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Max estaba sentado en su enorme silla de cuero, en la penumbra de su oficina, con las manos apoyadas en la frente. Había escuchado las palabras de Checo como si fueran una bofetada. George, ese ángel arrogante y obsesionado, había vuelto a intentar separar a su amado de su lado. Esta vez le había ofrecido algo que podía parecer tentador: una segunda oportunidad de volver al cielo, de dejar atrás el infierno, de recuperar algo de la vida que alguna vez tuvo.
Checo, inocente y honesto como siempre, había compartido esa conversación con Max sin pensar en las consecuencias, creyendo que él lo entendería. Pero lo único que había hecho era encender una ira ciega y una frustración indescriptible en el demonio supremo.
— ¿Cómo se atreve? — gruñó Max, poniéndose de pie de golpe. Sus alas negras se extendieron brevemente antes de plegarse nuevamente contra su espalda. Caminó de un lado a otro, sintiendo cómo la rabia quemaba en su interior.
Checo, sentado frente a él, lo observaba con preocupación. No entendía por qué Max estaba tan alterado.
— Max, no es para tanto… solo quería que supieras lo que George me dijo. No significa que yo quiera volver al cielo. —
Max se detuvo, girándose hacia él con una mirada intensa. — ¿No lo entiendes, pecas? George no va a parar. Siempre va a intentar separarnos, siempre va a intentar meterse en nuestras vidas porque no soporta la idea de que tú estés aquí, conmigo. —
Checo se encogió ligeramente bajo la mirada de Max, sintiendo el peso de sus palabras. — Pero no tiene poder sobre mí. Yo elegí quedarme contigo, Max. —
— ¡Eso no importa para él! — gritó Max, golpeando la mesa con el puño. Su voz resonó en la habitación, profunda y cargada de frustración. — Para George, tú sigues siendo un ángel que cometió un error, alguien que puede ser "rescatado". —
Checo se levantó, dando un paso hacia Max. — ¿Y qué quieres que haga? ¿Que lo ignore? ¿Que no te diga nada? —
— Quiero que entiendas que cada vez que él se mete contigo, me hace querer arrancarle las alas con mis propias manos — respondió Max, su voz bajando, pero aún cargada de intensidad.
Checo lo miró, herido por el tono de Max. — No tienes que ponerte así conmigo. No soy tu enemigo. —
Max cerró los ojos, apretando los puños. Sabía que estaba siendo injusto, pero la mezcla de ira, frustración y miedo lo estaba consumiendo. Cuando volvió a abrirlos, vio a Checo alejándose hacia la puerta.
— ¿Adónde vas? — preguntó Max, tratando de calmar su voz.
Checo no se detuvo. — A ningún lugar donde tenga que escuchar que soy el problema. —
Y con eso, salió de la oficina, cerrando la puerta detrás de él.
Max se quedó inmóvil por un momento, mirando la puerta cerrada. Luego levantó una mano y chasqueó los dedos. Black, que había estado descansando en un rincón de la habitación, se levantó y se acercó a su amo.
— Síguelo — dijo Max con un tono bajo y serio.
Black inclinó la cabeza ligeramente antes de salir tras Checo.
Checo caminaba sin rumbo por los pasillos del palacio infernal, con los pensamientos revueltos. Sabía que Max no estaba realmente enojado con él, pero las palabras que había dicho dolían. Había puesto su confianza en Max, había elegido quedarse a su lado, y aun así parecía que nunca era suficiente.
Black caminaba junto a él en silencio, sus pasos suaves apenas audibles. Checo se detuvo y miró al animal.
— ¿Max te envió, verdad? — preguntó con una sonrisa débil.
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𝑻𝒉𝒆 𝑫𝒆𝒗𝒊𝒍'𝒔 𝑫𝒂𝒓𝒆 | 𝑪𝒉𝒆𝒔𝒕𝒂𝒑𝒑𝒆𝒏
Khoa học viễn tưởngjamás imagino que al aceptar el reto de invocarlo, encontraría a quien sería su alma gemela. Un amor oscuro y destinado pondrá a prueba todos sus límites. ⛧⛧⛧⛧⛧⛧ pareja principal: Chestappen pareja secundaria: Charlos
