{..} Jueves
—Solo trabajaré esta semana...-le conté a Dawon mientras acomodaba los estantes de la cafetería,—Buscaré otro empleo.
—Es...¿por lo que sucedió el otro día?—se cuestionó mientras preparaba un café y me asombré,—Lo sé—lo ignoró,—Solo esperaba a que tú lo dijeras.
Sí le dijo. Claro, ella no perdería la oportunidad de hacerme quedar mal.
—¿Hará alguna diferencia en que te lo diga? De seguro Yuna ya te contó su versión—le hice saber al quedar a su alcance,—Se que estar aquí empeorará todo, es por eso que buscaré otra opción.
De pronto llegó un cliente y me acerqué a la caja,—Sí, Hola. ¿Qué le gustaría ordenar?
—Un matcha helado en las rocas.
—¿Qué tamaño?—le cuestioné mientras tecleaba en la tableta.
—Chico.
—¿Qué tipo de leche desea?
—Deslactosada light—respondió y sacó su tarjeta de crédito para pagar, él la introdujo y puso el pin, el recibo salió,—¿Quieres algo? puedes agregarlo sin problema—sugirió el chico en sus treinta, negué y sonreí sutil.
—No puedo ingerir alimentos mientras trabajo pero se lo agradezco.
—Entonces podría obtener tu número a cambio.
Lo miré en sorpresa e incómoda.
—Dijo que está trabajando—dijo Dawon al acercarse y me hizo aún lado,—Prepararé tu orden así que puedes esperar a lado de la barra—le dijo, el solo asintió bajo y se alejó.
Permanecí solo observando como lo preparó hasta entregárselo, él se marchó no sin antes mirarnos por última vez.
—Gracias—titubee incómoda,—Yo...-
—Solo quiero saber sí es verdad—retomó el tema al dirigirse a mí.
—¿Qué...te dijo?
—Dijo que la amenazaste—Eso es lo único que quiero saber.
—Es verdad.
—¿Eh?
—Es verdad que la amenace—confesé,—Pero fue ella quien nos expuso frente a todos y el otro día me la encontré y...—me detuve,—Olvídalo. No hará una diferencia que te lo diga.
—Dímelo.
—No dijo cosas agradables. Ella...fue grosera. Así que, creí que sí le respondía, ella se detendría.
Él asintió comprendiéndolo.
—Creo que lo mejor será que nos distanciemos por un tiempo. Solo...veámonos en el trabajo—el se marchó para atender al cliente que llegó.
¿En que barco estoy?
Creo que al que subí pronto de hundirá.
Cerré mis ojos.
{..}
Una vez en casa Recargué mi cabeza sobre el escritorio.
Abrí el cajón.
Gracias a toda esa gente que me daba tarjetas de publicidad al encontrarme en la calle.
{..}
Entré al lugar y una persona me miró.
—Disculpe. Recibí esta tarjeta—se la mostré,—Y vine aquí por el trabajo.
—La persona quien busca está dentro, pase y espere un momento. Se lo diré—el se alejó apresurado y asentí.
Entré al lugar un poco confusa y observé a mi alrededor, todo aquí luce agitado. Ve toda esa gente caminando de un lado a otro. Seguí mi camino y sentí algunas miradas en mí.
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Diosa de las citas
Roman d'amourUna extrovertida chica aspira convertirse en una ilustradora de webtoons. Por lo qué para pagar su matrícula universitaria, aprovechándose de su belleza, se alquila para novia momentánea a una base de reglas, su éxito en la App de citas la lleva a c...
