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George estaba sentado en su trono celestial, con las manos apretadas sobre los brazos de mármol blanco, su rostro una máscara de control apenas contenido. La noticia de que Checo había aceptado el rol de príncipe del infierno no solo lo había sorprendido, sino que lo había enfurecido hasta lo más profundo de su ser. Vettel, quien había llevado la información, lo observaba desde un rincón de la sala, manteniéndose prudente ante la evidente tormenta que se avecinaba.
— ¿Así que ya lo ha hecho? — preguntó George, su voz fría como el hielo mientras sus ojos brillaban con una mezcla de ira y desdén.
Vettel asintió, pero mantuvo su mirada baja, consciente de la tensión en el aire. — Sí, mi señor. Checo aceptó el rol. Ahora comparte el trono con Max como príncipe del infierno. —
El silencio que siguió fue ensordecedor. George se levantó de su trono con movimientos calculados, sus pasos resonando en la inmensidad de la sala celestial.
— Esto no puede ser permitido — dijo finalmente, más para sí mismo que para Vettel. Sus palabras estaban cargadas de una furia contenida que amenazaba con desbordarse en cualquier momento. — Max ya es un problema suficiente. Pero ahora... ahora ese mortal ha decidido unirse a él. —
George detuvo su caminata y giró hacia Vettel, sus ojos clavados en él con intensidad. —Enviaré a mis mejores ángeles. Lo traerán de vuelta al cielo. Y si eso no funciona... —hizo una pausa, dejando que sus palabras quedaran suspendidas en el aire—, me encargaré personalmente.
Vettel inclinó ligeramente la cabeza, aunque no pudo evitar una leve sonrisa de satisfacción al ver que su información había causado tal impacto.
En el infierno, Checo estaba sentado en el trono menor al lado de Max. Aunque todavía se estaba acostumbrando a su nuevo rol, comenzaba a encontrar su lugar en este mundo caótico pero fascinante. Max lo observaba con una mirada cálida y protectora, complacido de tener a su lado al único ser que realmente le importaba.
— ¿Te sientes cómodo? — preguntó Max, inclinándose hacia él.
Checo asintió, aunque aún había una ligera incertidumbre en su expresión. — Todavía me estoy acostumbrando, pero... sí. Estoy donde quiero estar. —
Checo, aún estaba adaptándose a su nuevo rol, observaba a Max desde su asiento al lado del trono mayor. Había algo en la tensión en los hombros de Max, en la forma en que sus manos descansaban cerradas sobre los brazos del trono, que le hacía sentir tanto preocupación como admiración. Max era el rey absoluto de este lugar, un líder imponente y protector, y Checo se preguntaba si algún día podría igualar siquiera una fracción de esa autoridad.
Daniel entró con prisa, inclinándose profundamente antes de hablar. — Mi señor, los ángeles enviados por George han llegado al bosque. Están liderados por Franco y buscan llevarse al príncipe. —
La mandíbula de Max se tensó, y por un instante, el aire a su alrededor pareció vibrar con energía oscura. — ¿Qué excusa tienen esta vez? —preguntó con un tono helado. —
— Dicen que George ofrece perdón y una segunda oportunidad para el príncipe — respondió Daniel, manteniendo la cabeza baja.
Max soltó una risa amarga, su voz reverberando en la sala. — ¿Perdón? George no entiende la palabra. No es más que otra manipulación. —
Checo se levantó lentamente, mirando a Daniel y luego a Max. — ¿Por qué insiste tanto en esto? ¿Por qué le importa lo que hago con mi vida? —
Max se giró hacia él, sus ojos suavizándose ligeramente. — No se trata de ti, Checo. George no soporta la idea de que yo tenga algo que él no puede controlar. Esto no es más que un intento desesperado por mantener su ego intacto. —
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𝑻𝒉𝒆 𝑫𝒆𝒗𝒊𝒍'𝒔 𝑫𝒂𝒓𝒆 | 𝑪𝒉𝒆𝒔𝒕𝒂𝒑𝒑𝒆𝒏
Научная фантастикаjamás imagino que al aceptar el reto de invocarlo, encontraría a quien sería su alma gemela. Un amor oscuro y destinado pondrá a prueba todos sus límites. ⛧⛧⛧⛧⛧⛧ pareja principal: Chestappen pareja secundaria: Charlos
