•JungKook.
Te felicito Jungkook, te convertiste en lo que un día deseaste jamás ser. Un salvaje que reacciona ante una estúpida provocación. Y compartiendo celda con tu enemigo y ex bully.
—Es tu culpa, ¿lo sabes? —estoy procurando resistir ante sus insinuaciones pero me la pone difícil— Si te hubieras mantenido alejado de SunTae ahora estarías tranquilo con tu gente y ella y yo juntos. ¿De qué te ríes?
—Es impresionante el nivel de esperanza que tienes en algo perdido. —le miro, que dé gracias a la reja entre medio nos separa sino terminaría por dejarle de un color más bonito el hematoma azul que tiene en uno de sus pómulos— Aún cuando SunTae regrese de ese viaje, no creo que te busque a ti en particular, y aún cuando no quieras aceptarlo ella no le pertenece a ninguno. Es libre, así como un colibrí.
Su risa estridente cargada de burla no me inmuta, sabe que tengo razón, pero es demasiado testarudo para aceptarlo. SunTae para él representa tan solo un capricho, si realmente sintiera amor por ella la dejaría ir, aún cuando eso significase jamás volverle a tener.
—Eres tan patético.
—Mira quien habla, el que apenas puede abrir un ojo.
Yo no puedo hablar mucho, tal vez logré desfigurarle un poco el rostro pero me llevé golpes varios al cuerpo que me están doliendo como el infierno. Eso sin contar que en este lugar el frío está calando un poco.
—Abeoji.
Apenas levanto la cabeza veo a Cha DongMin detrás de uno de los guardias. EunWoo se levanta de su sitio con una postura demasiado tensa, temeroso, agachando la cabeza. El mayor se nos observa con una sonrisa particular que nada me gusta, de hecho cuando se detiene a mirarme fijamente la incomodidad me obliga a pararme también manteniendo la vista en mis pies. Mi camisa blanca tiene manchas de sangre y tierra.
Argh, soy una maldita decepción y mamá va gritarme hasta cansarse cuando salga de aquí.
La celda de al lado se abre, EunWoo sale rápidamente colocándose frente a su padre, este le susurra algo y a duras penas se marcha en compañía del agente sin mirar atrás. Cuando creo que todos se irán, la reja de la celda donde me encuentro se abre y entra a paso tranquilo.
—Jeon JungKook. —su escrutinio hacia mi persona no pasa desapercibido, como si fuera una pieza en exhibición— Siempre he considerado que te convertirías en un gran hombre, y no me equivoqué. —entrelazo las manos en mi espalda, estar parado tanto tiempo provoca que mi lado izquierdo duela al respirar— Quiero creer que la razón de la discusión ha sido Kim SunTae, ¿no es así?
—Digamos que su hijo no entiende lo que es un simple NO.
—EunWoo solo lucha por lo que ama. No desiste hasta conseguirlo. —sonríe— Tal vez sus métodos no sean los correctos, pero es apasionado. Lo entiendo, cuando se trata de la mujer de su vida, a veces uno debe hacer lo que debe hacer.
Quiero reírme en su cara. ¿Eso fue una indirecta directa?
—Tú eres distinto, metódico, prudente. Piensas antes de actuar y tomas en cuenta el sentir de los demás. —chasquea la lengua— No deberías hacerlo.
—¿Me dará consejos de vida? —alza una de sus cejas, incrédulo— Con todo respeto, usted es el menos indicado. Nunca jamás le enseñó a su hijo a comportarse, o a respetar a los demás. Permitió que maltratara a un niño indefenso con problemas de sobrepeso y no hizo nada para impedirlo.
—Lo sé, Jungkook. —suspira, como si le cansara volver a escuchar lo mismo. Supongo que por eso mis padres siempre me han pedido alejarme de esta gente— Si tan solo fueras mi hijo, estás cosas no ocurrirían.
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𝘾𝙐𝙀𝙎𝙏𝙄𝙊𝙉 𝘿𝙀 𝙋𝙀𝙎𝙊
FanfictionJungKook jamás lo tuvo fácil, desde niño fue acosado por su sobrepeso y dulce inocencia. Su familia decide mudarse a la gran ciudad de Seúl cuando le proponen un gran trabajo a su padrastro. Años más tarde, vuelve a Busan para entrar en una de las...
