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La oficina de Max estaba sumida en un silencio inquietante, roto únicamente por el tenue crujido del fuego en la chimenea y el susurro ocasional de las páginas que pasaba con atención. Frente a él, una pila de pergaminos se extendía sobre el escritorio, cada uno detallando las vidas de las almas destinadas a entrar al infierno. Sus dedos largos y pálidos sostenían un documento mientras sus ojos, tan profundos como la noche misma, recorrían las palabras con rapidez y precisión. Estaba buscando un nuevo esclavo, alguien cuyo sufrimiento pudiera alimentar las demandas insaciables del inframundo.
Un golpe en la puerta interrumpió sus pensamientos.
- Adelante - dijo sin levantar la mirada.
La puerta se abrió, y Daniel entró con un porte solemne. Vestía su traje habitual, impecable como siempre, y en su rostro se dibujaba una mezcla de sorpresa y preocupación.
- Mi señor, lamento interrumpir, pero... hemos recibido un recién llegado que creo que querrá atender personalmente -
Max levantó la mirada, arqueando una ceja - ¿Qué tiene de especial? Sabes que no me molesto con asuntos menores, Daniel. -
Daniel tragó saliva, su expresión era seria - Es Jos, mi señor. -
El nombre resonó en el aire como un trueno. Max dejó el pergamino sobre el escritorio y se puso de pie lentamente, su imponente figura parecía oscurecer la habitación. Sus ojos se entrecerraron.
- ¿Jos? - repitió con incredulidad, como si el solo nombre trajera recuerdos que preferiría enterrar.
Daniel asintió - Sí, mi señor. Ha sido enviado al infierno y solicita una audiencia. -
Max se quedó inmóvil por un momento, sus pensamientos retrocediendo a una vida pasada. Jos... Él fue su padre en una existencia anterior. Y no cualquier padre: fue el hombre al que Max había odiado con cada fibra de su ser. La culpa, el rencor y la desesperación lo envolvieron brevemente, pero su expresión pronto se endureció
- Escolta a Jos hasta mi oficina - ordenó con frialdad.
Daniel inclinó ligeramente la cabeza y salió de la sala. Max se quedó allí, su mente ahora revuelta. Miró el espejo que colgaba de la pared, donde las imágenes del mundo humano se proyectaban como una ventana. Por un instante, quiso buscar a Checo, pero desechó el pensamiento. Ahora había otros asuntos que atender.
Unos minutos después, la puerta se abrió nuevamente. Daniel entró primero, seguido de Jos. El hombre parecía desorientado, como si aún no pudiera comprender dónde estaba. Sus ojos buscaban respuestas en cada rincón de la sala, hasta que finalmente se encontraron con los de Max. Se detuvo en seco, su rostro palideció.
- Tú... - murmuró Jos, su voz llena de incredulidad y terror.
Max no respondió de inmediato. En cambio, caminó alrededor del escritorio y se detuvo frente a él, cruzando los brazos con una expresión gélida
- Así que finalmente estás aquí, Jos - dijo, su tono cargado de desdén - Bienvenido al infierno -
Jos retrocedió un paso al reconocer a la figura imponente frente a él. La habitación parecía más oscura de lo normal, y el aire pesado dificultaba incluso el simple acto de respirar. Su mirada desesperada se encontró con los ojos de Max, que lo observaban con una mezcla de frialdad y rencor.
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𝑻𝒉𝒆 𝑫𝒆𝒗𝒊𝒍'𝒔 𝑫𝒂𝒓𝒆 | 𝑪𝒉𝒆𝒔𝒕𝒂𝒑𝒑𝒆𝒏
Fiksi Ilmiahjamás imagino que al aceptar el reto de invocarlo, encontraría a quien sería su alma gemela. Un amor oscuro y destinado pondrá a prueba todos sus límites. ⛧⛧⛧⛧⛧⛧ pareja principal: Chestappen pareja secundaria: Charlos
