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E
l silencio de la casa era ensordecedor. No el tipo de silencio pacífico, sino uno sofocante, el que se sentía pesado, como si estuviera presionándole el pecho. Se quedó tumbado en la cama, mirando el techo sin realmente verlo, con la mente llena de pensamientos que no tenían forma, pero que lo oprimían como un peso invisible.
No sabía qué hacer. No sabía qué hacer con su vida.
Era un sentimiento que lo había estado acechando durante semanas, meses, tal vez años. La sensación de estar a la deriva, sin rumbo, sin propósito. No quería pensar en el futuro porque no veía nada ahí. Y cuando miraba al pasado, solo encontraba errores, decisiones impulsivas y recuerdos difusos entre el humo y el alcohol.
¿Qué carajos estaba haciendo?
¿Qué carajos era él?
Lo que antes parecía un camino claro ahora no era más que un laberinto sin salida. Había días en los que se despertaba y podía seguir adelante con normalidad, como si todo estuviera bien, como si tuviera una razón para existir. Pero luego venían momentos como este, donde la realidad lo golpeaba con toda su fuerza y le recordaba que estaba solo, que su vida no tenía sentido, que estaba atrapado en un ciclo del que no podía salir.
Y eso lo aterraba.
Se pasó una mano por la cara, respirando hondo. Sentía el pecho oprimido, como si algo invisible le estuviera estrujando el corazón. No era ansiedad, no exactamente. Era algo peor.
Era vacío.
Era soledad.
Era la absoluta certeza de que estaba perdido y que nadie iba a salvarlo.
Sus padres se habían ido a un retiro de dos días. Lo habían dejado ahí con la misma despreocupación con la que uno deja una planta en casa, confiando en que podrá sobrevivir con un poco de agua y luz hasta que regresen.
— Sabemos que puedes cuidarte solo, hijo. —
No era cierto.
Checo no podía cuidarse solo. Tal vez podía fingirlo, tal vez podía hacer creer a los demás que todo estaba bien, pero en el fondo, él sabía que no era así. Porque si lo dejaban solo demasiado tiempo, terminaba hundiéndose en sus propios demonios.
Pero a ellos no les importaba. Nunca lo habían notado.
Y Alex…
— Voy a cuidarte, Checo. —
Otra mentira.
Porque en cuanto sus padres cruzaron la puerta, Alex agarró sus llaves, se despidió con un simple "nos vemos luego" y desapareció.
No volvió a verlo en toda la noche.
Checo ya ni siquiera se molestaba en sentirse decepcionado.
Se quedó en la casa vacía, con el eco de su propia respiración llenando los pasillos. Con el sonido del reloj marcando cada segundo de su existencia, recordándole que estaba atrapado en un espacio donde nadie lo esperaba, donde nadie lo necesitaba.
Donde nadie lo extrañaría si dejaba de estar ahí.
Se sentó en el borde de la cama, sintiendo cómo su cuerpo se balanceaba levemente, como si su propio peso fuera demasiado. Miró alrededor de su habitación, el desorden, las botellas vacías en un rincón, la ropa tirada en el suelo.
Y entonces su mirada bajó.
Primero a la mesita de noche.
Y luego más abajo.
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𝑻𝒉𝒆 𝑫𝒆𝒗𝒊𝒍'𝒔 𝑫𝒂𝒓𝒆 | 𝑪𝒉𝒆𝒔𝒕𝒂𝒑𝒑𝒆𝒏
Fiksi Ilmiahjamás imagino que al aceptar el reto de invocarlo, encontraría a quien sería su alma gemela. Un amor oscuro y destinado pondrá a prueba todos sus límites. ⛧⛧⛧⛧⛧⛧ pareja principal: Chestappen pareja secundaria: Charlos
