NO DIGAS NADA

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Te quedaste dormida en el sofá pensando en qué decirle a Rus. Ese mensaje cambió tu perspectiva de todo y no podías evitar plantearte continuamente qué responder. La habías dejado en visto al dormirte. Tu móvil estaba en el suelo por la mañana cuando te despertaste. Estabas algo aturdida cuando abriste los ojos. Nadia te había llamado y fue lo primero que viste. Ya sabías lo que tenías que hacer hoy
- Te habías dormido aquí - te dijo suave pero fría
- Si... - te frotaste los ojos y te sentaste a su lado, le cogiste la mano - creo que teníamos que hablar
- Y tanto - notabas su enfado - se puede saber qué pasó ayer?
- Vale, te voy a ser sincera - cogiste aire y lo soltaste - mira Nadia, eres una chica increíble, pero esto... no funciona
- Me estás dejando? - preguntó a punto de llorar
- No hago esto por gusto, de verdad - miraste hacia arriba conteniendo las lágrimas - te tengo mucho cariño pero no de esta forma... creo que te mereces a alguien que te valore como debe, y yo eso no te lo puedo dar ahora mismo - te levantaste y ella te siguió - no podemos seguir viviendo engañadas, no puedo seguir mintiéndote a ti ni a mí misma
- Es por Ruslana no? - dijo en un tono despectivo que no te gustó - no te das cuenta de nada verdad?
- Qué dices? - respondiste también con cierta agresividad
- Que esa chica no es - - no le dejaste terminar
- Ni se te ocurra seguir - abriste la puerta - vete por favor no quiero acabar mal contigo también
- Adiós tn - te dio un último beso que no te esperabas - podemos seguir en contacto?
- Como amigas? - asintió - está bien - le pasaste su mochila - tienes cómo volver a Zaragoza?
- Sí, tranquila, gracias - se fue como si nada, pero en sus ojos había dolor

Después de que Nadia se fuera, sentiste algo de tristeza. Al fin y al cabo, había sido tu pareja, aunque por poco tiempo. De cualquier manera, le tenías cariño, pero sabías que esto había sido mejor para las dos. Tú no estabas realmente enamorada, y ella pensaba que sí lo estabas, no querías seguir mintiéndole, era una buena chica, se merecía que la quisieran de verdad

Volviste a coger el móvil, seguía en el suelo, no lo habías tocado todavía desde que te despertaste. Nada más desbloquearlo estaba ahí el chat de Rus. Te habías quedado dormida después de leer su mensaje mil veces, y lo volviste a leer otras tantas mientras te bebías el café. Sentiste cómo el nudo en tu estómago se hacía más fuerte a medida que releías el mensaje de Rus. Sabías que no podías ignorarlo más. Tomaste un sorbo de café, intentando calmar la ansiedad, pero la verdad era que el café no podía calmar lo que llevabas dentro

"¿Qué le digo?" pensaste, pasando los dedos por el borde del móvil. Las palabras de Rus te seguían atormentando: "No puedo fingir que estoy bien cuando no lo estoy. No puedo olvidarte." A pesar de todo el tiempo que había pasado, algo en ti se revolvía al pensar en ella, y no podías seguir pretendiendo que esas emociones ya no estaban ahí.

Respiraste hondo y comenzaste a escribir:

"Lo siento. Me quedé dormida anoche. He estado pensando en ti, en lo que dijiste..."

Te detuviste, leyendo las palabras que acababas de escribir. Sabías que debías ser honesta, aunque te aterrorizaba lo que pudiera pasar después. Borraste el mensaje y lo intentaste de nuevo.

"Rus, necesito verte. Esto es algo que no podemos resolver por mensajes."

La duda se apoderó de ti, pero finalmente pulsaste "enviar". Durante los siguientes minutos, que parecían horas, no apartaste la vista de la pantalla. Finalmente, el móvil vibró

"Sí, hablemos. Sigues en Madrid? Hoy te viene bien?"

Tu corazón dio un vuelco. No había vuelta atrás. Ibas a verla, y no tenías ni idea de cómo sería ese reencuentro . Te pasaste el resto del día intentando mantener la calma. Sabías que esa conversación lo cambiaría todo, y no sabías si estabas preparada

RUSLANA Y TN OT2023 | EL DÚO PERFECTODonde viven las historias. Descúbrelo ahora