Pasaron los días. Luego las semanas. Y sin que ninguno de los dos lo dijera en voz alta, se habían acostumbrado al otro.
Phil seguía siendo Phil: el tipo que todos respetaban, temían o al menos no se atrevían a molestar. Pero había algo diferente. Ya no pateaba casilleros sin razón, ni empujaba a cualquiera que se le cruzara de forma automática. Su violencia, aunque todavía presente, ahora era más selectiva. Solo explotaba cuando alguien se pasaba de la raya. Y a veces, incluso se contenía.
Todo el mundo lo notaba.
-Oye, ¿Phil está enfermo o algo? -preguntó un chico una vez en clase.
-No... solo anda de raro -respondió otro.
Lo que no sabían -o al menos fingían no saber- era que ese "raro" se llamaba Darrell Abbott. Que desde hacía un tiempo, caminaban juntos a la salida. Que Phil lo esperaba fuera de clases. Que se sentaban juntos, y aunque no fueran cursis en público, había algo entre ellos que era evidente... aunque nadie tuviera el valor de decirlo.
Y a pesar de todo, nadie se atrevía a tocar a Dimebag.
Porque seguía siendo el chico risueño con rizos rebeldes, pero ahora tenía una sombra que lo protegía.
Una sombra de casi un metro noventa que fruncía el ceño cada vez que alguien lo miraba más de la cuenta.
Phil no había dejado de ser el bully. Solo que ahora, lo era en secreto.
Para mantener su "estatus", seguía lanzando comentarios sarcásticos, intimidando de vez en cuando y manteniendo su reputación intacta. Pero se cuidaba. No lo hacía delante de Darrell. No porque le avergonzara, sino porque no quería verlo decepcionado.
Porque la sola idea de perder esa sonrisa risueña por su culpa... era peor que cualquier cosa.
La dinámica era extraña. Oculta. Equilibrada en una cuerda floja.
Pero funcionaba.
Ese viernes por la tarde, cuando la campana de salida sonó, Phil y Darrell salieron como siempre: caminando juntos, entre empujones suaves y risas bajitas, ajenos al mundo que los rodeaba. Como si se bastaran entre ellos.
-¿Vamos por el mismo camino de siempre? -preguntó Phil, guardando las manos en los bolsillos de su chaqueta.
Darrell lo miró de reojo y le sonrió.
-Sí... aunque -hizo una pausa-... hay algo que quiero preguntarte.
Phil alzó una ceja.
-¿Qué cosa?
Dimebag tomó su mano. Así, sin decir nada. Phil miró hacia los lados como si esperara que alguien los viera, pero luego suspiró y entrelazó sus dedos con los de él. La calidez de esa mano le bajaba todos los escudos.
Caminaron unos metros en silencio, hasta que Darrell habló.
-¿Cuándo podré ir a tu casa?
Phil se detuvo en seco.
Dimebag también.
El silencio fue incómodo.
Phil parpadeó, como si no hubiera entendido bien la pregunta.
-¿Qué?
-Eso. -Dimebag lo miró directo a los ojos-. Yo fui honesto contigo desde el principio. Te conté lo mío, conociste a mis papás, has estado en mi cuarto un par de veces... pero yo nunca fui a tu casa.
Phil bajó la mirada.
No sabía cómo explicar lo que sentía. Lo intentó. De verdad. Pero las palabras se le atoraban en la garganta.
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Crazy Diamond (Philebag)
FanfictionPantera (Phil x Dimebag). CREDITOS A MAGNETA DRAW POR EL FANART
