Capítulo 24

73 1 0
                                        


Narra Allie



Todavía estoy mirando a Dean cuando mi teléfono vibra en el bolso. Lo cojo distraídamente y mi respiración se corta cuando veo el mensaje.


Él: Recuerdas cuando me bebí ese chupito de tequila d tus tetas?

Elevo la mirada y me encuentro a Dean parpadeando inocentemente en mi dirección. Pero puedo ver cómo se mueve su brazo bajo la mesa. Efectivamente, aparece otro mensaje en mi pantalla.


Cuando lo volqué en tus pezones y lamí hasta la última gota? Mmm. Se me está poniendo dura solo de pensarlo.


Argh. No puedo creer que me esté escribiendo mensajes guarros en el bar. Durante el cumpleaños de su amigo.Aprieto los dientes y le devuelvo el mensaje.


Yo: Conserva el recuerdo, cielo, porque nunca más va a pasar.Él: Estás diciendo que no disfrutaste mientras te chupaba esos pezones sexys q tienes?


Los pezones en cuestión se tensan convirtiéndose en dos bultos duros. Sé que el relleno de mi sujetador esconde la traidora respuesta, pero por la forma engreída en la que Dean mira mis pechos sé que sabe lo que está pasando.


Resoplo y respondo: Bah. No estuvo mal.


Su sonrisa se ensancha. 

—Qué va —dice en respuesta a algo que Wilkes acaba de preguntar—. No me preocupa. El portero de Yale no tiene nada que hacer con el tiro de muñeca de Garrett.

 —Creo que están hablando de su partido contra la Universidad de Yale del sábado, pero estoy demasiado ocupada viendo el sutil movimiento del brazo de Dean. Está escribiendo otro.

Él: Mmm. Ya veo. Y cuando te chupé el coño? Eso tampoco estuvo mal?


Ignoro la fuerte contracción entre mis piernas y frunzo el ceño en su dirección.

 —Allie —dice Megan cabreada.

 —Lo siento. ¿Qué? 

—Te estaba preguntando por tu obra de teatro. Los ensayos han empezado esta semana, ¿verdad? ¿Cómo te está yendo? 

—Bastante bien —contesto con tono ausente. No puedo decir si Dean está escribiendo o no. Espero que no—. Es divertido trabajar con el chico que hace de mi marido muerto. ¿Cómo están yendo los tuyos? 

—Fatal. 

—Vaya, lo siento, cariño. —Sé que Meg no está contenta con el dramaturgo con el

que la han emparejado, y la entiendo perfectamente, porque resulta ser el idiota más pomposo de toda la facultad de Arte Dramático. Todo lo que escribe es pretencioso y lleno de angustia exagerada. Se cree la reencarnación de Arthur Miller.


—A «Slade» —Meg hace el gesto de las comillas con los dedos,lo que provoca larisa de Fitzy— le gusta volver a escribir escenas enteras durante el ensayo. 

—Creo que no sabes cuándo utilizar comillas —le informa Fitzy. 

—Claro que sí. Slade no es su verdadero nombre. En realidad se llama Joshua Sandeski. —Resopla burlonamente—. Es un imbécil engreído. No me sorprendería que su caca fuera una réplica marrón de su cara de prepotente.

Los chicos se parten de risa ante la repugnante imagen que acaba de sugerir. 

—El primer día de clase tuvimos que sentarnos todos en un círculo y presentarnos al resto de compañeros. —Me mira—. ¿Te acuerdas de eso? 

—Vaya que si me acuerdo —digo con sequedad. 

—Bueno —continúa mirando a Fitzy—, pues este idiota se pone de pie y dice: «soy

Joshua Sandeski, pero solo respondo al nombre de Slade, si me llamáis de cualquier otra forma, no contestaré». Y no estaba de coña. Cada vez que la profesora se confundía y lo llamaba Sandeski, la ignoraba completamente.

 —Eso es lo más absurdo que he oído nunca, vaya capullo —comenta Dean.

Mierda, el brazo se mueve de nuevo.

 —Pues yo pienso que el tío tiene cojones —dice Hollis en desacuerdo—. ¿Sabes qué? A la mierda. Voy a copiar a Slade y me voy a poner un mote. A partir de ahora, solo podréis llamarme Trueno.

Yo discretamente le echo un vistazo al último mensaje y se me corta la respiración.Él: Mi polla está superdura ahora mismo. Me muero por estar dentro de ti.


Ya no le voy a dar el gusto. Si no respondo, en algún momento parará, ¿verdad?Me equivoco.Los mensajes siguen apareciendo, cada uno más guarro que el anterior.Me lo tomaré con calma la próxima vez. Saboreando cada segundo.Muuucha calma. Increíblemente lento, nena... Dentro y fuera de tu apretadocoñito...Hasta que me supliques que quieres más.Cojo mi vaso y trago un poco de agua. Oigo la risa de Dean a pesar de la música atodo volumen del bar.Pero no te daré lo que quieres. Te seguiré metiendo mi polla despacio, centímetroa centímetro.Y después la sacaré de nuevo.Cada vez q me supliques q le dé más fuerte, iré aún más despacio.Voy a atormentar a tu dulce coñito toda la noche, guapa.TODA LA NOCHE.


Me pongo de pie de un salto como si alguien hubiera prendido fuego al cojín de debajo de mi culo. 

—Necesito ir al baño —suelto.

Ignorando la amplia sonrisa que se extiende por la boca exasperantemente atractiva de Dean, salgo pitando de la mesa tan rápido como las botas de tacón alto me lo permiten.


Joder, ¡joder! Estoy tan excitada que mis muslos están, literalmente, pegados el uno al otro, y me preocupa la posibilidad de tener una mancha de humedad en la parte trasera de mis vaqueros. Para empeorar las cosas, Megan aún no le ha dado ni unsorbo a su bebida, lo que significa que no nos vamos a ir de aquí en breve... Lo que significa que necesito recuperar mi compostura y extinguir toda chispa del deseo que está atravesando mi torrente sanguíneo ardiendo como combustible para aviones.Espero con todas mis fuerzas que Dean deje de darle al sexting cuando regrese. Si no lo hace, hay una buena probabilidad de que tenga un orgasmo en la mesa.

THE SCOREDonde viven las historias. Descúbrelo ahora