La semana empezó con un murmullo. En los pasillos, en las escaleras, incluso en los baños. Todos hablaban.
-Dicen que Phil se hizo amigo del algodón de azúcar -decía uno mientras se servía café en la máquina.
-¿Phil? ¿El mismo que le rompió la nariz el mes pasado? -respondía otro con la boca llena de papas fritas.
Phil intentaba ignorarlo. Se paseaba por los pasillos como si nada, con sus pasos arrastrados, sus audífonos y su ceño fruncido. Pero los comentarios eran como agujas que no podía evitar.
Los bullies de siempre, su círculo de humo y golpes, lo interceptaron junto a las rejas del estacionamiento.
-¿Qué onda, Anselmo? -dijo uno con una sonrisa torcida, mientras exhalaba el humo de un cigarro.
-Nada -respondió seco, sin detenerse.
-Escuchamos que ahora te sientas con ese, el ricitos de oro. ¿Cómo era que le decías? ¿Diamond? -el grupo se echó a reír.
Phil se encogió de hombros.
-Pff, exageran.
-No es broma, man. Ese niño es... ya sabes. Raro. Casi siempre anda con niñas o solo. ¿Seguro que no es maricón?
Phil se quedó en silencio. Ni un sí, ni un no. Solo una mirada ladeada, incómoda.
-Tú antes no te juntabas con perdedores. Si sigues así, vas a acabar como uno.
Phil no dijo nada. Se dio la vuelta y se fue con el corazón latiéndole raro. No era miedo... era más parecido a culpa. Pero no supo por qué.
Esa misma tarde, Darrell lo estaba esperando en las escaleras traseras, el lugar donde a veces hablaban cuando nadie los veía. Tenía los brazos cruzados y una expresión seria que no le conocía.
-¿Qué te pasa? -preguntó Phil, acomodándose la mochila.
-¿No tienes nada que decirme?
-¿Eh?
-Ya me contaron lo que dijeron esos imbéciles hoy. Me dijeron maricón, y tú no dijiste nada. Nada, Phil.
Phil desvió la mirada.
-¿Y qué querías que hiciera? ¿Armar una pelea con todos? No puedo.
-¡Claro que puedes! ¡Tú le rompes la cara a cualquiera cuando se meten contigo!
Phil chasqueó la lengua.
-No es lo mismo, Diamond...
-Sí lo es. ¿Sabes lo que se siente? No es por lo que dijeron. Es porque fuiste tú el que se quedó callado. Tú, que se supone que ahora eres mi amigo.
El silencio cayó entre los dos. Phil apretó los puños y respiró hondo.
-No estoy acostumbrado a esto. A tener que explicar lo que siento, a cuidar lo que digo o a tener que defender a alguien... ¡Nunca he tenido que hacerlo! Siempre he estado solo.
Darrell bajó un poco la guardia, aunque seguía dolido.
-No estoy pidiéndote que seas perfecto, Phil. Solo... que no me falles.
Phil asintió, muy bajito.
-Lo siento.
Dimebag no respondió. Solo se fue, dejando a Phil con la garganta seca y la sensación de haber jodido todo otra vez.
El día siguiente llegó con un aire espeso. En la clase de biología, Phil llegó antes que de costumbre. No tenía ganas de hablar con nadie. Se sentó junto a Darrell sin decir palabra. El rizado tampoco lo saludó.
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Crazy Diamond (Philebag)
FanficPantera (Phil x Dimebag). CREDITOS A MAGNETA DRAW POR EL FANART
