El comedor estaba más ruidoso de lo habitual ese lunes.
Los tenedores chocaban con las bandejas metálicas, las risas se mezclaban con gritos de otros cursos, y el bullicio general ahogaba casi cualquier intento de conversación que no fuera entre quienes compartían mesa.
Phil estaba sentado en la esquina de siempre, rodeado solo por hoy de un par de sus conocidos. No eran exactamente amigos, pero compartían la reputación. Chicos que nadie se atrevía a empujar en los pasillos. Chicos con los que uno no quería meterse. Él, como siempre, comía despacio, con una ceja arqueada, fingiendo desinterés por todo lo que lo rodeaba, pero en realidad atento.
Estaba esperando.
Cuando vio a Darrell Abbott atravesar el comedor, su pulso se aceleró sin explicación lógica. El chico traía la bandeja en mano, y avanzaba entre mesas con ese paso despreocupado pero decidido que lo caracterizaba. Tenía algo diferente ese día. Algo en los hombros rectos. En la forma en que no desvió la mirada al cruzarse con otros grupos.
Phil lo notó.
Y antes de que Darrell pudiera decirle nada, antes incluso de que llegara a su mesa, Phil se puso de pie.
No fue algo discreto. Todo lo contrario.
Se levantó, dejando su bandeja sobre la mesa sin cuidado, y en un solo movimiento fue hacia él, ante las miradas de todo el comedor. Durante un segundo, el ruido disminuyó, no por magia, sino por curiosidad. Nadie sabía si iba a golpearlo o a gritarle.
Pero lo abrazó.
Phil Anselmo, el tipo que una vez rompió la nariz de un compañero por empujar su mochila, estaba abrazando a Darrell en medio del comedor.
Y no fue un abrazo fingido o rápido. Fue firme. Un gesto claro. Como si le dijera al mundo que no le importaba lo que pensaran. El rizado, sorprendido, no tardó en corresponder el gesto con una sonrisa suave, cerrando los ojos por un segundo. Porque sabía que no era fácil para Phil.
-Estoy feliz de tenerte cerca -dijo Phil, con la voz algo más baja, pero lo suficientemente clara como para que Darrell lo escuchara-. De verdad. Eres... eres un buen amigo.
Darrell tragó saliva.
Su pecho se apretó. No esperaba eso, no tan pronto, no tan directo. Miró al más alto y asintió, sintiendo un calor diferente subirle por el cuello.
-Gracias, Phil -murmuró-. En serio.
Cuando se separaron, Darrell lo miró a los ojos con una mezcla de cariño y nerviosismo.
-¿Te quieres sentar con nosotros hoy?
Phil dudó un segundo. Miró hacia la mesa de Darrell, donde estaban Vinnie, su hermano, y Rex, que ya los había notado. El baterista alzó las cejas y les hizo señas para que se apuraran.
Phil suspiró.
-Solo si no me echan antes de terminar el almuerzo -bromeó, y Darrell se rió.
Fueron caminando juntos, bajo las miradas y murmullos del resto. El comedor entero los observaba. Nadie lo decía en voz alta, pero todos lo pensaban: el bully y el risado raro ahora eran amigos. ¿Qué demonios estaba pasando?
Rex les abrió espacio en la mesa con una exagerada reverencia.
-Oh, por fin llegaron los tortolitos -se burló-. Phil, pensé que habías olvidado a tus humildes sirvientes.
Phil rodó los ojos y se sentó al lado de Darrell. Rex, sin perder la oportunidad, miró cómo se acomodaban.
-¿Así que ahora te sientas con nosotros, eh? Te cambió por completo, Diamond -dijo teatralmente-. Estoy celoso.
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Crazy Diamond (Philebag)
FanfictionPantera (Phil x Dimebag). CREDITOS A MAGNETA DRAW POR EL FANART
