajo, ya que la noticia sobre su compromiso no se hizo esperar. Toda la ciudad sabía que el gran alfa Luzu Córdoba le había propuesto casarse a él, el diamante de la temporada. Claro que muchos tenían sus dudas, habían investigado de él, mostrando un pasado que no quería volver a ver, volviendo a aparecer el nombre de su padre entre los chismes y a él portando como un omega algo inusual, ya que incluso sabían dónde y que estaba estudiando.
Tuvo una plática larga y seria con el director sobre cómo esto podría afectar a la escuela, pero Roier se metió en medio estando presente en representación de su primo, defendiendo al chico en todas las acusaciones del director. Al final, después de una amenaza impuesta bajo el nombre de aquel alfa, el director no tuvo otra opción que aceptarlo, pero eso solo hizo que las envidias de los otros alfas y omegas se hicieran presentes. Pero eso era lo que menos le importaba, ahora la pregunta que rondaba la mente del chico era, la madre de los cinco pequeños.
En un inicio creyó que había muerto, pero después de las palabras de Chayanne varias dudas surgieron.
–¿Estás preocupado?
Reaccionó mirando a aquel adolecente, quien lucía asustado, Quackity le sonrió negando.
–No, tranquilo. ¿Cómo va la mezcla?
–Perfecta, gracias por ofrecerte ser testigo que no queme la cocina –comentó metiendo aquellos panecillos de chocolate al horno.
La relación de aquel pequeño alfa había mejorado después de aquel incidente, finalmente los niños se acercaban a él, recibiendo cada vez que llegaba con Fit, incluso Chayanne aparecía con bolsas de comida para que compartiera con sus amigos.
–Pero que no ya no incendias nada.
–Desde los 12 de hecho, pero papá es sobreprotector. Así como te puso a Fit a cargo.
–Al menos veo que no solo es así conmigo.
–Creeme hasta con tío Roier lo es, pero no le da tanta oportunidad. ¿Puedo hacerte una pregunta?
–Depende de que, si es que quieres meter a una chica a casa temo que tendré que negarme.
–¡No era eso! –el chico soltó una risa al notarla vergüenza del menor.
–¿Entonces qué es?
–¿Papá te pidió casarte con él, por mi culpa?
Stern miró un poco sorprendido al adolecente, quien mostraba cierta culpa. Suspiro algo cansado, antes hubiera odiado la sensación de maternidad que comenzó a desarrollar por aquellos pequeños, pero ahora era ya común en él, sentir las emociones de aquellos cinco.
–No creo que actúe así tu padre.
–Pero es que...
–No importa Chayanne, de verdad. Igual algún día tendría que suceder, qué mejor que sea pronto, ¿no crees?
El chico iba a decir otra cosa, cuando escuchó el grito de Bobby y Richard.
–Ahora vuelvo, creo que tus hermanos están en plena guerra mundial.
–Quackity...
Se detuvo al ser llamado por adolecente.
–Todos ya te vemos como nuestra mamá... espero que eso no te moleste.
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Oh Mr Córdoba
FanfictionDicen que las mejores historias inician con una inesperada sorpresa. Quackity adoraba las historias, amaba conocer cada aspecto de ellas, como si viviera en otra realidad, soñando que algún día dichas historias fueran protagonizadas por él mismo, al...
