SunJung, hija mayor / 12 años.
SuAh, gemela mayor - SuMi, gemela menor / 8 años.
SonGu, a solo tres meses de nacer.
No me sorprende que está situación haya llegado a estas instancias. Ya lo veíamos venir. Incluso cuando hemos hablado muy seriamente con los que se supone, deben velar por el cuidado de nuestras hijas. SunTae está que trina de la rabia. No, no, de la ira mejor dicho. No solo les dejó en claro a las autoridades de la escuela y padres de los niños involucrados, en un sublime italiano, que los demandaría hasta quitarles la tranquilidad, sino que amenazó con exponer el bullying a las televisoras. Bastante dramática a mi parecer, aunque los adultos quedaron alarmados y no sancionaron a SuAh cuando defendió a su hermana.
Más allá de todo, sigo muy enojado. Dolido, agregaré también. Hemos decidido con SunTae establecer a nuestra familia aquí en Florencia. Que las niñas no solo nacieran en esta ciudad, sino tuvieran su educación en una escuela bilingüe mientras nosotros en casa les enseñábamos el coreano, nuestras raíces, tradiciones y cultura. Jamás imaginé que una de mis hijas tuviera el mismo problema que tuve de niño. Que se burlaran de ella por tener rasgos diferentes a las habituales aquí y por tener una condición como la diabetes.
Sí, lamentablemente SuMi lo heredó.
—JungKook, llama al tío Vito, que él se encargue de lo penal. —espeta, SunTae.
Aspiro aire manteniendo la calma. Vito Ricci, es un ilustre abogado italiano aficionado al arte. Conoce a mi suegro desde hace años, son amigos cercanos, quien se encarga de ciertas cuestiones legales de la galería, entre otras. Y más de una vez, me manifestó el cariño que nos tiene. Aprecia a las niñas y a SunTae como si fueran sus propias hijas, haría cualquier cosa si ellas se lo piden.
—Nadie llamara a nadie o haremos algo precipitado. —SunTae me mira, indignada. Es más panza que persona. No entiendo como no parió con la histeria qué soltó cuando fuimos por las niñas a la escuela— Estamos de acuerdo que esto fue un desagradable evento que nunca debió suceder. —SuMi, aún nerviosa, llora acurrucada contra el sillón. Sus hermanas a su lado la contienen y aprovecho de mirar a SuAh— Y tú, debiste llamar a un mayor, no tomar represalias por decisión propia.
—Pero appa, ¿qué culpa tengo yo de que su cara fea justo se atraviese contra mi puño? —SunJung y SunTae se ríen por lo bajo, SuMi también lo hace en medio de una mueca extraña. Yo estoy tratando de no reírme ante su comentario. Soy el adulto aquí.
—Pues hiciste bien, tesoro —arenga, Suntae— se lo merecía por malcriada.
—¡SunTae!
—A mi bebé nadie le hará bullying, ¿entendido? —es como las leonas, es capaz de todo por sus hijas— Si esa niña la golpea y las incompetentes autoridades les ignoran, defiendanse. Devuelvan el golpe, más fuerte si es posible.
Estoy en total desacuerdo. No es lo que debería enseñarles.
—No puedes decirles eso. Las cosas no deben suceder así.
—¡Exacto! ¿Y por eso debemos dejar que a nuestra hija la maltraten?. Nadie tiene derecho de hacerle sentir menos, —sus ojos se cristalizan, presa de la rabia— es una niña hermosa, inteligente y de bonito corazón. No la merecen y esa niña maleducada con falta de cariño maternal viene a querer hacerlo. Pues no.
—Añade imbéciles ignorantes, mami.
—¡SuAh!
Esta niña.
—Eso también.
Pero mujer.
—No estoy diciendo lo contrario —odio que SuMi siga llorando—, solo digo que no podemos enseñarles a responder con violencia. Flaquita, eso está mal y lo sabes. Las estamos criando para que el día de mañana puedan afrontar el mundo, pero no rebajándose a responder de la manera que los demás esperan. Ellas son mejor que eso.
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𝘾𝙐𝙀𝙎𝙏𝙄𝙊𝙉 𝘿𝙀 𝙋𝙀𝙎𝙊
Fiksi PenggemarJungKook jamás lo tuvo fácil, desde niño fue acosado por su sobrepeso y dulce inocencia. Su familia decide mudarse a la gran ciudad de Seúl cuando le proponen un gran trabajo a su padrastro. Años más tarde, vuelve a Busan para entrar en una de las...
