El cielo.
El cielo nunca será mi hogar si en el se encuentra quienes me hirieron.
El cielo nunca será mi refugio si le da refugio a los que me lo arrebataron.
El cielo será siempre mi puerta cerrada si para ellos se mantiene abierta.
El cielo será mi muerte si es vida para ellos.
Que el infierno me ampare en sus brazos, pues si he de compartir el cielo con quienes me quemaron en la tierra, he de permanecer en el fuego eterno en busca del calor que el cielo permitió se me arrebatara.
Que el infierno me guarde y proteja como el cielo fallo en hacer.
Que mi carne arda y mi piel se vuelva ceniza si mi sentencia es compartir el cielo de los culpables.
Que el cielo se vuelva la tierra de los corruptos y que el infierno se vuelva el refugio de los caídos; pero nunca me dejeís volver al mundo que actúa como el infierno, ni me dejeís conocer el cielo si este condenara mi muerte más de lo que condenara los actos de quienes me mataron más de una vez.
Amén...
