24. Castigo y dolor

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–Quiero que me digas todo lo que sabes del hijo de Afrodita.

Exige el menor a su esposo, quien le miró confundido.

–¿Quién?

–Lusu, por favor esto es serio,

–También estoy siendo serio –le dio una rápida mirada a Cellbit, el cual asintio.

–Me retiro, iré a ver que todo lo que pido sea arreglado. Majestades.

Se fueron dejando a ambos solos. Quackity no hubiera interrumpido en la oficina de su esposo, sino fuera una situación de vida o muerte para su amigo, más aún porque sabía bien que no debían mezclarse humanos y mortales.

–Quacks.

–Quiero saberlo.

–Estas algo alterado –tomó su mano guiando a aquellos sillones, sentándose junto a él y suspirando– Te pregunto quién porque Rubius, no solo tiene un hijo. Debes ser más específico, ¿pero puedo saber por qué luces tan preocupado?

–Es mi amigo... –suspiró mirando al suelo afligido– ¿Recuerdas el amigo mortal que asistio a la boda?

–Si, es amigo de Missa. Hable poco con él, pero no sentí rastro de maldad, ¿qué hay con él?

–Conocío a alguien en la boda y él era el unico mortal.

–Eso no suena bien, no se suponía que Missa lo iba a cuidar.

–No es culpa suya, Spreen y Roier también. Pero dijo que su padre era Afrodita.

–¿Cuál es el nombre que uso con tu amigo?

–Slime.

–Oh no.

–Exacto, por lo que me dijo Spreen es el hijo favorito de Rubius.

–Es más que eso, Eros es el protegido de él. Si en verdad tu amigo atrajo su atención, dudo que sea del agrado de Rabis, él no tolera a nadie que se quiera acercar a sus favoritos.

–Por eso estoy preocupado, no quiero que lastimen a Mariana. Una cosa soy yo, soy un dios, puedo lidiar con esto, pero él...

–Igual no permitiría que te hicieran nada, tranquilo intentaré resolverlo. Mientras trata con Artemisa de convencer a tu amigo de dejar lo que sea que está intentando con Eros.

–No creo que sea sencillo, Mariana es muy terco.

–A alguien me recuerda –sonrió divertido.

–Oh por favor, yo no soy... bueno un poco...

–Quacks, lo eres.

–Por favor solo es...

–Lamento interrumpir –Llegó Cellbit– Pero temo que la junta se acerca.

–Si, nosotros ya terminamos de todos modos, gracias Lusu por siempre estar para mi.

–Te prometí ser tu apoyo.

Al salir de la oficina Cellbit le miró.

–Quackity, las correcciones de tu proyecto están ya listas y otra cosa Bagi, está esperándote para que le des nuevas instrucciones referente a lo pedido.

–Gracias, ahora mismo voy, Cellbit.

A pesar de sentir la preocupación debido al tema de su amigo, aún tenía que seguir con sus propias funciones. Llegó hasta su escritorio donde tomó aquel sobre con su nombre. Ciertamente admiraba mucho el trabajo de los tres jueces, Cellbit estaba en todo y parecía nunca perder la cabeza o estresarse de estar presente entre ambos mundos, sumando los negocios y ser la mano derecha de su esposo. Bagi aunque se concentraba principalmente en el mundo de inframundo, siempre lucía amigable y Missa curioso ante todo. Cada uno desempeñando perfectamente su papel.

Pomegranates and bonesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora