Habían pasado ya otros cinco años. Aunque vuestras vidas habían cambiado radicalmente desde entonces, algo permanecía inmutable: el amor y la complicidad que compartíais. Tú y Rus os habíais convertido en una de las parejas más queridas del panorama musical, con una carrera consolidada y una conexión única que no solo brillaba en los escenarios, sino también fuera de ellos.
Las giras, las colaboraciones y las largas horas de estudio eran el día a día de ambas, pero siempre encontrabais tiempo para disfrutar de vuestra vida juntas. Habíais viajado por todo el mundo, explorando lugares que soñasteis visitar alguna vez: Tokio, Roma, Río de Janeiro... Pero este viaje a Nueva York era diferente.
Desde que os conocíais, habíais hablado de la ciudad como un destino especial, un lugar que ambas soñabais explorar. Y ahora estabais allí, viviendo una experiencia mágica. Habíais pasado días paseando por Central Park, disfrutando de musicales en Broadway y perdiéndoos entre las luces de Times Square. Todo había sido perfecto, pero Rus tenía algo más planeado para esa última noche.
Cuando te pidió que te arreglaras un poco para salir, no sospechaste nada. Solo creíste que quería despedirse de la ciudad con algo especial, como siempre hacía con todo. Subisteis a un rascacielos que tenía una terraza con una vista impresionante de Manhattan. Las luces de los edificios brillaban como estrellas, y el aire nocturno era fresco pero no incómodo.
Rus estaba un poco más callada de lo habitual, algo que solo tú podrías notar después de tantos años juntas. Se giró hacia ti con esa sonrisa suya que siempre lograba desarmarte.
- Sabes lo que me encanta de Nueva York? - dijo, apoyándose en la barandilla mientras sus ojos brillaban más que todas las luces de la ciudad.
- Las luces? El caos? El hecho de que podamos caminar y nadie nos moleste? - bromeaste.
Ella rió, pero negó con la cabeza.
- Todo eso está genial, pero lo que más me gusta es que estoy aquí contigo. Siempre soñé con venir, pero nunca imaginé que sería así, tan perfecto.
La intensidad de su mirada te dejó algo nerviosa, aunque sonreíste para ocultarlo.
- Tú haces que cualquier lugar sea perfecto, Rus.
Ella dio un paso hacia ti y tomó tus manos.
- Han sido cinco años increíbles, verdad? - preguntó en un susurro, su tono más serio ahora.
- Los mejores de mi vida. - Lo dijiste sin dudar, porque sabías que era verdad - y sé que serán muchos más
Rus respiró hondo y, antes de que pudieras reaccionar, se arrodilló frente a ti.
- Tn, desde el día que te vi supe que eras especial. Has sido mi compañera en todo: en los momentos buenos, en los difíciles, en los locos... Y cada día contigo me convence más de que quiero estar a tu lado para siempre.
Sacó una pequeña caja del bolsillo de su abrigo y la abrió, revelando un anillo sencillo pero hermoso, perfecto, como todo lo que ella hacía.
- Quieres casarte conmigo?
Te quedaste paralizada por un segundo, procesando lo que estaba pasando. Pero luego sentiste cómo una oleada de felicidad te inundaba, haciendo que las lágrimas brotaran sin control.
- Sí! - exclamaste casi gritando, y Rus apenas tuvo tiempo de ponerse de pie antes de que te lanzaras a sus brazos, abrazándola con toda la fuerza que tenías.
- Sí? - repitió ella, como si no pudiera creerlo del todo.
- Claro que sí! - reíste, y antes de que pudiera decir nada más, la besaste, sintiendo cómo todo a vuestro alrededor desaparecía.
La ciudad seguía brillando a vuestro alrededor, pero en ese momento solo existíais vosotras dos. Rus deslizó el anillo en tu dedo con manos temblorosas, y ambas os quedasteis mirando, entre lágrimas y sonrisas.
- Te amo mi vida
- Y yo a ti, Rus.
Esa noche, bajo las estrellas artificiales de Nueva York, sellasteis un nuevo capítulo en vuestra historia, uno que prometía ser tan especial como todos los que habíais escrito juntas. El mundo podía esperar; vosotras ya teníais vuestro final feliz.
La boda fue exactamente como ambas la habíais imaginado: íntima, mágica y llena de amor. Desde el momento en que Rus te pidió matrimonio, no pasaron ni seis meses para que juntas comenzaseis a planear cada detalle con ilusión. No queríais algo extravagante, sino un día que representara todo lo que erais como pareja.
La ceremonia se celebró en una villa en la Toscana, rodeada de colinas verdes, viñedos y cielos despejados. Habíais visitado Italia en uno de vuestros viajes y ambas os enamorasteis del lugar. Era perfecto para ese gran día. Invitasteis solo a las personas más cercanas: amigos, familia, y algunos compañeros de música que habían sido fundamentales en vuestra carrera. Entre ellos, algunos compañeros como Kiki, Violeta, Nai, Juanjo, Martin, Lucas, Denna, Alex... quienes fueron los encargados de organizar algunas sorpresas que no os esperabais para nada, pero muy divertidas
El altar estaba decorado con flores blancas y lilas, y el sol se ponía justo detrás, bañando todo con una luz dorada. Rus no pudo contener las lágrimas cuando te vio caminar hacia ella, acompañada de tu madre. Tú tampoco podías creer que el momento finalmente había llegado.
Los votos fueron lo más especial. Ambas habíais decidido escribirlos en secreto, y cuando los leísteis, no quedó ni un ojo seco entre los asistentes. Rus habló de cómo, desde que te conoció, su vida había encontrado un rumbo que nunca imaginó, y tú confesaste que nunca habías creído en los "para siempre" hasta que ella apareció en tu vida.
Cuando el juez os declaró oficialmente esposas, los aplausos resonaron entre las colinas, y el primer beso como matrimonio fue uno de esos momentos que se quedan grabados para siempre.
El banquete fue en un jardín bajo luces colgantes que parecían estrellas. Había mesas largas donde todos los invitados se mezclaron, disfrutando de un menú lleno de platos italianos que ambas habíais elegido juntas. Pero lo mejor llegó con los discursos.
Kiki, como no podía ser de otra manera, fue la más emotiva y divertida. Habló de cómo os había visto crecer juntas y cómo, pese a los altibajos, siempre había sido evidente que estabais destinadas a estar una con la otra. Violeta bromeó con las veces que Rus se había puesto celosa al principio de vuestra relación, pero terminó llorando mientras os deseaba lo mejor.
La primera canción que bailasteis como esposas fue "Destino o Casualidad", como no podía ser de otra manera, la que había sido vuestra canción todos esos años.
La luna de miel fue una continuación del sueño: recorristeis islas griegas, disfrutasteis de la tranquilidad del mar y os permitisteis desconectar del mundo. Había algo mágico en despertar cada mañana sabiendo que, a partir de ese día, no importaba lo que viniera: lo enfrentaríais juntas.
Cuando volvisteis a casa, vuestra vida siguió como siempre, llena de música, proyectos y sueños por cumplir. Pero ahora, con un anillo en el dedo y un compromiso eterno, cada día parecía aún más especial.
Erais, sin duda, el dúo perfecto, dentro y fuera del escenario.
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FIN
Espero que hayáis disfrutado de leer la historia tanto como yo de escribirla, ha sido súper entretenido todo esto. Gracias por leerla y por haber llegado hasta aquí. 🫶🏻
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RUSLANA Y TN OT2023 | EL DÚO PERFECTO
FanfictionTn entra a OT2023 con el objetivo de comenzar su carrera de cantante como siempre había querido, pero este camino le depara muchas más cosas de las que se imaginaba.