|CAPÍTULO 34|

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¿Dónde estás?
Nuestras familias ya
están aquí.
La ceremonia está por
comenzar.
16:00 p.m.


¡Kook, contesta!
16:00 p.m.

Hay algo que está preocupándome considerablemente. Jungkook está raro, no lo he visto desde ayer en la tarde en que me dijo que saldría a por unos tragos con Yoongi oppa. Tampoco contesta a mis mensajes o llamadas. ¿Le habrá sucedido algo? Imposible. Sus padres y hermana están aquí, incluso Jimin, Yoongi, su hermana YooNa y su madre asistieron también.

Entonces, ¿dónde está?

Veo a Rosé acercarse apresurada, me avisa que debemos ocupar nuestros puestos que el decano está por iniciar. Argh, voy a matarlo. Él es el mejor promedio. Recibirá una medalla, menciones, debería ser el primero en estar aquí. Estoy perdiendo la paciencia y mis Jimmy Choo no ayudan cuando siento los pies pesados. Menos mal las luces son tenues cuando tomamos asiento. Los chicos también se sienten preocupados porque no contesta a ninguno, ni en los grupos y desde mi puesto veo a Ara elevar sus hombros en respuesta a que ella tampoco sabe nada de su hermano mayor.

En el auditorio se escucha el discurso del decano, estamos a solo minutos de que comiencen a llamar a cada alumno egresado al escenario. Mis dedos escriben en mi teléfono un par de insultos en mayúsculas para Jeon, ¿QUÉ DIABLOS LE SUCEDE? Y como si mis peticiones hubieran sido escuchadas por quién sabe que deidad, aparece de la nada misma sentándose a la izquierda de Jaehyun, tanto él como Mingyu le reclaman en voz baja, luego se hacen hacia atrás en sus asientos y soy yo la que le susurra casi a gritos por una coherente explicación que no me obligue a levantarme y jalarle las orejas. Lo único que logré comprender ante su mirada fría y penetrante, es que no estaba por la labor de hacer o decir nada. Y no mentiré, mi piel se erizó en alerta por la manera en que lo hizo.

Por un momento decido dejarlo pasar. Concentrarme en el evento que está frente a nosotros y a lucir bien cuando nos llaman uno por uno al escenario. Al igual que Kook, también recibo una mención por estar en el cuadro de honor. Todo son felicitaciones y halagos por parte del plantel de profesores hasta que la foto donde debemos posar juntos se siente como si fuéramos lejanos, unos desconocidos con una sonrisa fingida que no llega a sus ojos.

Luego sigue su camino para sentarse en su puesto con aire perdido. ¿Qué le sucede? ¿Debería preocuparme? De hecho, algo que llama mi atención es la mirada cómplice que cruza con mi abuela cuando mis padres se acercan a él y su familia a saludarle una vez todo terminó. No es algo que manifieste una inesperada camaradería entre los dos, o algo así, no. Dice todo lo contrario, expresa una tensión demasiado palpable y espesa.

—Estoy muy orgulloso de ti, mi pequeño colibrí. —papá me abraza, su voz algo entrecortada por sus emociones. Me mira, sonríe de labios sellados y besa mi frente sin soltarme. Cuando veo a mamá es más de lo mismo, ambos emocionados al borde las lágrimas.

En cambio, mi abuela.

—SunTae es el orgullo de la familia. Espero recapacites una vez vuelvas de tu voluntariado por esos países… necesitados.

—Ni en un día así piensa callarse, ¿no?

—No me faltes al respeto, TaeHyung.

Mamá y yo nos miramos, no decimos nada. Papá tampoco parece querer seguir discutiendo porque sabe que con ella es difícil.

Anoche no lo resistí más. Llamé a mi madre en horas de la madrugada, le conté sobre mis dudas. Ella demasiado emocionada me dio a entender que era lo mejor que podía hacer, pues hay un asunto muy serio del cual está noche debíamos conversar. No sé de qué trate, pero quiero darle una oportunidad a esto que siento por alguien en particular y a quien ahora estoy buscando entre el tumulto de alumnos y familias.

𝘾𝙐𝙀𝙎𝙏𝙄𝙊𝙉 𝘿𝙀 𝙋𝙀𝙎𝙊 Donde viven las historias. Descúbrelo ahora