Acaricio el brazo de mi hermano sintiendo paz, después de todo.
—Frijolito regresará por fin a nosotros.
Asiento con la cabeza al escuchar a mi hermano.
—Algo en mí sentía que no era cierto que lo había perdido, algo me decía que siguiera pensando positivo...
Suspiro y sonrío un poco.
—Aunque siéndote sincera ahora siento miedo, no sé cómo ser mamá ni siquiera sé si aún querrá beber de mis pechos.
Mi hermano me aprieta contra él para que me tranquilice.
—Tranquila hermanita iremos paso a paso.
Me separo de mi hermano y observo su sonrisa.
Entrecierro mis ojos al ver esa sonrisa que parece que quiere decir algo.
—Vi por las cámaras como Braulio entró contigo en brazos, se ven bien juntos...
Frunzo mi ceño y le doy un golpe.
—Deja de decir tonterías, estás viendo que de por sí mi mente... es un remolino de todo.
Mi hermano ríe y alza sus cejas en son de burla.
Suspiro y volteo al frente observando a Braulio estirar.
Debo aceptar que... me llama la atención y siento que ya no por el parecido con Santiago si no, su forma de ser.
Me reta de una manera diferente, pero al mismo tiempo me complace...
Sacudo un poco mi cabeza tratando de que eso salga.
—Solo quiero a mi hijo de vuelta para largarme de aquí.
Mi hermano ríe.
—Sabes que no podrás largarte ¿verdad?.
Suspiro y asiento con la cabeza.
—Ojalá pudiera desaparecer no por ustedes claro, pero siento que necesito tiempo sola... después de matar a Joseph quiero irme, pero sé que Santiago querrá ver a Frijolito que ni siquiera hemos pensado en un nombre.
Me río y niego con la cabeza.
—Siento que si has pensado en alguno.
Me pongo pensativa al escuchar eso.
Tal vez si... tal vez no...
(...)
Termino de cambiarme y apretar mi faja en el abdomen.
Iremos directamente a donde está Joseph y finalmente ver a mi hijo.
Tenerlo en mis brazos...
Agarro mi cabello en una coleta alta y salgo del cuarto tomando mi celular.
El plan es entrar por enfrente pidiendo algún tipo de audiencia con el estúpido de Joseph, esos seremos Santiago y yo mientras que Braulio guía a los demás por donde pueden entrar y acorralarlos.
Bajo las escaleras y veo a Braulio cargando algunas armas pequeñas en la mesa de la entrada.
Observo sus manos manejar con habilidad las armas.
Me acerco a él y me coloco aún lado tomando mi arma dorada.
—Ya la limpié y la cargué
Escucho a Braulio y asiento con la cabeza.
—Gracias por traerme aquí a mi casa cuando me desmayé, mi hermano me dijo que te vio por las cámaras él como entraste conmigo en brazos.
Escucho una risita de Braulio y volteo a verlo a los ojos quienes ya estaban mirándome.
ESTÁS LEYENDO
POR TI (2/2)
RomanceSantiago y Karla tienen un amor imposible, y vaya que el destino se los ha mostrado en varias ocasiones Cuando por fin se dan esa oportunidad Su más grande enemigo resurge de la muerte, aunque ¿murió? Joseph Orange con 30 años es el peor enemigo de...
