Primer beso

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—La mayor referente de moda en Nueva York es Audrey —comentó Marinette ante la pregunta que le hizo Félix —. Ella es un orgullo para París, porque es originaria de aquí. Aunque como debes saber, antes ese lugar lo ocupaba Gabriel Agreste.

Ante la sola mención de ese nombre el ceño de Félix se fruncía de forma automática. No sentía cariño por ese hombre, pero necesitaba investigar, encontrar toda la información necesaria y saber si su corazonada era cierta o solo una locura.

—Si te soy sincero nunca supe mucho sobre lo que le pasó. Sé que su muerte causó mucho revuelo, fue una noticia a nivel mundial —Marinette asintió, había sido la noticia del momento —. Nunca quise leerlo o investigarlo —evidentemente ahora se arrepentía de esa decisión.

—Lo entiendo —Marinette pensaba que era porque era su tío y su muerte le afectó, por eso lo entendía. Aunque estaba muy alejada de la realidad —. Algo que fue muy curioso para todos es que nunca encontraron su cuerpo, por eso solo pusieron una estatua en su honor —explicó Marinette.

Y para Félix, eso significó mucho.

*

—Creo que voy a investigar la mansión en la que vivo, es enorme, no me sorprendería que ese hombre este escondido por ahí. Sé que suena extraño, pero ese hombre es capaz de todo —le explicó al Maestro Fu.

—Si tienes un plan, es arriesgado ir tú solo —respondió el Maestro —. Deberías confiar en Ladybug o confiar en mí, tengo más Miraculous, jovencito. Existen muchas habilidades distintas.

—¿Tienes más Miraculous? ¿Por qué solo nos elegiste a Ladybug y a mí? ¿No crees que sería útil contar con más superhéroes?

—Es útil, pero es llamativo. Mientras menos superhéroes sean es mejor, todo necesita un equilibrio. Pero si quieres aprender más, puedes preguntarme y yo con gusto te responderé.

De ese modo, Félix aprendió más sobre los Miraculous y descubrió que ni siquiera el Maestro Fu tenía el Miraculous del pavo real, el que más necesitaba recuperar para sentirse a salvo.

*

Días después, las cosas parecían querer acomodarse a su favor, porque esa tarde se quedaría solo en la mansión y podría investigar a gusto, tal y como él quería.

—Todos saldrán, así que estaré solo en casa —le contó a la azabache.

—Eso suena un poco aburrido, ¿Estás bien con eso? —preguntó preocupada.

Félix sonrió. Marinette siempre se preocupaba por los demás, ella siempre quería ayudar y buscar soluciones, por esa razón la amaba tanto, ella era especial.

—Estaré bien, creo que hoy necesito descansar —respondió —. ¿Qué hay de ti, Marinette?

—Alya y las chicas quieren que vayamos al parque, Alix va a patinar y quizás compita con Kim como de costumbre, mientras tanto, las chicas y yo conversaremos —Félix asintió, le gustaba que Marinette ya tenga amigas, era un cambio lindo y necessrio —. Si no estás tan cansado, puedes venir, si quieres.

—Gracias por la invitación, pero por esta vez paso.

*

Marinette notaba decisión en el rostro de Félix y en su tono de voz también, era como si estuviera determinado a hacer algo y eso solo la preocupaba. Sentía que estaba escondiendo algo, como si estuviera a punto de hacer algo peligroso, su corazón estaba alerta.

Félix también se sentía alerta, sabía que estaba a punto de hacer algo peligroso, algo riesgoso y algo que quizás terminaría con muchas dudas. Quería investigar solo, porque sabía que era capaz y porque si su corazonada era cierta, sería satisfactorio acabar con su tío.

Mes FelinetteHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora