Al ver a Félix frente a ella, la azabache deseó correr hacia él y abrazarlo, lo había extrañado mucho, sentía una gran emoción al verlo después de lo que había sucedido. Pero debía contenerse, porque no sabía si él la recordaba o no.
—Regresaste... —dijo con un hilo de voz, ni siquiera se había dado cuenta de que estaba llorando. Estaba muy emocionada.
—Si te soy sincero, no entiendo bien qué sucede —dijo Félix. Era su voz, pero era su tono de voz antiguo, el cortante. Marinette sintió una presión en el pecho, no sabía cómo actuar, cómo reaccionar.
—¿Qué es lo último que recuerdas, Félix? —preguntó nerviosa. Se acercó un poco más —, ¿Me recuerdas?
—¿Crees que podría olvidarte? Eres Marinette, eres la chica que amo.
Marinette se acercó más, Félix hizo lo mismo. El bastón de la azabache cayó al suelo. Félix la abrazó y ambos se besaron.
—¿Por qué estás llorando? ¿Qué sucedió?
—Sucedieron muchas cosas, pero tengo que decirte que estamos en Londres.
Félix se separó de Marinette, recogió su bastón y se lo entregó. Observó su alrededor y notó que estaban en su antigua habitación, la cual permanecía tan ordenada como siempre. Era algo completamente irreal estar en ese lugar, en ese país.
—No puedo creer que estemos aquí...
—Me alegro mucho de que todo saliera bien para ustedes, pero el objetivo se cumplió y lo mejor será regresar —Bunnix interrumpió —. Hay cosas que debemos hacer.
Marinette asintió, Félix también. Él no tenía ni la menor idea de quién era ella. Bunnix abrió su madriguera y ayudó a Nathalie a caminar y pasar por ese lugar. Félix se sorprendió mucho al verla y ver qué se encontraba tan mal.
*
—El mal ha acabado, por lo que ya no necesitarán utilizar sus Miraculous —les informó el Maestro Fu —. De todas formas, seguiré en contacto con ambos, porque me parece una buena idea que sigan entrenando, ambos son capaces de mucho.
—Marinette —Tikki abrazó la mejilla de su ex-portadora. Ella acarició su cabecita con ternura y nostalgia.
—Fuiste la primera amiga que hice, gracias por todo tu cariño, Tikki.
—Eres una chica increíble, eres capaz de lograr grandes cosas. Confía en ti, siempre recuerda que eres capaz de mucho.
—Tú fuiste un dolor de cabeza al principio, ¡tenías un carácter espantoso! —le dijo Plagg sacándole la lengua. Félix río con sarcasmo —. Pero de todas formas me encariñé contigo, tenías tú lado divertido, eres inteligente y me dejabas ser libre —Plagg también abrazó a su portador, solo que de modo fugaz.
Ambos se despidieron de sus Kwamis y entregaron sus Miraculous. Esa había sido la despedida.
El Maestro Fu les explicó que aunque seguirían viéndose, lo mejor era que Plagg y Tikki se quedarán con los demás Kwamis, que no era seguro que sean libres.
—Sé que tú deberías tener esto, Félix —Nathalie le entregó su anillo. Félix lo recibió y sonrió, finalmente se sentía libre y seguro. Félix abrazó a Nathalie, aunque se encontraba débil.
El Maestro Fu tenía el Miraculous ahora. Eso dejaba tranquilo a Félix, sabía que estaba en buenas manos y no crearían más senti-seres.
Después de las despedidas, todos salieron de esa casa. Félix y Marinette se dirigieron al parque, para hablar.
Marinette le contó todo lo que había sucedido a Félix. Él escuchó y se sintió culpable, la había hecho sufrir mucho.
—Marinette, yo no sé cómo mi familia encontró el Miraculous, solo sé que Adrien y yo fuimos creados de ese modo. Por eso una vez te dije que no tenía bonitos recuerdos, mi padre me odiaba porque pensaba que yo era un monstruo, ya que... —le contó todo eso —, esa es mi verdad. Soy Félix y soy un senti-ser.
—No eres un monstruo, no puedo creer que te dijera todas esas cosas, él era un idiota. Tú vales mucho, Félix —Marinette lo abrazó, quería cerciorarse de que él realmente estaba ahí, de que no era un sueño.
—Lamento no haberte contado antes, no sabía cómo hacerlo. Tú me gustabas, pero tenía este secreto y además de eso, tenía la maldición de Chat Noir. No podía quitarme el anillo hasta que Ladybug se enamorará de mí y... Todo este tiempo fuiste tú.
—También me sorprendió saber que tú eras Chat Noir, jamás lo imaginé.
—Después de todo ambos teníamos secretos y nos veíamos más seguido de lo que pensábamos.
—A veces me sentía culpable porque tú me escondías y yo tenía que transformarme, aunque siempre me pareció tierno que te preocuparas tanto por mí.
—Siempre que pueda te ayudaré, Marinette.
—Y yo a ti, Félix. Lo prometo. Ahora haremos algo lindo. Ven.
*
Marinette convenció a sus padres de organizar una fiesta en la Mansión Agreste, por todo lo que había sucedido. Félix también accedió, porque quería sorprender a su madre. Entonces, invitaron a sus compañeros de clase (incluyendo a Chloé , porque era parte del salón aunque les cayera mal) y llevaron un montón de comida, postres y un pastel enorme.
Cuando Amelie vio a su hijo, lloró. Corrió a abrazarlo y lo tomó entre sus brazos, lo hizo girar en el aire. Félix también lloró y abrazó con mucho amor a su madre, porque no se imaginaba el dolor que le hizo pasar. Se disculpó con ella.
Amelie abrazó a Marinette y le dio las gracias, ambas mujeres lloraban.
—Tía, Félix solo estuvo en Londres unos días, él está bien —le dijo Adrien, él no entendía porqué lloraban y agradecían tanto, era raro.
—Te ves extrañamente feliz hoy, me alegra ver que mejoraste —le dijo Diego a Marinette.
—La vida comienza a sonreírme, Diego.
—Después de todo lo que sucedió, lo mereces, Marinette —él acarició su espalda y se unió a los demás.
*
Félix llevó a Marinette a su habitación y juntos se recostaron en la cama, abrazados. Observaban el ventanal y se sentía como estar en el espacio, era como estar en la luna y tener a las estrellas frente a ellos. La luz de las estrellas se veía increíble, era un ambiente muy romántico.
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Mes Felinette
FanfictionSerie de relatos protagonizados por Félix y Marinette. Utilizando el calendario: "Abril Adrinette 2024".
