El timbre final sonó como un disparo de salida y, como siempre, los pasillos se llenaron de mochilas, carpetas a medio cerrar y el murmullo de estudiantes hartos de estar sentados. Darrell caminaba con la vista baja, esquivando hombros y saludos automáticos.
Llevaba la cabeza llena.
Las palabras de Susan aún le rondaban como un eco desagradable, y lo peor era que no sabía por qué le dolía tanto.
Quizá porque no podía dejar de compararse. Porque había visto una versión de Phil que no era esa. O al menos, eso quería creer.
Caminó hasta la salida del edificio principal, se colocó los auriculares del walkman -aunque la batería estaba baja- y se dispuso a hacer el trayecto de vuelta a casa con el sol de la tarde aún tibio sobre el asfalto. No llevaba ni media cuadra cuando una voz familiar lo alcanzó desde atrás.
-¡Ey, Diamond! ¡Espera!
Darrell giró a medias, sin detenerse.
-No tengo ganas, Phil.
Pero Phil ya lo había alcanzado, con el uniforme de educación física medio desordenado y el cabello revuelto como siempre.
-No me importa si tienes ganas o no. Necesito decirte algo -respondió sin aliento.
Darrell se detuvo y se cruzó de brazos.
-¿Qué? ¿Que soy un tonto por creer que somos amigos? ¿Que soy tu entretenimiento después de clases?
Phil lo miró fijo. No se rió. No dijo ningún chiste.
-Quiero aclarar las cosas. De verdad.
Un silencio se hizo entre ambos. El sonido lejano de los autos pasaba como agua. Al final, Darrell asintió con un gesto breve y se hicieron a un lado del camino, bajo la sombra de un árbol raquítico.
-Mira -empezó Phil, metiéndose las manos en los bolsillos-. No soy bueno con... esto. Con hablar. Pero no quería que pensaras que no me importas. Porque sí me importas.
Darrell frunció el ceño.
-¿Entonces por qué te portas como un imbécil?
Phil resopló.
-Porque soy un imbécil. Y porque... -bajó la mirada- tengo vergüenza.
-¿De mí?
-No -negó rápido-. De mí. Y de lo que pasa cuando estoy contigo. Me cuesta... no sé, mostrarme. En la escuela tengo esta fachada. Soy el cabrón duro. El que no se apega a nadie. Pero contigo no puedo hacer eso. Y me da miedo que la gente lo vea. Que tú lo veas.
Darrell lo observó, entre confundido y herido.
-Entonces me ocultas. Te burlas. Me ignoras frente a otros para proteger tu reputación de mierda.
Phil bajó la mirada, tocándose el puente de la nariz.
-Sí. Lo sé. Suena horrible. Y lo es. Pero estoy tratando de cambiar eso.
Darrell bufó.
-¿Por qué ahora?
-Porque Rex me dijo que pareces una novia celosa -confesó Phil, con una media sonrisa-. Y porque tiene razón. Te estás hartando de mis juegos, y si te pierdo, me voy a arrepentir.
-¿Perderme de qué? -preguntó Darrell con voz baja-. ¿Si solo somos amigos no?
Phil se quedó callado un momento. Su rostro se endureció apenas.
-Somos amigos. Es lo que soy capaz de darte ahora. Pero... no te trato como a mis otros amigos, ¿cierto?
Darrell apretó los labios.
-No. A los demás no los invitas a fumar a tu casa. A los demás no los defiendes en peleas ni lo buscas después de clase. A los demás no los llamas con un apodo todo tonto cada dos frases.
Phil se rió apenas.
-Diamond.
-Ese -asintió Darrell, pero sin sonreír.
Phil dio un paso más cerca, y su tono bajó.
-No quiero que pienses que esto es un juego. Tal vez soy torpe. Tal vez soy idiota. Pero te juro que lo que siento por ti no se parece a nada que haya tenido antes. Ni con Susan. Ni con nadie.
Darrell tragó saliva, sintiendo que el aire se volvía espeso.
-Entonces... ¿qué somos?
Phil suspiró.
-Somos dos chicos raros tratando de entender qué nos pasa. ¿Podemos empezar por ahí?
El silencio volvió. Pero ya no era incómodo. Era más bien un descanso.
Darrell asintió, muy despacio.
-Está bien.
Phil sonrió. Una sonrisa de esas auténticas, sin esa máscara de arrogancia.
-Y prometo no hacerte quedar mal frente a nadie más. O al menos intentarlo muy fuerte.
Darrell levantó una ceja.
-¿Promesa de bully?
Phil alzó la mano como si jurara ante un juez.
-Promesa de bully reformado. Bueno... en proceso de reforma.
Ambos rieron apenas, como si acabaran de cruzar una frontera invisible.
Y aunque aún no tenían nombre para lo que eran, al menos sabían que no estaban solos en la confusión.
ESTÁS LEYENDO
Crazy Diamond (Philebag)
Fiksi PenggemarPantera (Phil x Dimebag). CREDITOS A MAGNETA DRAW POR EL FANART
