No me siento orgullosa del pasado, al menos, de la época en la cual permití que Cha DongMin domine mis sentimientos.
Éramos jóvenes, yo una universitaria ingenua. Para ese entonces, tenía el apoyo de mi mejor amigo Jeon JeongYe. Y estaba inmensamente atraída hacia el único hijo del ministro de hacienda y finanzas de la nación. El alumno más aplicado y atractivo de todo el plantel estudiantil de la universidad. El inalcanzable. Cha DongMin. El que toda madre soñaba para esposo de su hija. Sin embargo, su elevado estatus social me colocaba muy fuera de su alcance.
¿Cómo por qué el primogénito de un importante político se fijaría en una chica de clase media baja?
Era lo que siempre me cuestionaba entre las pequeñas cuatro paredes de mi departamento. Entonces llegaba él, con su amable sonrisa y cohibida personalidad a revolver mi mundo. A través de discursos románticos de un futuro prometedor combinados con demostraciones afectuosas que hizo que le entregará todo de mí. Le creí. Me ilusione con un cuento de hadas y no fue más que un golpe de realidad cuando en medio de la graduación los rumores de un compromiso desmoronó mi mundo.
El heredero de un conglomerado e hijo del ministro contraería matrimonio con la hija menor del CEO de una multinacional.
¿Cómo podía competir contra eso? ¿Acaso lo que él sentía no fue real?
“—Debo hacerlo, Haejung-ah. Por el bien de mi familia, por ambos.”
Dijo a horas de casarse. Pidiéndome al siguiente que lo esperara, que aún él aceptará compartir su vida con otra persona, también lo haría conmigo. Cedí, porque cuando el corazón decide cegarse no entiende de razones.
“—Te está pidiendo que seas su amante, ¿eso quieres? —exclamó JeongYe, indignado— Haejung, entra en razón. Él no te ama en verdad, solo juega contigo, ¿qué no lo ves?”
No pretendía que me entendiera o me apoyara. Tenía muy en cuenta las consecuencias de mis actos, y yo, terca preferí seguir las riendas de mis impulsos. En el transcurso perdiéndome a mi misma. Escondida, humillada y degradada. DongMin logró tenerme a su antojo durante mucho tiempo. Y lo inevitable sucedió.
Su esposa, HyeSun estaba esperando a su primer hijo.
“—A ti es a quien amo, Haejung-ah, ¿eso no te basta?”
“—Ojala fuera diferente, ojalá fueras tú la mujer que me diera hijos.”
“—Debes aguantar. Solo un par de años más. Hasta que pueda tomar mis propias decisiones.”
Le creí. Fui una tonta ingenua.
Hasta que un año más tarde, la noticia del segundo embarazo llegó.
“—Sé quien eres Yang Haejung. Y te pido que pares. Deja en paz a mi esposo, por mis hijos. —suplicó, tocando su vientre plano.”
Esa fue la gota que derramó el vaso.
Toque fondo.
Dije basta.
Eso bastó para que pudiera comprender mi lugar. Y no era a su lado.
“—Si me abandonas ahora, Haejung, tú serás la única culpable de nuestra infelicidad. Serás la causante de mi odio.”
Pero no mire hacia atrás cuando me marche.
Y supe que hice lo correcto cuando años después, tuve a Jungkook recién nacido en mis brazos. Supe… que existía una clase de amor supremo que no era egoísta ni me pedía esperar. Que había hecho lo correcto al dejar entrar a Jeon JeongYe a mi vida y que gracias a él, todo iba a cambiar.
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𝘾𝙐𝙀𝙎𝙏𝙄𝙊𝙉 𝘿𝙀 𝙋𝙀𝙎𝙊
FanfictionJungKook jamás lo tuvo fácil, desde niño fue acosado por su sobrepeso y dulce inocencia. Su familia decide mudarse a la gran ciudad de Seúl cuando le proponen un gran trabajo a su padrastro. Años más tarde, vuelve a Busan para entrar en una de las...
