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—¿Hola? —Hablo ella con la voz cansada.

—Sofi, te extraño muchísimo. —En la otra línea se escuchaba su voz, borracho y vulnerable.

—Son las tres de la mañana, Antonio, no es hora para estarme llamando.

—Sofi, por favor, tú dime, ¿qué puedo hacer para que me perdones por haberte dicho todas esas cosas feas?

Sofía soltó un suspiro, no sabía muy bien que responder, justo cuando estaba por hablar la voz de Antonio se volvió a escuchar.

—Perdóname por haberte obligado a hacer eso en el baño, estoy muy mal, Sofía, lo siento, de verdad.

Sofía sintió un nudo en la garganta. —No me obligaste, Antonio, yo te di permiso, ¿Tomaste mucho?

—No tienes idea, pero eso ahorita no importa, Sofi, no he podido mirar a otra mujer, nisiquiera la idea me ha pasado por la cabeza, yo no se si me embrujaste pero si es así, hazme caso, Sofi, no tienes idea de lo mucho que te he extrañado.

Sofia se mordió sus labios. —Antonio, tienes que entender que no vas a resolver nada tomando.

Antonio sonrió un poquito. —Por lo menos así se siente lindo extrañarte, no tienes la mínima idea de las veces que hoy has pasado por mi cabeza, nisiquiera pasado, ahi te quedas, no sales.

Sofía sintió sus mejillas sonrojarse. —Ay, Toni...

—¿Cómo me dijiste? —Habló el, con una leve pizca de emoción en su voz.

—Oye, pásame tu ubicación, te voy a ir a buscar.

Antonio se quedó en silencio, soltó un suspiro y hubo un cambio repentino en su voz. —Estoy afuera de tu casa.

Sofía guardo silencio unos segundos y soltó un suspiro, tras la línea se escuchaba como se levantaba.

Antonio espero pacientemente, sus manos sudaban, una sostenía un ramo, lo había mandado a hacer para ella, con sus flores favoritas y el papel que lo decoraba color blanco, sabía que era su color favorito, en su otra mano se encontraba un sobre, era una carta que el le había escrito, se sentía muy nervioso como para dársela inmediatamente así que la guardo levemente en su bolsillo de la chaqueta que llevaba.

La puerta se escuchó, en ella se asomó una Sofía con pijama y el cabello recogido, Antonio se tocó el corazón solo de verla, sentía que ahora latía rápido, por fin.

—Pasa, hace frío.

Antonio no renegó, espero para poder pasar y Sofía lo guió a su habitación, era la primera vez que entraba a la habitación de ella en casa de Gabriel, Sofía se sentó en la cama, miró las flores y al verlas de inmediato supo que eran para ella.

—Toma, Sofi, lo mande a hacer desde la mañana, pero me chivie y me dio pena traertelas.

Sofía sonrió y tomó el ramo, era grande, lo observó detalle con detalle, le encantaba.

—Muchísimas gracias, Antonio, están hermosas.

—Igual que tú, Sofi.

Sofía trago saliva, sintió la sangre subirle a la cara.

Antonio comenzó a jugar con la pulsera que antes Sofía le había dado, no se la había quitado.

—Sofi, por favor, necesito que me digas que hacer, he buscado respuestas hasta en mi mamá.

Sofía le dio un espacio en la cama y el se sentó a su lado.

Close Friends - Junior HDonde viven las historias. Descúbrelo ahora