Capítulo 33

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¿Podemos hablar?

MALKIE

Observo el mensaje que tengo de mi padre en la bandeja de entrada, sintiendo como mi corazón se acelera.

"¿Podemos hablar?".

Ese es todo el mensaje que me mando hace mas de una semana. Aun no lo he contestado, igual que todos los otros mensajes que tengo de mis amigos preguntándome porque llevo algunos días desaparecida.

La verdad es que me he concentrado en Abby y mi familia. Luego de traerla a casa, cuando mamá se enteró que Abby se pasó de drogas la llevó a la clínica en donde sugirieron que lo mejor sería internarla en una clínica de rehabilitación, aunque Abby claramente negó enseguida, porque según ella está bien y no es adicta.

Ahora esta llendo al psicologo, aunque no se ve mucho mejor.

Siento que nos odia a todos, porque mamá le sacó la puerta de su habitación y le quitó todo con lo que puede hacerse daño. Además, en la casa ya no hay nada de alcohol.

Lo cual es bueno, porque Abby no es la única que tiene problemas para controlarse con ese tipo de cosas.

Salgo del mensaje de mi padre para ir al chat que tengo con Faella.

Volvi a ignorarla. Es que de verdad tengo una facilidad para cagarla siempre, pero prometo que esta vez realmente estaba ocupada y no pude contestar.

O eso me digo a mi misma para no sentirme tan mal.

Faella:
Malkie, como esta todo con Abby?
Dime cualquier cosa
Te quiero.
hola
Podemos hablar?
Estas ocupada?
Holaa
Malk
Por fa contesta
Paso algo?
Podemos retomar la conversacion del otro día?
Malkie?
Por favor contestame

Le muestro los mensajes a Noah, quien niega con la cabeza.

—En mi opinión, el problema eres tú. —dice agarrando un mechón de su pelo rojo, dándole vueltas en su dedo—. Mmm, tal vez deberías hablar con ella. No sé.

—Ya lo se. —contesto, dejando mi celular aun lado—. ¿Pero que le digo?

—¨Perdón". —contesta como si fuera obvio—. Y luego te pones de rodillas y le prometes que no la volverás a ignorar.

Suelto un suspiro. Odio que tenga tanta razón.

—Deberías seguir mi ejemplo. Yo llevo dos días con Gemma y no hemos peleado nada. —añade.

—Dos días no es nada. —entrecierro los ojos—. Idiota.

Noah gira los ojos y toma un sorbo de su cafe. Siento como me juzga con la mirada, aunque luego aparece una sonrisa burlona en sus labios.

—Faella es linda, eh —vuelve a hablar, con ese tono insoportable—. Cualquiera podría ir y quitartela.

—Ella no se iría con otro o otra. —contesto, frunciendo el ceño fruncido.

—Si esta dolida podria hacerlo. —contesta Noah como si nada, encogiendose de hombros—. Aunque no sé, eh.

—¡Deja de meterme inseguridades! —agarro un cojín del sillón y la golpeo en la cabeza, justo después de que dejara su café en la mesa—. No te rías. No es gracioso,

Noah no hace caso y suelta una pequeña risa.

Últimamente hemos estado algo más cercanas, porque estamos ambas metidas en el embrollo de Abby. Además, mi hermana nos ignora, nos echa, nos tira cosas cuando la vamos a ver, entonces simplemente nos tenemos la una a la otra.

Un error terriblemente perfectoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora