|CAPÍTULO 29|

1.4K 152 116
                                        

La conversación con papá no fue lo que esperaba. No conseguí que me dijera lo que realmente sucede. Solo supe, a través del administrador del gimnasio, que fue un malentendido con algunos papeles fiscales o algo así. Eso fue todo. Como mi madre, appa aseguró que discutieron por tonterías, las hablaron y ahora están muy bien. Aún así, presiento que hay algo más. Él siempre ha sido sincero conmigo, nunca dudó de mantenerme al tanto de cualquier inconveniente familiar, pero está vez, vaciló y siguió con el mismo discurso. Nada pasaba.

¿Estaré siendo yo el paranoico?

Mientras tanto Kim, aún con su mal humor después de haberme quedado a su lado esa noche. Decidió no asistir al viaje a Tailandia y me avisó, el día anterior, a horas, a través de un escueto mensaje el cuál solamente decía que cuidaría a su madre y que nos la pasemos bonito. Fin. Es todo, sin explicaciones, sin ampliación de por qué diablos hace y deshace conmigo. Y para rematar este insufrible cuento, me deja en visto con las dudas bullendo en forma de acidez ardiendo en la boca del estómago.

Tal vez porque soy el idiota que se lo permite.

Maldita sea, por permitir que me ponga de esta manera tan irascible. Completamente encabronado.

—Hola Jungkook-ie.

Mi cabeza es la que gira primero antes que mis ojos, lentamente, encontrándome con Kwon Eunbi sentada en el sillón al costado del mío. Tiene una sonrisa pícara en sus labios de color rojo mientras sus dedos juegan con el collar que lleva alrededor de su delicado cuello.

Me he mantenido alejado de los demás al llegar al aeropuerto, a todos nos han traspasado a una sala de espera vip.

—Hola.

—No estés triste, corazón, yo te cuidare durante el viaje así no te sentirás solito, ¿mh? —mi cabeza, así como mis ojos, vuelven a moverse, está vez hacia mi mano que es sostenida por la femenina, al estar un tanto inclinada, dejó –a propósito– el escote de su camisa, para nada discreta, lo suficientemente abierta para que se vea a la vista sus enormes pechos. Y discúlpenme, pero es imposible no mirar si ella a cada segundo los muestra sin vergüenza y con total orgullo. Me sonríe ampliamente y con un gesto de su mano lleva parte de su cabello detrás de sus hombros— Sabes, desde que llegaste me mantuviste intrigada. Eres tan lindo, atractivo y atlético, buen alumno y compañero. Si te soy sincera, envidio a SunTae-ssi por haberte ganado. —ahora soy un objeto, que bien, eh— Conmigo no seas tímido, oppa, tal vez este viaje ayude acercarnos.

Lentamente sin apartar la vista de sus ojos alejo mi mano de su poder.

—Estaré bien, gracias.

¿Qué estará haciendo SunTae ahora mismo?

¿Y si le escribo? No, lo más seguro es que me clave el visto.

Ah, la frutilla del postre para terminar esta tragicomedia. Adivinen quién más NO vendrá al viaje. Sí, adivinaron, Cha EunWoo. ¡Yei! Al parecer tiene pendientes muuuuuy importantes en Seúl, y qué casualidad que, él también a última hora decidió cancelar.

—Lo digo en serio, Jungkook-ie, —que no se había ido— puedes contar conmigo en lo que necesites. —ronronea mientras se levanta y está vez decide tocar sin pudor alguno mi hombro deslizar sus dedos por mi pecho e irse triunfante meneando su cabello y caderas.

Está loca.

Todos parecen idiotas mirando la escena. Cuando me percato lanzándoles una fulminante mirada rápidamente vuelven cada uno a lo suyo. ¿Por qué el temor? Si soy un amor. Ah, cuánta mierda debo soportar, mh. Maldita sea.

—¿Todo bien? —Jaehyun, con una sonrisa amable se sienta en el mismo sillón que mi compañera— ¿Quieres hablar de algo en particular? Sabes que puedes hacerlo. —niego— acaso… ¿Es SunTae?

𝘾𝙐𝙀𝙎𝙏𝙄𝙊𝙉 𝘿𝙀 𝙋𝙀𝙎𝙊 Donde viven las historias. Descúbrelo ahora