Londres

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Después de leer esas cartas, Marinette sentía que su corazón se rompía por completo, no podía creer todo lo que había sucedido: había derrotado a Hawk Moth, pero había perdido a su amado Félix. Ella no tenía idea de que podían existir seres creados por Miraculous y que podían ser eliminados de ese modo, sonaba tan irreal. Pensaba en Félix y sentía un gran dolor, un vacío en su pecho.

—Marinette, debes recolectar los Miraculous, recuerda que esto aún no termina —le recordó Tikki. Su Kwami la alertó, la hizo "despertar" y recordar que todo lo que estaba sucediendo era algo real.

—Es cierto, el Maestro Fu me espera... Tikki, motas —se transformó sin ganas, no se sentía emocionada como al principio, simplemente sentía que estaba haciendo todo porque era lo que debía hacer, no sentía emoción, nada.

Recolectó los Miraculous. Partiendo con Adrien, ya que estaba en la Mansión. Ella no notó la emoción del rubio, ya que ella era su crush, la chica a la que admiraba con todo el corazón, ¡era completamente increíble tenerla tan cerca!, él notó su tristeza.

—Deberías sentirte feliz, venciste a Hawk Moth, ¿ese no era tú objetivo?

—Sí —respondió de modo seco. Adrien se sorprendió, siempre pensó que era una chica alegre y simpática, ¿qué pudo haber pasado para que este de ese modo? Él no lo entendía, no tenía sentido.

Después de eso, fue a las otras casas. La última fue la de Diego.

—¿Estás mejor? —le preguntó preocupado.

—No —respondió de modo sincero —. No te puedo explicar lo que pasó, pero créeme que fue algo que jamás imaginé.

—Yo no sabía que Hawk Moth podía desaparecer personas, eso me sorprendió mucho —Ladybug asintió, no podía explicarle que Félix no era un humano —. Me preocupé por ti, pensé que haría lo mismo. Me alegra saber que tú estás bien.

—Pero él no lo está... —Ladybug arrebató el Miraculous de la abeja de la mano de Diego y se fue, dejando a su amigo preocupado por ella. Todos los que fueron portadores para la batalla final se sentían completamente preocupados por Ladybug, jamás imaginaron que la verían de ese modo, no era la misma de siempre.

Mientras corría, Bunnix apareció en un tejado.

—¿Me estabas espiando? —le preguntó algo enojada.

—No, es solo que yo ya sé lo que pasará antes de que pase, porque yo ya viví estas situaciones —le explicó guiñando su ojo —. Ven, Minibug, tenemos cosas que hacer.

Ambas entraron en la madriguera y volvieron al lugar donde habían estado hace un rato. Una vez ahí, vieron a la mujer que antes tenía la piel azul, ella estaba recostada en un sillón.

—Lamento todo lo que sucedió, yo... —a Nathalie le avergonzaba admitir que estaba enamorada de Gabriel y que su amor por él la había cegado por completo —, quería protegerlo, pensé que lo estaba ayudando, pero él solo enloqueció, no puedo creer todo lo que sucedió, fue una locura.

—Una locura con resultados dolorosos...

—Pero hay una solución, o una posible solución —Nathalie abrió su mano y le mostró el anillo a Marinette, ella lo reconoció de inmediato —. Utilizando el Miraculous, puedo darle vida otra vez a Félix —Marinette comenzó a llorar, su corazón latía rápido —. Es algo peligroso, porque el Miraculous está dañado, pero quiero hacer esto, debo hacer lo correcto.

—¿Es posible? —Ladybug miraba al Maestro Fu fijamente.

—Es posible que regrese, Ladybug, pero nadie asegura que recuerde todo, podría ser el mismo, solo que sin memoria.

Ladybug suspiró. Pensó en Félix y en la posibilidad de que él no la recuerde, lo cual le dolió un poco, pero ¿vivir en un mundo sin Félix? No. No importaba esa posibilidad, de todas formas, seguirían siendo compañeros y podrían volver a conocerse, su historia de amor podría volver a empezar. Siempre había una posibilidad.

—¿Podríamos hacer esto en un lugar especial para él? Si las cosas no funcionan y no tiene memorias, quiero intentar que sienta algo en un lugar que él conozca.

El Maestro Fu y Bunnix compartieron una mirada, ambos entendían el plan de Ladybug. Sabían que estaban rompiendo algunas reglas, pero ¿por qué oponerse a una petición como esa? El mal había terminado, no importaba utilizar un poco más de magia.

—Tú dime dónde, Minibug.

*

De ese modo, las tres chicas viajaron a Londres mediante la madriguera. Se encontraban en la habitación de Félix. Marinette vio los colores oscuros, una repisa llena de libros y una fotografía de él y su madre, definitivamente esa era su habitación.

Nathalie se transformó, se mareó un poco y todo comenzó.

Colocó el anillo en el suelo, sobre una alfombra y dijo las palabras. De ese modo, de forma rápida, Félix volvió a aparecer. Marinette se emocionó, simplemente vio lo sucedido y su corazón se aceleró de un modo alocado, como si se pudiera salir de su pecho.

Félix se veía perdido, confundido. Observaba todo a su alrededor, sus ojos no tenían el brillo habitual. Marinette se preguntó si era consciente de que estaba en su habitación, estaban en Londres.

Dio un paso más, acercándose a él. Sus miradas se encontraron, ella se sintió muy nerviosa, algo asustada. ¿Él la reconocería o simplemente la olvidó? Tenía muchísimo miedo.

Les juro que me emocioné mucho escribiendo este capítulo. 🥺❤

Mes FelinetteHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora