NAIARA PT.1

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El coche avanzaba rápido por la carretera, y el silencio entre tú y Ruslana era tan espeso como la niebla que parecía envolver la mañana. Sabías que la imagen de Omar no iba a salir de tu cabeza
- Dónde vamos? - preguntó Ruslana
- No lo sé... - respondiste, todavía temblando- Solo conduce... Tenemos que alejarnos de aquí.

La expresión de Ruslana era pura tensión, pero no dijo nada más, solo pisó el acelerador. Te diste cuenta de que no tenía un plan, igual que tú. Solo sabía que había que huir. Lo demás podía esperar, o al menos eso querías creer
- Estás bien? - preguntó después de un rato, era una pregunta ridícula pero la necesitabas
- No... - contestaste cerrando los ojos, intentando no romperte allí mismo - no sé qué acaba de pasar. Lo he... lo he matado...

Dijiste esas palabras con un hilo de voz, pero al pronunciarlas, sentiste el peso aplastante de la realidad. Mataste a alguien. Estabas atrapada en un torbellino de culpa, y no había escapatoria
- Tn, no fue tu culpa- Ruslana te miró de reojo- Fue un accidente. No querías que pasara
- Un accidente? - dijiste con una risa amarga- No lo sé, Rus... qué tipo de accidente es ese? He matado a alguien, por muy despreciable que fuera, le he quitado la vida a una persona

Ella te miró por un instante, y aunque sus ojos se llenaron de lágrimas, seguía conduciendo con decisión.
- Omar era un peligro, y te defendiste. Eso es lo que importa

Tus manos comenzaron a temblar más fuerte. Sentías cómo la ansiedad te devoraba por dentro. No podías dejar de pensar en las consecuencias. Era demasiado. Lo habías matado
- Y si alguien lo descubre? - preguntaste, con la respiración cada vez más agitada - qué vamos a hacer?
- Primero, tenemos que encontrar un lugar seguro - contestó Ruslana, intentando mantener la calma- luego pensaremos qué hacer. No podemos quedarnos cerca

Tú solo asentiste. La idea de esconderte te aterraba, pero sabías que tenían que hacerlo. No había vuelta atrás
- Vamos a mi casa - sugeriste, la voz casi apagada

Ruslana te miró un segundo, y aunque sus ojos estaban llenos de lágrimas, asintió.
- Está bien. Iremos allí

Condujo durante un rato más, y tú no pudiste dejar de observarla. Ruslana, con su determinación a pesar del miedo, era tu único punto de apoyo en ese momento. Finalmente, llegasteis a tu casa, y cuando entraste, el silencio dentro del apartamento te golpeó con fuerza.
- Y ahora qué? —preguntaste en un susurro, sin saber qué más decir
- Primero, tenemos que hablar - te dijo Ruslana, mirándote a los ojos con una seriedad que pocas veces habías visto en ella - Tn, tenemos que ser sinceras la una con la otra. No va a ser fácil, pero tenemos que afrontarlo

Asentiste de nuevo, sabiendo que todo había cambiado. Te dejaste caer en el sofá, con el cuerpo temblando todavía, mientras Ruslana daba vueltas por la sala, inquieta. Parecía estar buscando respuestas que ninguna de las dos tenía. El silencio se alargó demasiado, y tú sabías que no podías seguir ocultando lo que habías hecho. No a ella
- Rus... - murmuraste, mirando hacia tus manos, que no dejaban de moverse nerviosas - tengo que decirte algo

Ella se detuvo en seco, girándose hacia ti con el ceño fruncido. Sabía que lo que ibas a decir no iba a ser fácil
- Qué pasa? - preguntó, con cautela

Respiraste hondo, intentando controlar la ansiedad que te subía por la garganta. Sabías que esto lo cambiaría todo, pero tenías que ser honesta
- Naiara... tenía mi ubicación.

Ruslana te miró fijamente, como si no hubiera entendido lo que acababas de decir. El silencio se volvió sofocante antes de que hablara de nuevo
- Qué? - su voz salió dura, casi incrédula - Naiara sabía dónde estábamos?

Asentiste, evitando su mirada. Sabías que lo que venía a continuación no iba a ser bueno
- Le mandé mi ubicación por si acaso. No sabía que todo esto iba a pasar, pero quería que alguien supiera dónde estaba. Por si algo... malo sucedía. No pensé que... no pensé que acabaría así. No entré ahí con la idea de que pasara eso - hablabas muy nerviosa trabándote en cada palabra

Ruslana se quedó de pie, observándote con los ojos abiertos como platos, su respiración acelerada. Al principio no dijo nada, simplemente se quedó allí, inmóvil, hasta que finalmente explotó
- Cómo pudiste?! - gritó, llevándose las manos a la cabeza - Tn, la has metido en esto! Le diste tu ubicación mientras... mientras todo esto pasaba

Su reacción te golpeó como un puñetazo. Sabías que iba a estar enfadada, pero no esperabas que lo estuviera tanto. Ruslana no paraba de moverse, caminando de un lado a otro de la sala, con el rostro enrojecido por la rabia.
- No puede ser que la hayas metido en esto sin decirme nada! - continuó, levantando las manos como si no pudiera creerlo - no es justo para ella... no te das cuenta? ahora Naiara también va a estar implicada, aunque no haya hecho nada
- Lo sé - susurraste, con la voz rota - pero no sabía qué más hacer. Pensé que, si algo salía mal, al menos alguien sabría dónde estaba
- Y qué piensas que va a hacer ella ahora?! - Rus te miró con el rostro endurecido - si se entera de lo que pasó... de lo que pasó realmente, cómo crees que va a reaccionar?

No tenías respuesta. Sabías que habías arrastrado a Naiara a algo que no le correspondía, y la culpa te quemaba por dentro
- Lo siento... —dijiste, con lágrimas rodando por tus mejillas - de verdad, lo siento. No quería que las cosas fueran así

Ruslana se detuvo un momento y, al verte llorar, su expresión cambió. Ya no era solo furia lo que veías en su rostro, también había miedo, y quizá un poco de desesperación. Se acercó a ti, respirando hondo para intentar calmarse.
- Tenemos que hablar con ella - dijo, en un tono más bajo pero firm - no podemos ocultarle esto. Ya está en el medio, y tenemos que enfrentar lo que venga

La miraste a los ojos, y aunque sentías que el mundo se te venía abajo, sabías que tenía razón. No podías esconder esto más tiempo.
- Lo sé - murmuraste - pero tengo miedo de lo que va a pasar cuando se entere

Rus se sentó a tu lado en el sofá, pasando un brazo por encima de tus hombros. No dijo nada más, pero ambas sabíais que el siguiente paso iba a ser el más difícil de todos.
- Mañana hablamos con ella - dijo, firme, aunque su voz era suave - pero por ahora, lo mejor que podemos hacer es intentar descansar. No podemos pensar con claridad si seguimos así

Asentiste lentamente, aunque sabías que dormir iba a ser prácticamente imposible. Tu mente no dejaba de dar vueltas a lo que había pasado, a cómo Omar había terminado muerto, y al hecho de que, de una forma u otra, estabas envuelta en algo que no entendías completamente. Te levantaste del sofá con torpeza, sintiendo el peso de todo en tus hombros, y seguiste a Ruslana hasta la habitación

Al día siguiente, cuando abriste los ojos, la luz del sol que se colaba por las cortinas apenas lograba disipar la sensación de pesadilla que te envolvía. Ruslana ya no estaba a tu lado, y el sonido del agua corriendo en el baño te indicó dónde se encontraba. Te quedaste mirando el techo por un momento, intentando prepararte para lo que venía. Naiara seguramente ya habría visto las noticias. Todo el mundo lo había hecho. No podías imaginar qué estarían diciendo, pero sabías que la prensa no iba a dejar pasar la oportunidad de hablar de Omar. Todos erais compañeros de Operación Triunfo y eso sólo añadía más morbo a la situación. Ruslana salió del baño, con el pelo mojado y una expresión tensa en el rostro
- Ya está en las noticias - te dijo, sentándose al borde de la cama - no han dicho mucho, solo que encontraron su cuerpo. Pero ya sabes cómo son. Están sacando teorías y especulando como locos

Tu estómago se encogió. No podías evitar imaginar cómo iba a ir escalando todo, hasta el punto en el que estarías en medio del caos mediático.
- Y Naiara? - preguntaste, con la voz más débil de lo que pretendías
- No ha dicho nada aún - respondió Rus - pero no creo que tarde mucho en hacerlo

Asentiste, sabiendo que, en el fondo, lo único que podías hacer era esperar.

Mientras tanto, en el apartamento de Naiara, la noticia del hallazgo del cuerpo de Omar Samba ya había sacudido su mañana. Se había quedado mirando la pantalla del televisor, sin poder apartar la vista de las imágenes. Omar... muerto. Le costaba creerlo. Se levantó del sofá, caminando hacia la ventana mientras su mente empezaba a trabajar, hilando ideas. Y entonces, su móvil vibró. No un mensaje, sino un recordatorio que ella misma se había dejado olvidado la noche anterior: la ubicación que le habías mandado, pero que no llegó a leer

Naiara frunció el ceño, desbloqueó el teléfono y abrió el mensaje. Miró el historial de la ubicación marcada en el mapa, y entonces algo hizo clic en su mente. La dirección... el lugar donde habían encontrado el cuerpo de Omar era justo donde estabas. Y a la misma hora. Después, la ubicación se movió muy rápido hasta tu casa... como si hubieses huido de allí. Naiara sintió un escalofrío recorriéndole la espalda.
- No puede ser... - murmuró, intentando convencerse de que estaba equivocada. Pero algo en su interior le decía que no

RUSLANA Y TN OT2023 | EL DÚO PERFECTODonde viven las historias. Descúbrelo ahora