El sonido del timbre marcó el cambio de clase, pero Phil apenas lo escuchó. Había pasado toda la hora anterior lanzando miradas de reojo al pupitre de Diamond, observando cómo el rizado se veía más distraído que nunca. Ni siquiera hizo el intento de molestarlo, ni de reírse con él como otras veces. Darrell ni se giró a verlo, ni una vez.
Y eso ya lo estaba hartando.
Cuando vio a Darrell encaminarse al baño del segundo piso, Phil lo siguió sin pensarlo. A paso firme, con la mandíbula apretada y las manos cerradas en puños.
Entró al baño como un huracán. Darrell estaba en el lavamanos, dejándose caer agua sobre la cara. Lo agarró del brazo antes de que pudiera reaccionar.
-¡Phil, qué haces! -reclamó, pero Anselmo no respondió.
Lo empujó con fuerza hacia uno de los cubículos del fondo y cerró la puerta tras ellos. El pestillo sonó con un golpe seco. El olor a cigarro, humedad y desinfectante era fuerte, pero ninguno de los dos lo notó.
-¿Vas a decirme de una vez qué carajos te pasa? -Phil lo miraba directo a los ojos.
-Nada.
-¡No me mientas!
-¡Te estoy diciendo que no es nada!
-Estás raro, Diamond. No me hablas, no me miras, no me jodes como antes. ¿Qué hice?
Darrell se apoyó contra la pared del cubículo, tragando saliva.
-No hiciste nada.
-Entonces habla, joder. Me estás volviendo loco. ¿Te pasa algo conmigo?
El rizado respiró hondo. Sus manos temblaban.
-Solo... sigo pensando en que me gusta la persona equivocada.
Phil se quedó en silencio por un segundo. Una punzada apareció en su pecho, incómoda. Como si le hubieran jalado algo que no sabía que tenía tan tenso.
-¿Quién es? -preguntó, su voz un poco más suave-. Dime quién es. Quizá puedo ayudarte.
-No. -Darrell bajó la mirada.
-Vamos, Diamond. No puedes estar así de mal por una sola persona. -Phil sonrió apenas, buscando alivianar la tensión, pero la sonrisa se borró al ver la cara roja de Darrell, sus ojos brillantes, apretando los labios como si se estuviera conteniendo.
Darrell cerró los ojos. Un instante. Uno solo. Todo estaba a punto de salir.
Estaba a punto de decirlo, de liberar todo lo que lo quemaba por dentro. La forma en que pensaba en Phil a todas horas. Su risa, sus cejas fruncidas cuando se concentraba, la forma en que se defendía aun cuando tenía razón o no.
Pero no.
Se acobardó.
-Es... -suspiró- una chica. Una que siempre está en la biblioteca. No creo que la conozcas.
Phil frunció el ceño. Algo no cuadraba. Algo estaba fuera de lugar. Pero no dijo nada.
-¿Una nerd de biblioteca?
Darrell asintió, sin mirarlo.
-¿Y por qué no se lo dices?
-Porque... no creo que
funcione. -Fue lo único que pudo articular.
Phil lo observó por unos segundos. Luego desvió la mirada, cruzándose de brazos, incómodo.
-Bueno... igual no deberías comerte tanto la cabeza.
-Ya.
-Digo, no está mal tener gustos raros -añadió, medio en broma, medio serio.
Darrell se rió con un sonido apagado, tenso. El cubículo se quedó en silencio por un rato más. Afuera, se oían pasos lejanos.
ESTÁS LEYENDO
Crazy Diamond (Philebag)
Fiksi PenggemarPantera (Phil x Dimebag). CREDITOS A MAGNETA DRAW POR EL FANART
