El cuarto estaba medio oscuro, iluminado apenas por el brillo intermitente del televisor y los leds rojos de la consola. Vinnie tenía el control entre las manos, los pulgares firmes, los ojos clavados en la pantalla. Su expresión era la misma de siempre: concentrado, mandón, levemente frustrado por tener que cargar a su hermano en otra partida.
—¡Maldita sea, Darrell! ¡Otra vez te mataron! —gruñó, sin despegar la vista del juego— ¿Por qué diablos siempre corres directo hacia los enemigos?
—¡Porque quiero explorar! —respondió Dimebag, con una carcajada contenida mientras su personaje caía de nuevo, abatido por un francotirador virtual.
Vinnie resopló y negó con la cabeza. —Esto no es un paseo turístico. ¡Es una zona de guerra, idiota!
Dimebag se encogió de hombros, bajando el control por un segundo. —No sé, no todo tiene que ser ganar... a veces solo quiero ver qué hay del otro lado del mapa.
Vinnie gruñó algo inentendible y volvió a disparar, eliminando a dos enemigos seguidos. Darrell lo miró con admiración unos segundos. Su hermano era bueno en todo lo que se tomaba en serio. Y cuando se trataba de cuidarlo, Vinnie era como una muralla.
—Oye —soltó de repente el rizado—, ¿te diste cuenta del tatuaje que tiene Phil en el abdomen?
Vinnie se quedó congelado por una fracción de segundo. El juego seguía, pero sus dedos se habían detenido.
—¿Qué? —preguntó sin mirarlo.
—El tatuaje —repitió Darrell, como si no notara el cambio de tono—, ese que dice Unscarred. Lo tiene justo debajo de las costillas. Lo vi ayer, cuando jugaba sin camiseta en el campo.
Silencio.
Vinnie giró lentamente la cabeza hacia él, con una ceja alzada.
—¿Y tú cómo sabes eso?
Darrell parpadeó, confundido. —Ya te dije. Ayer, en el patio. Cuando jugaba fútbol. Estabas conmigo, ¿no te fijaste?
—No —respondió Vinnie, seco—. No me ando fijando en el abdomen de idiotas tatuados.
—Bueno, yo tampoco. Solo que... no sé. Lo vi. Llamó la atención —se encogió de hombros—. A mí me pareció interesante.
—¿Te pareció interesante? —repitió Vinnie, bajando el control— ¿Qué exactamente te pareció interesante? ¿El tipo con problemas de actitud? ¿El tatuaje de cárcel? ¿O que te pegó el primer día y tú sigues caminando detrás de él como un perrito mojado?
Dimebag apretó los labios, algo enrojecido. Se hundió un poco en el sillón. —No camino detrás de él. Solo... estamos en un trabajo juntos. Eso es todo.
—¿Trabajo? ¿Tú le haces el trabajo mientras él se fuma media escuela en el baño? —Vinnie resopló—. No me jodas, Darrell. Sé cuando algo anda mal. Ese tipo no es buena compañía.
—No lo es. Pero no es tan malo como todos piensan —murmuró el menor, jugueteando con los dedos—. Solo que nadie lo escucha.
—¿Y tú sí? ¿Ahora tú eres el salvador de los marginados?
—No dije eso...
Vinnie lo miró con una mezcla de fastidio y preocupación. Apagó el control y se giró en el sillón para encararlo de frente.
—Escucha, sé que a ti te gusta ver lo mejor en todos. Eres así. Tienes ese... chip raro. Pero hay tipos que son como veneno, Darrell. Y Phil es uno de ellos. No quiero verte cerca de él.
Dimebag bajó la mirada. Su voz fue casi un susurro.
—Ya es un poco tarde para eso.
—¿Qué significa eso?
—Nada malo —se apuró a aclarar—. Solo que ya hablé con él... Y él vino a casa.
Vinnie lo miró como si acabara de confesar que había traído una serpiente a la cocina.
—¿Qué?
—¿¡No recuerdas!? ¡Fue por el proyecto! Le insistí. No hizo mucho, la verdad, pero hablamos un poco. Y no es tan distinto a nosotros. Solo que está... roto.
—Todos estamos un poco rotos —dijo Vinnie con tono grave—. Pero no todos andamos golpeando gente o tratando como basura a quien intenta acercarse.
—No lo justifico. Solo... trato de entenderlo. Y si puedo evitar que se meta en más problemas, también salgo ganando.
Vinnie se cruzó de brazos. Sabía que discutir con Darrell cuando tenía esa mirada determinada era inútil. Pero también sabía que esa ternura, ese intento constante de "arreglar" a los demás, lo podía meter en serios problemas.
—¿Te ha vuelto a golpear?
—No. Pero me gritó un par de veces. Aunque también se rió conmigo. Y no sé... a veces parece que se odia más a sí mismo que a nadie más.
Vinnie suspiró fuerte, pasándose la mano por el rostro. Luego se levantó y caminó hacia la puerta del cuarto.
—Te lo advierto una sola vez, Darrell. Si ese idiota vuelve a ponerte un dedo encima o se mete contigo, lo reviento. Y no me importa si lo expulsan. ¿Entiendes?
El rizado asintió, sin saber si agradecerle o preocuparse más. Vinnie lo conocía bien. Si decía algo, lo cumplía.
El hermano mayor salió, cerrando la puerta con un golpe suave. Dimebag se quedó solo, mirando la pantalla apagada.
Apoyó la cabeza en el respaldo y susurró para sí:
—"Unscarred"... ¿En serio?
Su mente volvió a la imagen: el cuerpo marcado, la palabra firme, grabada en tinta como una promesa. Pero también pensó en cómo Phil había bajado el puño en el último segundo, cuando pudo haberlo golpeado. En ese instante extraño en el que sus ojos se habían encontrado. En cómo algo había cambiado, aunque ninguno lo dijera.
Suspiró, se encogió en el sillón y volvió a encender la consola. Mientras la pantalla cargaba, se dijo que no era más que curiosidad.
Una curiosidad peligrosa.
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Crazy Diamond (Philebag)
Fiksi PenggemarPantera (Phil x Dimebag). CREDITOS A MAGNETA DRAW POR EL FANART
