La noche en el bosque era un collage de sonidos, un murmullo de hojas susurrantes y el canto lejano de criaturas nocturnas. Sin embargo, esos ecos naturales se veían interrumpidos por gritos lejanos y el crujir de huesos, resonando en el aire como un recordatorio de la violencia que había desatado. Era un crepitar insaciable, de una bestia con sed de sangre que no mostraba ni la mínima clemencia pese a los gemidos de dolor que sus víctimas ya casi irreconocibles murmuraban en aquel remoto rincón. Un certero golpe con su cuchillo sesgo sus vidas para siempre, devolviendo los sonidos tranquilos del bosque a su normalidad pese a que la única persona que yacía con vida, permanecía con el corazón aún palpitante de furia, observando el festival rojizo que había quedado bajo la suela de sus zapatos.
No era suficiente.
Se detuvo, sintiendo cómo la ira lo consumía por dentro. No importaba lo que hiciera. Cada golpe que había dado, cada puñetazo que había lanzado, parecía ser en vano. Sus puños estaban adoloridos, algunos incluso sangrando, pero el dolor físico era nada comparado con la tormenta que rugía en su interior. ¿Por qué no podía sacudirse esta sensación de molestia? Era como si cada golpe que infligía no hiciera más que alimentar su rabia, convirtiéndola en un monstruo aún más voraz. La respiración de Alastor se tornó agitada, el aire frío de la noche golpeando su rostro mientras se limpiaba el sudor de la frente con el dorso de la mano. La frustración era abrumadora y la misma crecía al saberse preso de esta, cuando siempre había permanecido inalterable, estoico, sin nada que lo alterase lo suficiente como para perder la compostura de ese modo.
Se sentó en un tronco caído, sintiendo la textura rugosa de la madera contra su piel, y sacó un cigarrillo de su bolsillo. Lo encendió con un movimiento rápido, inhalando el humo con avidez, sintiendo cómo se mezclaba con la tensión en su pecho. El humo se deslizó hacia sus pulmones, trayendo consigo una momentánea sensación de calma. Pero esa tranquilidad fue efímera, como un espejismo en el desierto de su mente. Se volvió hacia la oscuridad detrás de él, donde sabía que alguien lo observaba.
—¿Cuánto tiempo más permanecerás escondido? —preguntó, su voz cargada de un tono que oscilaba entre la burla y la irritación. La noche lo envolvía, pero la presencia de esa persona era inconfundible.
El sheriff del pueblo se vio apenas reflejado por la luz de la luna, resguardado entre los grandes árboles y arbustos de esa zona remota que ambos conocían muy bien, y que era el área de juegos preferida del obispo cuando su sed de sangre superaba su aburrimiento. Pero en esa ocasión era diferente, en esa ocasión Alastor no había venido a ese lugar con sus nuevas presas simplemente a galardonarse cuánto podían huir antes de acestar un tiro certero en sus cabezas, en esa ocasión el hombre se había convertido en el mismísimo demonio y había masacrado a dos jóvenes inocentes, quienes se habían llevado la peor parte de una ira que el sheriff desconocía, o en gran medida, quería hacer ver qué no estaba al tanto.
—No me gusta que arruinen mi diversión, Husky, menos cuando no estoy de humor para más interrupciones —expresó el obispo, la sonrisa que tenía en su rostro no alcanzaba los ojos y el tono de los muslos parecían semejarse a los de un demonio, uno que el sheriff conocía y no quería volver a ver, por lo que no dijo nada, y solo permaneció en su mismo sitio.
El silencio solo hizo eco a su alrededor, pero Alastor no necesitaba una respuesta. Sabía que la figura detrás de él solo estaba allí para limpiar la escena lo más certero posible, deshaciéndose de los cuerpos en algún espacio olvidado que no importaba si los encontraban o no, solo formarían parte de la larga lista de desaparecidos que ese pueblo y los demás tenían, y esa certeza solo aumentaba su frustración. Porque aún no se sentía satisfecho, necesitaba encontrar algo más que alejara esa maldita sensación en la boca de su estómago y apartara el recuerdo de aquellos ojos que lo miraban con una mezcla de lástima y dolor.
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Divino pecado
FanfictionEn un pequeño pueblo de la vieja Luisiana donde las tradiciones se entrelazan con los secretos más oscuros, Charlie, una escritora de novela rosa, se encuentra atrapada en un bloqueo creativo. Desesperada por inspiración, su vida da un giro inespera...
