50. Draco

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"El-viento-está-empujando-las-velasestenajdiid..."

El arrebato de Theo sobresalta a la fea criatura acurrucada en el pecho de Draco, y hace que finalmente se escape de él.

Levanta la vista hacia el desván donde cuelga parte del pelo de Red por el costado. No puede ver a Theo desde este ángulo, por lo que debe haberse quedado dormido.

Draco deja escapar un resoplido molesto.

Toda esta situación era ridícula.

Durmiendo, todos juntos, bajo el maldito montículo de mantas otra vez.

Como si fueran niños.

No tenía ningún deseo de pasar las noches con nadie más que con la mujer que respiraba por séptima vez en 37 segundos a su lado.

Preferiría tener la libertad de hacer las cosas que ella solo le permitiría hacer si estuvieran solos.

Pero la emoción y la sonrisa en su rostro ante la sugerencia de Theo de que todos volvieran a acampar lo habían hecho aceptar hoscamente los deseos de las dos morenas.

Él y Red se habían quedado en la puerta y observaron a las dos personas más inteligentes que conocían reírse como niños pequeños mientras se arrastraban por los montones de tela. Llevando almohadas grandes, tazas y una olla de chocolate quemado.

"¿Estaban hablando en serio? Tienen muchas ganas de que durmamos... ¿Juntos?"

—Desgraciadamente. Respondió cuando Granger retiró la sábana para mirarlo. Informándole en silencio que no estaba cumpliendo con las expectativas en ese momento.

"Draco, súbete a la tienda."

– Preferiría estar entrando contigo.

La pelirroja que estaba a su lado resopló y levantó la mano, doblando su dedo meñique hacia la palma de su mano.

"Bueno un hurón, choca cuatro".

Él le gruñó, pero aun así levantó la mano ante el nuevo gesto que todos habían hecho desde todo el meñique. A Theo le pareció gracioso. Draco lo encontró vagamente inquietante.

Ambos se habían rendido ante la pareja al final. Sentados y contando historias, bebiendo dos lotes enteros de chocolate quemado, y Draco enseñándoles a todos cómo hacer la aparición del cielo nocturno.

Puede admitir que no fue una noche horrible. Había disfrutado viendo a su mujer sonreír y reír, como solía hacerlo en la escuela. No participaba mucho en la conversación y en la alegría. Lo suficiente para disuadir las preguntas y preocupaciones que sabía que Granger le señalaría si no lo hacía.

Draco vuelve a centrar su atención en la hermosa morena que yace acurrucada a su lado. Es temprano. Por lo general, Theo era el primero en levantarse, pero en los últimos días, Draco descubrió que conciliar el sueño se volvía cada vez más difícil.

Porque no quería perderse ni un segundo.

Ni uno.

Mueve suavemente algunos mechones de pelo detrás de su oreja. Ella experimentó una pesadilla hace un par de horas, y él no había podido volver a dormirse desde entonces. Eligió pasar el tiempo simplemente estando con ella en silencio. Disfrutar de las diferentes formas de intimidad; que se le permitiera la cercanía y la oportunidad de abrazarla y verla dormir.

112 noches de estar con ella toda la noche. 112 más de lo que jamás pensó que se le concedería. 112 noches contando las pecas de su rostro, notando las nuevas que iban apareciendo día a día con su salud mejorando.

Perfectamente en pedazos// Traducción DramioneHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora