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La luz del sol entró a través de las cortinas mal cerradas, bañando el cuarto en un resplandor dorado que contrastaba con el caos que reinaba en él. Ropa tirada, botellas vacías, cenizas esparcidas en la mesa de noche. Un fuerte olor a tabaco y algo más denso impregnaba el aire.
Checo despertó con la boca seca y un latido insistente en las sienes. Sentía el cuerpo pesado, como si su alma hubiese pasado la noche luchando por salir de su piel.
Se sentó en la orilla de la cama y se pasó una mano por el rostro. Otro día. Otra carga.
Levantó la mirada y vio su reflejo en el espejo de la habitación. Ojeras profundas, piel pálida, cabello enmarañado. Parecía un cadáver que seguía en movimiento por pura inercia.
La alarma seguía sonando en su celular. Tomó el dispositivo y la apagó con un manotazo antes de levantarse.
La ducha fue rápida y el agua helada apenas sirvió para despejarlo. Se vistió sin mucho interés, con el uniforme a medio abrochar y los zapatos sin amarrar del todo.
Salió de la casa sin despedirse de nadie.
El aire matutino le golpeó el rostro cuando llegó al colegio, pero la sensación de pesadez no lo abandonó. El bullicio de los pasillos, los saludos despreocupados, las risas lejanas... todo sonaba como si estuviera detrás de un vidrio grueso, como si él estuviera en otro plano, viendo el mundo moverse sin ser realmente parte de él.
No tenía ganas de hablar con nadie, pero no pasó mucho tiempo antes de que alguien apareciera frente a él.
— Checo, qué onda. —
Levantó la vista y se encontró con Lewis, quien le sonreía con esa expresión relajada que siempre llevaba.
— ¿Qué onda? — respondió Checo, forzando una sonrisa.
Lewis tenía una forma de moverse que siempre llamaba la atención. Caminaba con una confianza natural, como si supiera que el mundo le pertenecía. Y tal vez lo hacía.
— Va a haber una fiesta hoy. De las buenas. —
Checo alzó una ceja. — ¿De las buenas? —
Lewis sonrió con malicia y se inclinó un poco hacia él. — Clandestina. Seis de la tarde. No faltes, guapo. —
Checo dejó escapar una risa baja, entre divertida y escéptica.
— Voy. Mis amigos y yo estaremos ahí. —
— Eso me gusta escuchar. —
Lewis le guiñó un ojo antes de alejarse, dejándolo con una sensación extraña en el estómago.
Cuando Checo entró al aula, el ambiente era el mismo de siempre: Esteban estaba contando alguna historia absurda, Lance revisaba su celular sin mucho interés, y los demás hablaban de cualquier cosa.
Se dejó caer en su asiento con un suspiro.
— Hoy hay fiesta. —
Las miradas se alzaron hacia él.
— Clásica clandestina. Lewis nos invitó. —
Esteban sonrió de inmediato. — Perfecto. Podemos irnos a mi casa después de clases y de ahí nos vamos. —
Checo asintió, pero su mente estaba en otra parte. Una parte oscura, una que no podía sacudirse.
Y entonces, como si la culpa estuviera esperando su oportunidad para morderlo, alguien mencionó el nombre prohibido.
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𝑻𝒉𝒆 𝑫𝒆𝒗𝒊𝒍'𝒔 𝑫𝒂𝒓𝒆 | 𝑪𝒉𝒆𝒔𝒕𝒂𝒑𝒑𝒆𝒏
خيال علميjamás imagino que al aceptar el reto de invocarlo, encontraría a quien sería su alma gemela. Un amor oscuro y destinado pondrá a prueba todos sus límites. ⛧⛧⛧⛧⛧⛧ pareja principal: Chestappen pareja secundaria: Charlos
