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El ambiente en los pasillos estaba tenso. Como si todos supieran que algo había pasado pero nadie se atreviera a decirlo en voz alta. Phil caminaba como si nada, con la mochila al hombro, los ojos ocultos bajo la capucha, mientras las miradas se clavaban en él con una mezcla de asombro y sospecha.

Los bullies no tardaron en encontrarlo.

Brad lo interceptó junto a los casilleros, la mandíbula aún algo hinchada desde el golpe.

—¿Así que ahora defiendes a los maricones? —espetó, sin rodeos.

Phil lo miró con indiferencia.

—Defiendo lo que me conviene —respondió.

Trevor, detrás, entrecerró los ojos.

—¿Te conviene tener a ese twink de amigo?

—No es mi amigo.

Kyle se cruzó de brazos.

—Entonces, ¿por qué mierdas le partiste la cara a Brad?

Phil dejó caer la mochila con un golpe seco.

—Porque si le rompían algo a Dimebag, me quedaba sin a quién copiarle Historia. Y ni de coña pienso repetir año por su culpa. Es fácil: ustedes no le tocan un pelo, y yo les paso todos los trabajos.

Los tres se miraron entre sí, dudando.

—¿Todos? —preguntó Kyle.

—Hasta los de Literatura. Con resumen incluido.

El silencio se alargó.

Finalmente, Brad masculló:

—Está bien. Pero si ese payaso nos cruza mal otra vez...

—Yo me encargo —interrumpió Phil, recogiendo su mochila—. No me gusta que me arruinen los planes.

Y sin más, Phil se marchó.

Pero desde la esquina de un pasillo Darrell, escondí tuvo las orejas puestas en la conversación...

***

El sol de la tarde bañaba el patio en una luz tibia y anaranjada. Algunos chicos jugaban soccer en la cancha, riendo y gritándose instrucciones. Otros estaban sentados en las gradas, viendo sin realmente mirar.

Darrell estaba ahí, con Vinnie a su izquierda y Rex a su derecha. Las piernas estiradas, los cordones desatados, la mirada fija en el campo.

—¿Viste el pase que metió ese? —comentó Rex—. Lo dejaron solo...

—Siempre se olvida de cubrir a la izquierda —agregó Vinnie—.Yo lo haría mejor.

Darrell no respondió. Su atención estaba en otra parte.

Phil.

Jugaba sin camiseta, como siempre que podía. El torso tatuado, lleno de sombras y líneas negras, se movía con agilidad entre los demás. La palabra "UNSCARRED " cruzaba su abdomen en mayúsculas, como una advertencia o una confesión.

Dimebag tragó saliva.

No era la primera vez que lo veía sin camiseta. Pero esta vez... lo sintió distinto.

Sus mejillas se encendieron levemente, y apartó la vista con torpeza, fingiendo interés en una botella de agua vacía que rodaba por el suelo.

—¿Estás bien? —preguntó Vinnie.

—¿Eh? Sí. Solo... pensando.

Rex lo miró de reojo.

—¿Phil te volvió a decir algo?

Darrell negó rápido.

—No. Solo... nada.

Pero su mente no podía dejar de dar vueltas. ¿Por qué había mentido Phil? ¿Por qué había dicho eso de la tarea? ¿De verdad quería protegerlo o solo se estaba cubriendo? ¿Y por qué a él le importaba tanto?

Sus ojos volvieron a posarse en el tatuaje.

UNSCARRED.

Darrell suspiró, sintiendo un pequeño temblor en el pecho que no tenía que ver con ansiedad ni con dolor. Era otra cosa. Una duda. Un roce interno que no sabía cómo nombrar.

***

Más tarde, en casa, se encerró en su cuarto. Puso música para distraerse, pero no sirvió. Se tumbó en la cama, mirando el techo, los auriculares colgando de un solo oído.

Cerró los ojos.

Y lo vio.

A Phil, con el torso desnudo, el tatuaje brillando con el sudor, el cabello húmedo cayéndole sobre los ojos mientras sonreía al hacer un gol. Esa sonrisa ladeada, un poco soberbia, pero auténtica.

Se cubrió la cara con ambas manos.

—¿Qué me pasa?

No estaba enamorado.

No podía estarlo.

Era solo... admiración. Sí. Admiración.

O algo más físico. Algo que no tenía que ver con sentimientos. Era normal. La gente se cuestionaba cosas. A su edad, todos se confundían. ¿Verdad?

Pero la forma en que le había dolido escucharlos decirle twink... como si no valiera nada. Como si fuera débil.

Y Phil, mintiendo para salvarlo. No con palabras dulces. No con gestos nobles.

A su manera, con su lenguaje.

Dimebag se giró de lado, incómodo consigo mismo.

No sabía si estaba empezando a admirar a Phil...

...o si estaba empezando a desearlo.

Y eso, para él, era aún más aterrador que un puñetazo en la cara.

Crazy Diamond (Philebag)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora