Capitulo 80

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Escucho el canto de las aves desde mi ventana y abro un ojo viendo que ya amaneció.

Me siento en la cama y observo a Isaac y a mi frijolito durmiendo plácidamente.

Sonrío y les doy a cada uno un beso en su frente.

Son las 8:09am, bostezo y suspiro.

Acomodo las cobijas para que frijolito no se mueva tanto y voy al baño a lavarme los dientes sin estar dejando de vigilarlos.

Termino y me lavo mi cara.

Observo mi cuello y abro mis ojos sorprendida.

¡Mierda! Los chupetes de Santiago y Braulio en mi cuello son notorios, saco mi base y corrector color verde. Hago lo que puedo tapándolos y suspiro, aun así se notan un poco si los miran fijamente, pero ni modo, no puedo esconderme.

Salgo y veo a Isaac sentado mientras bosteza.

—Buenos días mami.

Sonrío.

—Buenas días mi peque ¿descansaste?

El asiente y voltea a ver a frijolito dándole un delicado beso en su cachete.

—Mi hermanito es muy dormilón.

Me río tiernamente y me acerco a Isaac sentándome enfrente de él.

—Es porque está pequeño, duerme mucho porque mientras duerme él crece.

Isaac me mira entendiendo un poco y asiente, después se levanta y se estira.

—Iré con papi.

Asiento y veo como se va, después de unos minutos entra mamá esperanza con una mamila con leche.

—Voy a darle de desayunar, mientras baja y desayuna bien mi niña.

Sonrío y asiento con la cabeza.

—Como siempre usted siendo luz en la oscuridad mamá esperanza.

Ella ríe y veo que observa mi cuello.

—Creo que se divirtieron de más anoche.

Alza sus cejas en forma pervertida y me carcajeo cuidando de no alzar mucho el tono.

—Tal vez.

Me río y ella también, salgo de la habitación y cierro la puerta, bajo las escaleras y veo a Braulio desayunando junto con mi hermano, supongo ya están hablando.

—Buenos días familia.

—Buenos días.

Escucho sus voces al unísono y entro a la cocina y veo a Mary junto con mi mamá sirviendo.

Huele delicioso...

—Que rico huele...

Antes mis palabras mi mamá voltea y sonríe al igual que Maty.

—Esperanza quiso hacer chilaquiles rojos con pollo para los que tengan cruda.

Me río y asiento con la cabeza, tomó un plato y me sirvo, salgo de ahí y me siento enfrente de mi hermano el cual me observa y veo que dirige su mirada a mi cuello.

—Ya veo que me hiciste caso hermanita.

Veo su mirada pervertida y me río.

—No pudimos culminar lo que empezamos, por lo que sucedió.

Ante la voz de Braulio volteó a verlo y le aviento poquito queso.

—Deja de decirle a mi hermano eso, no ves que solo piensa en nuestro triángulo amoroso.

POR TI (2/2)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora