La noche era fresca y oscura, con una luna llena que brillaba en el cielo rodeado de estrellas que solo se pueden apreciar en el campo. Me sentía inquieto y ansioso, no estaba seguro de haber tomado ña decisión correcta el llegar de manera imprevista a la casa de Elina, tampoco sabía qué esperar. Me había asegurado de terminar todos mis deberes por la tarde y al llegar la noche me duché con paciencia cuidando mi olor corporal, preparado mi mejor pijama y convencí a mi madre de qué regresaría en un par de horas.
Mientras caminaba por la calle, sentía mi corazón latiendo con fuerza en mi pecho. Era cómo un niño preocupado por ser regañado. La ansiedad me estaba consumiendo, y no podía evitar pensar en todas las cosas que podrían suceder debido a mi llegada repentina. Aunque habíamos estado hablando por teléfono casi diariamente siempre tenía esa necesidad de encontrarme a su lado cada que la oportunidad aparecía, pero igual me preocupaba la idea de no hacerle conocer que sabía en dónde se quedaba aquí en Miyagi.
Froté mis palmas para obtener calor antes de tocar el timbre de la gran casa, en pocos segundos me sentí confundido cuándo la puerta fue atendida por un chico con el cabello teñido de rojo, mucho más alto que yo y con una expresión seria.
—¿La pizza? —preguntó mostrando una sonrisa amigable
Tragué con fuerza cuándo sus ojos bajaron a mi altura —Lo lamento, vine para ver a Elina Hibarida —me incliné cordialmente
—Oh, claro —respondió —pasa, ella está arriba —me abrió paso a la entrada de la casa dejándome entrar.
Sólo en la sala principal habían dispersados algunas mesas desplegables con computadoras y algunas carpetas llenas de hojas qué parecían ser documentos, la chica en el fondo de la habitación observando sus papeles se volvió a mí inmóvil en la entrada
—¿Y él quién es? —preguntó con desinterés
—Un amigo de Elina, vino a verla —respondió el chico sentándose frente a su computadora mirándome con una expresión intrigante —Vamos siéntate, se está duchando
Sonreí nervioso sacandome la sudadera algo arrepentido de haber venido en Pijama, caminaba en dirección a los sillones cuando me llamó la atención el ver a Kageyama bajando las escaleras vistiendo solo un short deportivo, cubriendo su pecho con una toalla y el cabello mojado, sus ojos puestos en una pequeña carpeta azul que leía con atención.
—¿Kageyama?
Él rápidamente se dirigió a mí con asombro cerrando la carpeta con rapidez
—¿Qué haces aquí? —preguntó acercándose a mí dejándo el documento a los pies de las escaleras
Sin saber que decir rasqué mi nuca avergonzado encontrando las palabras para explicar la forma en que llegué aquí, Kageyama permanecía inexpresivos pero al mismo tiempo algo nervioso
—Kageyama, también quiero que leas esto —la voz de Elina venía del segundo piso —aunque son vistas personales
Ambos giramos con rapidez ante el acercamiento de la voz que aparecía del otro lado de las escaleras. Elina venía bajando los escalones con rápidez portando una playera café extra grande acompañado de una licra negra que le llegaba hasta los muslos, calcetas blancas y su cabello húmedo con una toalla sobre sus hombros.
Mierda.
Ella se detiene en seco cuándo me ve junto a Kageyama no dejándome otro remedio que actuar con torpeza y extender la mano gesticulando un saludo incómodo
—Sugawara, ¿cómo supiste qué estaba aquí? —ella se acerca a mí dejándo las hojas qué traía en manos de Kageyama quien se aleja para tomar el que había dejado atrás y subir los escalones en total silencio
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"LA APUESTA" (Haikyuu)
FanfictionElina Hibarida se adentra a su segundo año escolar en la Preparatoria Karasuno de la Prefectura de Miyagi en Sendai donde rápidamente busca convertirse en la Manager del Equipo Masculino de Voleibol. Habilidosa en el deporte busca mezclarse entre pe...
