Pov' Elena
Al día siguiente, por la tarde, el eco de la victoria todavía resonaba en cada rincón de mi mente. El trofeo de la Supercopa de España estaba ahí, como un recordatorio de lo que habíamos conseguido, pero más allá de eso, aún sentía en mi piel la emoción del último pitido del árbitro, los abrazos con los chicos, la alegría en los ojos de todos, y especialmente, el beso en la frente que me había dado Lamine, acompañado de esas palabras tan inesperadas: "Te amo en serio."
Estaba en mi apartamento, mirando mi reflejo en el espejo mientras me arreglaba para salir. El día estaba precioso afuera, el sol brillaba con una calidez que parecía invitarme a disfrutarlo. Había recibido un mensaje de Lamine temprano en la mañana, sugiriendo que nos viéramos esa tarde para algo tranquilo, algo solo para los dos.
"Hola, Elena. ¿Te gustaría salir esta tarde? Una caminata o un café... Solo para disfrutar el rato juntos, sin prisa."
No pude evitar sonreír mientras leía el mensaje. Aún sentía mariposas en el estómago al recordar lo cerca que habíamos estado la noche anterior, las emociones que aún flotaban en el aire entre nosotros. Le respondí de inmediato:
"Hola, Lamine. Claro, me encantaría. ¿Nos encontramos en el parque cerca de la plaza a las 4?"
Poco después, su respuesta llegó:
"Perfecto. Nos vemos allí."
Decidí usar algo casual, unos jeans y una blusa ligera, con un toque de maquillaje para no parecer demasiado arreglada, pero lo suficiente para sentirme bien conmigo misma. Aún podía sentir esa mezcla de nervios y emoción, como si fuera la primera vez que salíamos, aunque en realidad ya nos conocíamos bien.
Salí de casa y caminé hacia el parque. El sol de la tarde estaba perfecto, el tipo de luz dorada que parece hacer que todo se vea más bonito, como si el universo hubiera decidido ponerse de acuerdo para darnos un momento perfecto. Al llegar, lo vi de inmediato. Lamine estaba allí, esperándome junto a un banco bajo la sombra de un gran árbol. Me saludó con una sonrisa cálida que me hizo sentir una ola de tranquilidad.
—¡Hola! —dije, mientras me acercaba.
—¡Hola! —respondió él, abriendo los brazos para darme un abrazo. Su cercanía me hizo sentir esa conexión inmediata que siempre había sentido con él—. Me alegra verte, Elena. Me alegra que hayas venido.
—A mí también —respondí, con una sonrisa que no pude contener—. ¿Cómo te sientes después de todo lo de ayer?
—Todavía un poco cansado —admitió, riéndose—. Pero no me importa, valió la pena. ¿Y tú? ¿Cómo te sientes?
Me encogí de hombros, sonriendo. —No te voy a mentir, todavía estoy un poco en shock. Fue una noche increíble, pero... aún no lo asimilo del todo.
Caminamos juntos por el parque, tomando una senda que nos llevó a través de un pequeño jardín lleno de flores de colores. Hablamos de todo y de nada, como si el tiempo no existiera, como si el mundo fuera solo este pequeño rincón donde nuestras voces eran lo único que se escuchaba.
Lamine me contó historias divertidas de los chicos del equipo, de las bromas en el vestuario después de la victoria, de cómo algunos aún estaban celebrando a su manera, con gritos y canciones hasta altas horas de la madrugada. Yo me reí, imaginándolos en sus momentos más relajados, alejados de la presión del campo.
Nos detuvimos junto a una fuente. El sonido del agua corriendo proporcionaba una agradable banda sonora para nuestra conversación. Nos sentamos en un banco, con vista a la plaza, y la tranquilidad del lugar me hizo sentir aún más cerca de él.
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𝐒𝐨𝐥𝐨 𝐭𝐮 (𝐋𝐚𝐦𝐢𝐧𝐞 𝐘𝐚𝐦𝐚𝐥)
Romance𝑳𝒂𝒎𝒊𝒏𝒆 𝒀𝒂𝒎𝒂𝒍, 𝒖𝒏𝒂 𝒆𝒔𝒕𝒓𝒆𝒍𝒍𝒂 𝒆𝒎𝒆𝒓𝒈𝒆𝒏𝒕𝒆 𝒅𝒆𝒍 𝒇ú𝒕𝒃𝒐𝒍, 𝒚 𝑬𝒍𝒆𝒏𝒂 𝑮𝒐𝒖𝒓𝒔, 𝒖𝒏𝒂 𝒔𝒕𝒓𝒆𝒂𝒎𝒆𝒓 𝒆𝒏 𝒂𝒔𝒄𝒆𝒏𝒔𝒐, 𝒇𝒊𝒓𝒎𝒂𝒏 𝒖𝒏 𝒄𝒐𝒏𝒕𝒓𝒂𝒕𝒐 𝒑𝒆𝒄𝒖𝒍𝒊𝒂𝒓 𝒆 𝒊𝒏𝒆𝒔𝒑𝒆𝒓𝒂𝒅𝒐: 𝒇𝒊𝒏𝒈𝒊𝒓...
