Capítulo 23

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"Mi príncipe, no lo esperábamos esta tarde"

Aemond camina con sus usuales zancadas determinadas hasta llegar a su lugar en la cabecera de la mesa. Un criado se apresura a retirar su silla mientras él coloca la esfera de mármol en su lugar, "¿Cuándo he dejado de asistir a una reunión del consejo?"

"Bueno, nunca, mi príncipe," acepta lord Hayford, "Pero creí que, dadas las circunstancias especiales, se tomaría un par de días para disfrutar de su reciente boda"

"Es lo que suele hacer la mayoría de señores," concuerda el gran maestre

"Mmm," Aemond hace una mueca con sus labios, "La mayoría de señores no tienen un reino por gobernar"

Hay un instante de silencio incómodo hasta que los hombres le dan la razón, asintiendo vehementemente, "Comencemos"

"Sí, bien..." Lannister se aclara la garganta, "La Ciudadela envió un cuervo blanco que llegó esta mañana, anunciando oficialmente el comienzo del invierno"

"Se cree que será uno corto, aunque bastante más frío que el último que experimentamos"

"¿Se están administrando ya las cosechas?"

"Así es, príncipe, hemos separado una cantidad adecuada para que se almacene en caso escaseen los alimentos"

"Bien, ¿qué más?"

"Llegaron noticias de Antigua reportando también que algunos nobles fueron sorprendidos por bandidos en el camino real"

"Eso no es nada nuevo"

"No, príncipe, pero no suele ir más allá de robos usuales de pertenencias y joyas. Al parecer, esta vez los bandidos fueron más arriesgados y golpearon a criados y señores que acompañaban las comitivas"

"Mmm," Aemond tamborilea con sus dedos la mesa, "¿Qué hay de lord Tyrell? ¿No ha hecho nada al respecto?

"No hemos recibido noticias de la casa Tyrell en ese respecto, príncipe"

"Entonces escribe a lady Tyrell ordenando que investigue quienes son los responsables y que ejerza justicia cuanto antes ¿Qué hay de la ciudad?"

"La gente sigue de buen ánimo," responde el maestre, "Se repartió la comida del banquete, como sugirió lady Rhaena y, por supuesto, el pueblo llano acudió en masa para beneficiarse de la caridad de su esposa"

Ante la mención de Rhaena, su mente conjura involuntariamente la visión de la chica durmiendo plácidamente en su cama, sus rizos platinados cubriendo parte de su rostro, su pecho subiendo y bajando. Había querido volver a tocarla esta mañana, sentir la suavidad de su piel sobre la suya, volver a besarla... pero no se había atrevido.

"¿Mi príncipe?"

La mirada expectante de Lannister lo saca de sus pensamientos.

"¿Qué decía?"

"Le preguntaba si deseaba escuchar un reporte más detallado de los costos de la boda para la Corona"

Aemond asiente y lord Tyland comienza a leer los aspectos específicos leyendo de un grueso pergamino.

Por unos minutos, el príncipe intenta concentrarse en escuchar al Maestro de la Moneda, solo que eventualmente sus pensamientos vuelven a desviarse hacia su esposa.

O más concretamente, hacia el recuerdo de su noche de bodas.

Hacia ese lado tan distinto que Rhaena había mostrado, ese lado donde no era la joven atrevida y confiada que gustaba de exasperarlo, si no esa joven inocente, insegura... la que se había avergonzado con las reacciones de su propio cuerpo.

Resentimiento - [Aemond x Rhaena]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora