"Ella brilla por si sola, mi rayo resplandeciente en la noche"
Golden hour - JVKE.
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SunTae durmiendo es lo más precioso que he visto. No puedo evitar admirar sus delicados rasgos, ciertos detalles en su rostro que llaman mi atención. Cómo la tersura de su blanquecina piel en la cual se esconden un par de diminutos lunares. Su pequeña nariz de punta redonda. Sus labios, carnosos y rosados entreabiertos exhalando un bajo resuello. Sus largas pestañas arqueadas. Los lunares que posee en su cuello. Posee uno en particular que me recuerda al que tengo en el lado izquierdo. Ella es preciosa. Su cabello lacio cubriendo parte de su espalda desnuda es brillante, como si alborotar toda la habitación anoche durante horas no le hubiera traído consecuencias. Yo me siento exhausto, embelesado desde que desperté con la imagen de su compañía a mi lado en la cama.
Ah, mi corazón late demasiado, me siento un idiota irremediable. Me siento extraño.
Más de una vez mis dedos picaron por tocarla, por acariciarla, por quitar ese mechón de cabello que cubre uno de sus hombros. Besar su piel, despertarla y volver hacerla mía como las anteriores. Descubriendo así lo que la excitaba, hacia estremecer o gemir. Pero eso significaba que, tal vez, me rechazaría y me he dado cuenta que aún le cuesta aceptar muestras de cariño, y no quiero que se vaya de mi lado todavía.
Carajo. Si la sensación revoloteando en la boca de mi estómago y lo anterior no es suficiente no sé que más hará para hacerme aceptar que estoy…
—¿Qué hora es? —su voz ronca y suave hace que gire sobre mi espalda poniendo distancia. Por el ventanal puedo ver el amanecer.
—Cinco de la mañana más o menos.
Se levanta ocasionando que las sábanas se deslicen por su cuerpo desnudo. Trago saliva rememorando sus curvas moverse debajo de mí, la luz de la luna siendo lo único que iluminaba la habitación, a su cuerpo bañado en sudor mientras la embestía una y otra vez…
—¡JungKook!
—¿Ah?
—¿Estás bien? —tiene la pijama puesta, mientras yo, procuro que mi respiración que en algún momento se agitó vuelva a la normalidad. Asiento rápidamente, sentándome en la cama con las sábanas cubriéndome de la cintura para abajo— Te veo en el desayuno, entonces.
Se va, sin beso o un abrazo. Sin una sonrisa que me permitiera aferrarme a esto que siento y, al fin, aceptarlo. ¿Por qué es tan difícil? ¿Por qué me tocó justamente fijarme en una persona como Kim SunTae? Tan fría y complicada como apasionada y arrasadora. ¿Será algún tipo de karma? El hecho de que ella fue a buscarme cuando éramos niños y yo dejé que otra niña me robara mi primer beso. ¿Qué disparate estoy pensando? Ni que fuéramos a estar destinados o ese tipo de mierdas. Argh, solo estoy pensando tonterías, desvariando.
Un largo respiro y un merecido baño sonsacaron parte del malestar que vengo notando desde hace días. Que no es malestar, sino la negación a una verdad que no quiero validar, pero ahí está. Visible, palpable. En cómo me hace sentir verla sonreír con total naturalidad hacia los demás, o la gracia de sus movimientos cuando toma asiento al lado de Rosé con su plato lleno de fruta. La manera en que lleva su cabello atado; es un simple rodete bajo que deja su rostro maquillado en tonos rosas, expuesto. Aja, SunTae es preciosa con cualquier cosa que se ponga, ella irradia belleza, luz. Como ese brillo resplandeciente en medio de la oscuridad. Claro, no olvidemos su ácido sarcasmo a la orden del día.
Ah, JungKook, estás más que jodido. Súper jodido.
—¿No vas a comer? —inquiere Mingyu al ver que dejé parte de mi plato medio lleno. Niego. Cómo explicarle que, disimuladamente, toda mi atención estaba en nuestra amiga sentada frente a nosotros y que el hambre pasó a un segundo plano— ¿Te sientes bien? Tus orejas están rojas, amigo. —que bien disimulas, eh.
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𝘾𝙐𝙀𝙎𝙏𝙄𝙊𝙉 𝘿𝙀 𝙋𝙀𝙎𝙊
Fiksi PenggemarJungKook jamás lo tuvo fácil, desde niño fue acosado por su sobrepeso y dulce inocencia. Su familia decide mudarse a la gran ciudad de Seúl cuando le proponen un gran trabajo a su padrastro. Años más tarde, vuelve a Busan para entrar en una de las...
