36

2 0 0
                                        

Les estoy contando a Laura, a Abdiel y a Alejandro lo que Axel me platicó antes de entrar a clases, sobre Carlos y Melina. Me estoy dando cuenta de que Alejandro no lo está tomando tan bien, casi no opina al respecto, pero sus expresiones confirman su enfado. Lo que no entiendo es por qué le molesta tanto.

—Bueno, pero todos sabemos que Melina le dirá que no a Cantú, porque ella está enamorada de Alexis —comenta Abdiel.

—Y quizá Alexis de ella —agrega Laura.

—¿Por qué lo dices? —pregunto.

—He escuchando que Melina va mucho a la cancha para verlo jugar fútbol, y que Alexis, al terminar su partido, corre hacia ella y platican y ríen juntos.

—Lo mismo mencionó Axel —digo.

—Es que sí parece —afirma Laura.

De pronto Alejandro se levanta, agarrando su mochila.

—Yo iré al baño —dice con tono medio enfadado y se retira.

—¿Qué le pasa al Ale-Alejandro? —pregunta Abdiel.

—No tengo idea —respondo.

—Cecy, yo no quiero meter cizaña ni nada parecido —dice Laura—, pero he notado que Alejandro se pone así cuando mencionamos algo de Melina y Alexis...

—¿Y qué quieres decir? —pregunto.

—No me lo tomes a mal, pero Alejandro parece... celoso... —puso cara incómoda—. ¿No le gustará Melina a él?

Entonces recuerdo lo que me dijo Alexis hace unos semanas, sobre lo que escuchó de Alejandro diciéndole a Melina que anduvieran.

No respondo lo que me pregunta Laura, solo me levanto, sin agarrar mis cosas.

—Ya vengo —me voy casi corriendo.

Llego afuera de los baños, en donde se supone debe de estar Alejandro, pero no lo veo.

Cerca de ahí veo a unos que van en mi grupo de clases, así que me acerco.

—Hola... ¿Han visto a Alejandro por aquí?

Espero que me respondan que lo vieron entrar a los baños y que aun no ha salido, o que no lo han visto porque no prestaron atención. Pero lo que me responden me hace dudar.

—Yo lo vi —dice Michelle, una de mi grupo—. Se fue por allá —señaló a la derecha, justo por donde están en las canchas de fútbol.

—Sí, yo también lo vi —afirma Luis.

—Muchas gracias —doy vuelta y camino a donde me dijeron.

Estoy caminando hacia las canchas. No quiero saber que está ahí, porque el que esté ahí confirmaría lo que me acaba de decir Laura y lo que me dijo Alexis hace unas semanas. Pero tengo que descubrir que está pasando con él.

Efectivamente Alejandro está parado justo detrás de las gradas de las canchas, observando fijamente a Melina, quien se ve emocionada por ver a los niños jugar, o mejor dicjo: a Alexis.

Me acerco por detrás de Alejandro y le hablo al oído.

—¿Qué haces aquí? —le pregunto.

Da un pequeño sobresalto por el susto y se gira para verme.

—Cecy, me asustaste —me dice, algo nervioso.

—Ajá, ¿y qué haces aquí? —le vuelvo a preguntar.

—Vine a... —baja un poco la cabeza, como pensando en que decir. Luego vuelve a levantarme—, ver cómo juegan.

—A ti no te gusta el fútbol —digo seria.

Todo cambió. Libro #2Donde viven las historias. Descúbrelo ahora