Descripción: Existen errores, silencios y despedidas mal dichas, dos corazones descubren que el hogar siempre fue y es el mismo.
Género: Drama
Protagonistas: Hiccup y Astrid
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En Drøbak, cerca de Oslo, las luces de una casa de dos pisos de madera se encontraban encendidas. Una rubia miraba cómo el castaño jugaba maza y garras con su pequeña hija; se veía tan concentrado en decidir qué ficha mover que no pudo evitar sonreír. Luego fijó la mirada en el reloj y suspiró al notar la hora. Finalmente, se acercó a ellos para romper la magia que compartían.
–Hiccup, es hora de que Zephyr vaya a dormir –el castaño la miró y solo asintió.
–Ok, Astrid –se levantó para cargarla–. Ya escuchaste a tu mamá, hora de dormir.
–¡Pero no quiero! –la niña, con el mismo color de cabello de su padre, infló las mejillas–. Esta vez iba a ganarte, papá.
–Si no duermes, no tendrás energía para ir a tu primera clase mañana –Astrid estiró los brazos para que Hiccup le pasara a su hija–. La iré a acostar.
–Nos vemos mañana, pequeña –se acercó y le dio un beso en la frente–. Te amo, no lo olvides.
La niña simplemente sonrió mientras la rubia se daba la vuelta para subir al segundo piso.
El castaño esperó unos diez minutos; poco después, la rubia bajó y se sorprendió al ver a Hiccup sentado en la mesa, con la vista fija en la ventana. Revisó que los platos ya estuvieran limpios, por lo que estuvo segura de que quería hablar.
–¿Sucede algo? –a la rubia le gustaba ir al grano, así que prefirió manejarlo con tranquilidad.
–Quería hablar contigo antes de irme –la seriedad en la mirada del castaño no era algo que esperaba.
–Debe ser algo importante. ¿Qué sucede? ¿Algo en el ayuntamiento?
–Todo está bien en el trabajo. Yo... imagino que sabes que Heather volvió –la mirada de Astrid se ensombreció.
–¿Y qué con ello? –la tranquilidad que tenía desapareció, reemplazada por un tono rudo–. ¿Vienes a pedirme consejos? No entiendo tu comentario. Eres libre de hacer lo que quieras con tu vida.
–Lo sé –Hiccup no dudó en sonreír–. Te lo digo porque estoy pensando en pedirle una cita.
–Hiccup, tú y yo tenemos tres años de divorciados; tienes derecho a empezar a hacer tu vida... con tu primer amor –las últimas cuatro palabras apenas fueron un susurro–. No me interpondré, si es lo que te preocupa.
–Me alegra escuchar eso, ya que no pude decirle mis sentimientos antes. Quiero intentarlo.
–Hiccup –lo interrumpió–, no es necesario que me des explicaciones. Entiendo tu temor por los chismes; yo hablaré con Zeph. ¿Algo más?
–No.
–Es tarde, ya te tienes que ir. Mañana inician clases y tengo que levantarme temprano.
–Tienes razón, me retiro –el castaño se levantó y se acercó a la puerta–. Nos vemos.
Salió de la casa sin esperar respuesta.
–Adiós, Hiccup –susurró la rubia mientras algunas lágrimas escapaban. A pesar de los años, aún lo amaba... y dolía.
***
**
La pequeña Zephyr caminaba hacia el preescolar junto a su mamá. Para Astrid, su hija era lo más valioso y lo más importante. Podría decir que fue fruto de su amor con Hiccup, pero hacerlo sería engañarse a sí misma.
Al llegar a la puerta del salón de clases, la pequeña apretó con fuerza la mano de su madre, nerviosa por este nuevo inicio en su vida.
–Te irá muy bien, cariño –la rubia le sonrió con ternura.
–Yo... –la castaña bajó la mirada; su mamá colocó las manos en sus mejillas para que la mirara.
–Zep, eres la niña más inteligente y aquí aprenderás muchas cosas, ¿sí? –la pequeña sonrió y asintió.
–Buenos días –la rubia levantó la mirada para ver quién era, ya que la voz le resultaba muy conocida.
–Hola, Heather –al mirarla, la mencionada se sorprendió y luego sonrió.
–¡Astrid! –la abrazó con alegría– No sabes cuánto me alegra verte.
–A mí igual –miró a su pequeña– ¿Eres profesora de este salón?
–Sí. ¿Ella es la pequeña Zephyr? –volvió a mirar a la rubia y sonrió– Mucho gusto, pequeña. Soy Heather Berserker; hace años quería conocerte.
–Buenos días, miss Heather –la niña sonrió.
–Wow, te pareces mucho a...
–¿Heather? –la voz del castaño hizo que la rubia volteara a verlo– Pero, ¿qué haces aquí?
–Hola, Hiccup –la pelinegra sonrió–. Al parecer, soy la nueva profesora de Zephyr.
–Oh... yo... verás... –el castaño llevó su mano izquierda, intentando acomodar las palabras, lo que hizo que Astrid rodara los ojos.
–¿Por qué no entras, Zep? –Astrid sonrió mientras le daba un beso en la cabeza– Te recojo a la salida.
La niña asintió con una sonrisa.
–Chau, mami –movió la mano mientras se despedía–. Chau, papi –terminó de decir antes de entrar al salón de clases.
–Tienen una hija muy preciosa.
–Sí, aunque estamos divorciados –ambas chicas se quedaron en silencio–. Yo simplemente quería que lo supieras.
–Entraré al salón; cualquier comunicado lo escribiré en el chat de padres. Nos vemos –sonrió a ambos y entró al salón.
–Sé que ella te vuelve tonto, pero contrólate frente a nuestra hija –Astrid dio media vuelta y se fue; no iba a llorar.
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Archivos Hiccstrid
FanfictionDiversas historias de diferentes épocas, cada una cuenta relatos que Hipo y Astrid pasaran, demostrando que no importe en que tiempo o en que circunstancia ambos estarán juntos, luchando por lo que creen y lo que es correcto, Hiccstrid 100% y un poc...
