Capítulo 31

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"¿Rhaena? ¿Estás bien?"

La voz preocupada de Daeron la vuelve a traer a la realidad del momento. Rhaena aparta la mirada de la puerta de la Fortaleza y parpadea rápidamente intentando contener las lágrimas que amenazan con caer de sus ojos tras oír las palabras del comandante de la Guardia Real.

"La partida del príncipe fue muy repentina, lady Rhaena," el hombre comenta mirándola fijamente, como si entendiera la turbación que siente, "No dio tiempo para despedidas"

"¿Dejó algún mensaje para mí?" no puede evitar preguntar, esperanzada. La expresión de Cole es toda la respuesta que necesita. Por supuesto que Aemond no había dejado mensaje alguno, ¿por qué lo haría? Lo había ignorado durante los últimos días, despreciado sus intentos por mantener una convivencia civilizada y, en su lugar, escogido portarse como una niña malcriada. ¿Por qué se molestaría en avisarle que se ausentaría del castillo si, seguramente, él pensaba que a ella no le importaría su partida?

La idea de que Aemond pensara de esa manera provoca una renovada ola de emoción que aprieta su corazón y vuelve a luchar por contener las lágrimas. No tiene sentido llorar. Al menos no aquí, frente a ellos.

"El consejo los espera," les recuerda ser Criston.

Daeron asiente y busca la mirada de Rhaena, quien asiente también y camina junto a su primo rumbo a la sala del consejo, donde los miembros están ya sentados, esperándolos. No es hasta que las puertas se cierran tras de ella que Rhaena se pregunta por qué necesita el consejo de su presencia.

"Príncipe Daeron"

Los hombres del consejo se ponen de pie y hacen una reverencia a su primo, quien frunce el entrecejo mientras se acerca a ellos, "Madre," saluda a Alicent, quien ha permanecido sentada, "Mis señores, ¿cuál es el motivo que requiere mi asistencia urgente?"

"Has sido nombrado regente en ausencia de tu hermano Aemond," explica Alicent mientras toma la mano de Daeron y le ofrece una sonrisa fugaz.

El entrecejo de Daeron se pronuncia aún más, su mirada desviándose hacia la cabecera de la mesa, cuya silla permanece vacía. "Entiendo," responde simplemente, "Ser Criston dijo que había noticias preocupantes"

El gran maestre está a punto de hablar cuando la reina viuda lo interrumpe, su mirada fija en Rhaena, "¿Por qué está lady Rhaena aquí?"

Es lord Lannister quien responde tras unos segundos de tenso silencio, "El príncipe Aemond designó a lady Rhaena como miembro de este consejo antes de partir"

La noticia claramente toma por sorpresa a Alicent, quien observa a los otros hombres del consejo como esperando que desmientan lo que lord Tyland ha dicho.

"Eso no tiene sentido," la reina viuda posa su mirada brevemente sobre ella antes de volver a ver los miembros, "Aemond no puede simplemente imponer la presencia de su esposa en este consejo. Es una niña sin experiencia alguna en el gobierno del reino"

Las palabras de Alicent, aunque ciertas, dejan un mal sabor en su interior. Rhaena intenta mantener su máscara de compostura, aunque internamente está tan sorprendida como todos los demás de que Aemond la haya designado para tan importante labor. Sabía que su primo valoraba su opinión y confiaba en su criterio, pero había una diferencia entre realizar labores de caridad y manejar aspectos domésticos de la Casa y el castillo, y participar directamente de la administración del reino. Una gran diferencia.

"Me temo que el príncipe Aemond fue bastante claro con su orden, mi reina," interviene el gran maestre.

Alicent parece querer continuar discutiendo, pero Daeron es más rápido, "Entonces no hay necesidad de continuar con este debate. Ven, Rhaena, empecemos de una vez con esta reunión"

Resentimiento - [Aemond x Rhaena]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora