Camino y Decisiones

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Aquí estoy mirando como algunos de los hombres hacían una cola por un plato de comida, mientras que otros formaban un grupo y hablaban, había algunos que solo se encontraban sentados comiéndose las uñas de los pies, eso era realmente asqueroso, pero tenía que fingir que era uno de ellos, no podía dejar que la mentira que estaba creando se acabara, era por el bien de mi padre.

Seguí caminando mirando a mi alrededor, la razón por la que ellos no me miraban como si fuera un bicho raro era porque me había cortado el cabello como todo chico, además de taparme con vendas una de las diferencias entre los chicos y chicas, y por ultima estoy puesta el uniforme que es de mi padre. Ya no había vuelta atrás, era por el bien de mi familia, seguí mi camino hasta llegar a un grupo de chicos que tenían mi misma edad, reconocí a un chico rubio de pelo largo, era el hermano gemelo de mi mejor amiga Brutilda.

Trate de posar mi mirada en algún lado que no sea en ellos, por si las cosas se complican, así que vi de una de las oficinas salía un chico de cabellera castaña, me ganaba de tamaño como una cabeza, no contaba con camisa, se podía apreciar su pecho y debo decir que tenía un buen cuerpo.

-Hey- escuche que alguien gritaba, voltee la mirada para ver a la persona, grave error ya que era el gemelo de mi amiga- ¿Astrid?- No puede ser, me habían reconocido, ¿Qué hago?

Mire de un lado a otro, fingiendo no saber quién era la persona, no paso mucho para que el estuviera a mi lado- ¿Astrid?- volvió a preguntar, trate de profundizar mi voz y así poder hablar.

-De que hablas viejo- tosí un poco para tratar de hablar de una manera gruesa, conteniendo un poco el aire, pero creo que salió un poco exagerado que él y sus amigos me miraban algo raro, deben saber que es la primera vez que finjo la voz de un chico.

-Te pareces mucho a la amiga de mi hermana- volví a toser un poco para tratar de hablar normal y responder su pregunta.

-Soy un chico, hermano- pensé alguna escusa o algo para decirle, pero no me venía nada a la cabeza, y en ese momento es donde se me viene a la mente una idea algo tonta, pero podía servir- quizás estás hablando de mi hermana gemela Astrid.

-¿Tú también tienes una gemela?- me pregunto emocionado- Yo soy Brutacio- dijo señalándose- te presentare a mis amigos, Patan- señalando a un chico de cabellera negra que se encontraba a su izquierda- y el Patapez- señalando al chico rubio que estaba a su derecha.

-¡Que hay amigos!- dije alzando la mano para así chocarlas, pero ellos me miraban como si tuviera una tercera cabeza, debo admitir que es la primera vez que hablo con chicos, si eh visto a Brutacio, pero no había hablado antes con él, siempre estuve rodeada de chicas, para poder ser una dama de la sociedad estudiaba en una escuela solo para chicas donde nos enseñaban cómo comportarnos y hacer las cosas que solo las damas deben hacer, pero aquí engaño soy pésima en eso además de ser la deshonra de mi familia por no conseguir que alguien se case conmigo, y es por ello que la razón del porque estoy aquí, es porque quiero enorgullecer a mi padre, por lo que hace unas semanas paso

Flash Back

Volví de la casa de la casamentera con la mirada en el suelo, había dado un gran grito diciendo que nunca encontraría un esposo para mí ya que le hice algunas cosas al chico que me presento, pero la verdad eso no eran mis planes, yo no quiero casarme con nadie solo disfrutar la vida, vi que mi padre se encontraba con un grupo de hombres frente a mi casa, me acerque a él esperando algunas palabras de apoyo como siempre lo hace, corrí lo más que mis piernas daban. Usar zapatos con pequeños tacos no ayuda para que sea rápida, me detuve al escuchar que uno de los señores comenzaba hablar.

-Entonces volveremos a los viejos tiempos no Axell- le dijo mientras le ponía una mano en la espalda a mi padre- ¿Estás listo para las cicatrices no?

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