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La brisa fría entrando por la ventana de la habitación logró que lentamente mi cuerpo se enfriara volviendo mi mente a la realidad. Un pequeño aturdimiento invadió mi cabeza mientras abría los ojos con dificultad tratándo de reconocer mi alrededor con exactitud, mis ojos ardían mientras mi cuerpo volvía a su calidez tras recuperar la consciencia, el zumbido en mis oídos captó los sonidos del exterior con rapidez y después de haber desaparecido todas esas sensaciones extrañas en mi cuerpo sentí que volví a la normalidad.

¿Cuánto tiempo perdí la consciencia?

Cuando giré mi vista a la orilla de mi cama pude notar a Sugawara sentado en la silla de escritorio recargando su cabeza al costado de esta con su mano sobre la mía, dormía profundamente sujetándome con fuerza de la muñeca. Suspiré derrotada acomodándome en la cama con sutilidad obervando el lugar en silencio.

—¿Sugawara? —susurré tratándo de despertarlo, pasé mi mano por su cabello llamándolo un par de veces hasta que abrió los ojos, con un pequeño bostezo soltó mi mano fijándose en mí con serenidad

—¿Cómo te sientes? —su tacto caliente en mi piel se sintió reconfortante

—Estoy bien, ¿qué sucedió?

—¿No recuerdas? —sus dedos lentamente acariciaron mi rostro -te desmayaste repentinamente en el gimnasio

¿Terminé desmayando?

Un gruñido frustrado salió de mi boca haciendo que me alejara de su tacto con vergüenza.

—Lo lamento.. —dije llevándome las manos a la cara

—No tienes que disculparte por nada —aseguró tomándo mis manos llevándolas a sus labios -porfavor recuéstate, traeré algo para qué puedas sentirte mejor —por último, pasó las manos por su cabello saliendo de la habitación.

Creí haber estado sola , pero a tan solo unos pocos minutos de su ausencia escuché subir una gran cantidad de pasos a lo largo de las escaleras y de pronto la puerta de mi habitación se abrió con un pequeño azote permitiéndome ver a los chicos entrar con urgencia.

—Elina.. —Nishinoya corrió hacia a mí aventandose en la cama y estrujandome en un abrazo desesperado —Nunca me hagas eso de nuevo —su cara enterrada en mi hombro se aferraba con fuerza —Fue frustrante cuando te ví en los brazos de Sugawara y no me permitieron acercarme, creí que moriría —en un movimiento rápido sus manos estaban en mis hombros sacudiéndome

—¡Oye Nishinoya no seas tan imprudente y deja que Elina respire! —Ambos giramos ante la voz de Daichi regañándolo

—¡Debes tener cuidado o la lastimaras! —secundó Kinoshita algo preocupado pero Nishinoya se aferró a mi cuerpo haciendo puchero negándose a la idea de alejarse

Mordisquié mi labio inferior divertida sin saber como reaccionar ante la mezcla de emociones que sentía al contemplar a todo el equipo reunido a mi alrededor, la gratitud calentaba mi corazón sintiéndome agradecida por su presencia y preocupación. Sin embargo, una sombra de inseguridad se cernía sobre mí.

¿Merezco tanta atención?

Pero a pesar de esta inseguridad que atormenta mi interior, no podía negar la calidez y la sinceridad que ahora me ofrecen con tanto esmero. Todas estas caras aquí reunidas demuestran el afecto que tienen por mí y sin duda me recuerdan que no estoy sola en momentos de tal magnitud.

—Mamá me dijo que los jugos son buenos para cuando alguien se siente mal, así que te traje ésto —Yamaguchi se acercó dejándo una caja de jugo sobre mí mesita de noche sentándose al borde la cama —todos estábamos preocupados de lo que te pudo haber pasado

"LA APUESTA" (Haikyuu)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora